Whiskey

Irene se había decidido por hacer el trayecto a pie para empezar a ponerse en forma con motivo de la boda de su prima Cheli. No es que estuviese especialmente gorda, pero se había estado probando vestidos y no había cabido en ninguno de una talla razonable, como había dicho su amiga Vicky, y ella le había contestado que la culpa no era suya sino del diseño de los vestidos, que estaban pensados para gente sin culo ni caderas, y si algo tenía ella eran caderas y un culo razonable, y Vicky se había reído. Seis kilómetros cuesta arriba a paso vivo, aunque sólo fuese una o dos veces a la semana, algo haría. El Sr. Campa y ella habían acordado que, si él estaba en casa ella sólo iría una vez a la semana a hacer la casa, en caso de que él se ausentase, que era con frecuencia, ella acudiría dos veces, para ocuparse de las labores y de su gato Whiskey. Sonrió al pensar en él, cuando el Sr. Campa se lo había presentado no era más que una bolita marrón con vetas beig, que ronroneaba sin parar. Desde entonces había doblado varias veces el tamaño, y ya no ronroneaba todo el rato, pero seguía siendo una bola. El Sr. Campa hasta se había hecho con una correa de paseo para gatos, para hacerle caminar, pero Whiskey era una gato estrictamente casero que se pasaba las horas recostado en la ventana del salón observando el paisaje o durmiendo. Irene pensó que quizás lo podría sacar a dar una vuelta, ahora que ya hacía menos frío.

El Sr. Campa habitaba una casa „lista“, como había dado en llamarla Vicky, para referirse a lo que se daba en denominar una „casa inteligente“. Una construcción gris que se camuflaba con el monte sobre el que estaba edificada, compuesta por varios cubos a diferentes alturas y comunicados entre si por rampas , ya que el Sr. Campa había querido prescindir de escaleras. Carecía de interruptores o enchufes, y sólo obedecía a la voz humana, ella misma no tenía voz, ni tenía nombre, si acaso algo no funcionara aparecía un mensaje en las pequeñas pantallas repatidas por toda la casa y en el móvil. La casa estaba programada para reconocer la voz del Sr. Campa y la de Irene, quien también recibía los mensajes de fallo del sistema en caso de que se diera alguno. Estos eran los únicos mensajes que podía recibir mientras estaba en la casa, ya que el Sr. Campa se había decidido por hacer de su casa un lugar libre de cobertura. Es decir, la casa y sus aledaños eran lo más parecido a una agujero negro. Pero eso a Irene no le importaba, ella iba allí a hacer su trabajo y no necesitaba llamar a nadie, ni que la llamaran.

Llegó al pie de la rampa que subía hasta la casa, y miró su móvil para ver cuánto había tardado, una hora menos un par de minutos, meneó la cabeza y devolvió el móvil al bolsillo de atrás de su pantalón, su meta era hacer el recorrido en media hora. Todavía le quedaba mucho por hacer. Subió la rampa despacio, y al llegar a la casa, se sorprendió de ver el coche del Sr. Campa aparcado delante de la puerta principal de la imponente construcción, la última vez que le había visto, le había dicho que se iba de viaje y que no sabía cuando volvería, por eso había subido ella ese martes y no el jueves, como solía hacer. Se encogió de hombros y continuó ascendiendo un poco más. La casa representaba una isla en un monte de pinos y abetos, y la rampa subía como una alfombra de piedra sobre las puas caidas de todos ellos, bifurcándose hacia la puerta principal y hacia la parte de atrás. Irene optó por entrar por la puerta de atrás, ya que accedía directamente al cubo donde se encontraba la cocina y demás estancias dedicadas a la economía doméstica, como le gustaba llamarla al Sr. Campa, y así no le molestaría en caso de que se encontrase en el cubo principal.

La puerta carecía de manilla y goznes. Irene posó sus dedos índice y corazón sobre la superficie gris oscuro, y ésta se abrió por si sola con un suave chasquido,se deslizó dentro y la puerta se volvió a cerrar tras ella.

Whiskey le salió al paso enredándose maullando en sus piernas.

-Hey Whiskey…hola gordo…qué?…qué pasa?Yo también te he echado de menos…mole que eres una mole…ven – Y, tras sacarse la trenka que llevaba puesta y colgarla en el armario empotrado que había junto a la puerta, le cogió en brazos- Seguro que tienes hambre, tú siempre tienes hambre….sí, tú lameme la cara…qué recibimiento…ven, que tengo que ir a hacer pis y después ya te doy tus cosas…..gordo, podemos entrenar juntos…te hace?- Y rio contra el cuello de Whiskie mientras salía de la cocina, una estancia de amplias dimensiones, casi profesional, en madera y metal de la que salía un pequeño corredor en el que se encontraba un baño de servicio.

Irene abrió la puerta del baño, y Whiskie saltó dando un agudo maullido de sus brazos y se alejó como una centella por el pasillo, Irene no dio crédito a la reacción. Y entonces le vio. Al encarar el baño, le descubrió. El Sr. Campa,y lo que quedaba de su cabeza, estaba sentado sobre la tapa bajada del vater, con los brazos caidos a ambos lados del cuerpo bajo el que se había formado un inmenso charco de sangre.

Irene se llevó las manos a la boca y, como impulsada por una onda expansiva súbita, dio con su espalda contra la pared del pasillo.

Y oyó el murmullo de las voces.

– Ven Irene, te voy a explicar una cosa- Le había dicho una mañana el Sr. Campa, ella le había seguido hasta el cuarto que él daba en llamar „el despachito“, que era una estancia de reducidas dimensiones y con una ventana fija que no se podía abrir, tipo tragaluz, situada en el pasillo que llevaba a la cocina. Una mesa de obra sobre la que había un ordenador y varias gavetas con papeles, una sencilla silla con ruedas y una estantería de pared a pared repleta de libros y fotos conformaban la decoración del habitáculo, el único de tan reducidas dimensiones en toda la casa- Creo que ha llegado el momento de mostrarte algo, si no lo he hecho antes es porque en realidad es una tontería, pero creo que es bueno que lo sepas por si acaso…- Ella le debió de mirar un tanto asustada, porque él se había reído- Verás..cuando hice la casa, mi arquitecto me convenció para que instalara un PanicRoom, como comprenderás yo me negué, para qué necesitaba yo una cosa de esas, pero él me dijo que hoy en día, con las bandas organizadas que roban casas y otros malvados varios, era necesario tener una….y accedí…

-Como la de Jodi Foster..

-Quién?

-Jodi Foster, también tenía una habitación de esas…

-Ah si?…pues supongo que su arquitecto la habrá convencido también, en fin…te voy a explicar cómo tienes que hacer en caso de que te de un ataque de pánico y no sepas qué hacer…- La que se había reido ahora había sido ella, el Sr. Campa se había acercado a la librería y buscó un libro en particular- Como es de idiotas tener una habitación así, decidí que el mecanismo de entrada se activase al sacar de su sitio „El Idiota“ de Dostojewski…así, ves?- Y al mover el libro de su sitio, se pudo escuchar un ligero chasquido, tras el cual el Sr Campa había empujado levemente la librería, que se abrió como una especie de compuerta. Con un gesto del la mano le indicó que le siguiera al otro lado. La PanicRoom del Sr. Campa era una estancia cuadrada y sin ventanas, iluminada con luces led azules, de suelo acolchado y paredes empaneladas en metal, en un rincón había un edredón y una almohada, por lo demás, la habitación estaba vacía. Una vez los dos estuvieron dentro, la puerta se cerró tras ellos con el mismo chasquido como con el que se había abierto. Por un instante se quedaron los dos en silencio, mirando a su alrededor adaptando su vista a la nueva luz.

-Y ya está…a lo que me negué fue al botón de emergencias, la casa tampoco lo tiene…son cuatro cubos herméticos, quién va a entrar?, si te soy sincero es la primera vez que entro…pero creo que si pulsas aquí..- Y pulsó lo que parecía un interruptor en uno de los paneles, que se deslizó sin hacer ruido dejando a la vista seis pequeñas pantallas, en las que se veían el salón-comedor, el despacho con biblioteca,la habitación del Sr Campa, las diferentes rampas que cruzaban la casa, la cocina ,el exterior de la puerta principal y el despachito- …y desde aquí controlas lo que pasa..o algo así..

-Muchas Gracias…

-Por?

-Por explicármelo..

-De nada, mujer, la casa te hace más caso a tí que a mí…así que imagina- Después le había aclarado que para volver a abrir la puerta, sólo debía dar la orden corta y concisa, el mecanismo sólo obedecía a su voz o a la de él, quien quiera que fuese el intruso, nunca accedería a su interior.“

Irene se deslizó lo más rápido que pudo hacia la puerta del despachito y encaró la librería, que de pronto le pareció atestada de libros, cosas y fotos. Incapaz de controlar el temblor que de pronto se había instalado en todo su ser, recorrió las baldas con la mirada y un dedo, mientras trataba de acordarse del nombre del libro que tenía que usar. Imbecil no era, pensó tratando de respirar con tranquilidad, tonto tampoco, céntrate Irene por tu madre, gilipollas menos, ay por Dios Irene, que te van a matar por…, eso, idiota, El Idiota…Ay Irene que se acercan…aquí, aquí..Y tiró del libró de la forma que el Sr. Campa le había dicho que hiciera, y tras escuchar el chaquido, se apuró a entrar en la estancia que escondía la librería, dejándola cerrar tras si.

Tardó unos instantes en adecuar sus ojos a la luz led azul que inundaba el habitáculo. Casi sin atreverse pulsó el interruptor y uno de los paneles se deslizó silenciosamente para dejar las seis pequeñas pantallas a la vista.

Eran tres.Vestían de negro y estaban a cara descubierta. En aquel momento estaban en el despachito, uno de ellos había activado el ordenador, los otros dos despejaban la estantería de libros, fotos y adornos tirándolos al suelo. Irene se volvió hacia la pared que, en caso de que diesen con el libro, se abriría. No pudo evitar comenzar a temblar otra vez. Pero no se abrió. Los dos que habían tirado todo al suelo, abrieron todas las cajitas que habían adornado la estantería, y, al no encontrar lo que buscaban, las tiraron con rabia contra la pared. El que había conectado el ordenador, tras apagarlo otra vez, les explicó algo en un idioma que Irene no pudo descifrar, y los otros dos apagaron su rabia arrojando varios marcos de fotos contra la estantería. Estaba claro que buscaban algo. Pero qué.

Dando patadas a todo lo que encontraban a su paso, se dirigieron a la cocina, y comenzaron a abrir todos los cajones y alacenas, que devastaron tal y como habían hecho con el despachito. El más alto de ellos, un hombre corpulento y calvo, al que Irene dio en llamar Número1, al abrir uno de los cajones, encontró el sobre con el dinero que el Sr. Campa siempre le dejaba a Irene antes de irse sobre la encimera. Esta vez no le había dado tiempo. Los otros dos, también altos, pero no tan corpulentos, de pelo ralo, uno rubio, el otro moreno, Número2 y Número3 para Irene a partir de ese momento, se acercaron a Número1 para ver lo que había encontrado. Al ver el dinero, comenzaron a discutir, y querer hacerse con el sobre, hasta que Número1 sacó un cuchillo que grandes dimesiones de su espalda y los apuntó con él, lo que frenó a Número2 y Número3 quienes cedieron entonces a que Número1 se quedase con el dinero. Después, los tres, continuaron desvalijando la cocina, en lo que parecía una búsqueda frenética. Pero de qué. Se preguntó Irene. Qué.

A través de las pantallas, Irene les siguió por los corredores, hasta el salón, ya desvalijado, donde Número1 decidió desventrar los sofás a cuchilladas y desfondar todos los muebles, cosa que Número2 y Número3 hicieron a patadas. Irene, a la vista de esto, se tragó un nudo de angustia. Tenía que pensar la manera de salir de la casa, si no quería acabar ella misma como su mobiliario.

Se preguntó que haría LuísCarlos es esa situación. LuísCarlos. Dónde está, cuando realmente se le necesita?. Pues el otro día bien que lo pasásteis tomando cañas, ya, pero luego hay otras veces que no sé hacia dónde vamos, no es el momento de ponerte profunda Irene, de quién va a dónde y con quién. Tú tienes que salir de aquí viva. LuísCarlos dijo una vez que lo mejor es hacerse pequeño e invisible. Aquí quería verle yo a él. Pequeña e invisible. Todo será ponerse.

Se sentó en el suelo acolchado a tratar de trazar un plan, mientras observaba en las pantallas el ir y venir de los tres intrusos por la casa, destrozando muebles, vaciando armarios y lanzando objetos al suelo en su desesperación por encontrar algo, que Irene no tenía ni una idea lejana de lo que podría ser.

La despertó un timbre insistente, que la hizo incorporarse como un resorte. Sin darse cuenta, se había quedado dormida sobre el mullido y acolchado suelo del habitáculo. Primero pensó que se trataba de alguna alarma, después, todavía aturdida por el sueño, se acercó a las pantallas y tuvo que llevarse la mano a la boca para no gritar. El ruido insistente correspondía al timbre de la puerta principal, ante la que se encontraba su hermano Sixto, con el casco de su scooter en ristre, consultando algo en su móvil, que seguramente, de pronto, carecía de cobertura, como todo el radio de la casa y su interior. Irene buscó angustiada con la mirada a los tres intrusos en el resto de las pantallas. Uno de ellos se encontraba en el salón, y se había quedado petrificado en el sitio, los otros dos, en la biblioteca, tampoco se movieron un ápice. Tampoco se llamaron entre ellos. Irene tampoco podía hacer nada más que ser la testigo muda de todo lo que ocurriese, ya que hiciese lo que hiciese, sólo delataría su presencia. Sixto volvió a timbrar varias veces, luego se alejó unos pasos hacia atrás, y comenzó a llamarla a gritos al tiempo que trataba de localizarla también con el móvil. Irene movió negativamente la cabeza. Sixto vete, vete ya, por tu madre que es la mía, no ves que no estoy?, y no des la vuelta hacia el salón que te conozco, vete ya, a dónde vas?, Sixto!.E Irene buscó frenéticamente a su hermano, que había desaparecido del campo de visión de la cámara. Los tres intrusos seguían sin moverse, sólo el del salón se había escondido tras uno de los sofás. Irene respiró un poco más tranquila, ellos tampoco querían dar señales de vida. Sixto apareció de nuevo en el campo de visión de la cámara de la zona de la cocina, las ventanas allí eran tipo tragaluz y fijas, ante él tenía sólo un muro de metal. También allí gritó el nombre de ella y trató de llamarla al móvil. Irene aún tapándose la boca para evitar llamarle ella también, miraba alternativamente lo que hacía su hermano pequeño y los tres intrusos, que seguían sin querer dar señales de vida. Sixto, alzó la vista, hacia las paredes lisas que se alzaban ante él en esa parte de la casa, y pareció encogerse de hombros. Luego, desapareció de la zona de control de la cámara. Le vio dirigirse a su scooter, aún tratando de encontrar cobertura, una vez allí, se guardó el móvil en el bolsillo de la cazadora y, tras ponerse el casco, desapareció de su vista rampa abajo. Irene se dejó caer al suelo de alivio, con la cabeza entre las manos.

Eso significaba que su madre ya la había echado de menos para comer. Era cuestión de tiempo que, si Irene no daba señales de vida, subiese ella misma a buscarla con su padre. Prefirió no pensar en esa opción. Se incorporó para ver lo que hacían los intrusos, ahora ya sabían que, en teoría, tenía que haber alguien más en la casa. Ahora estaban los tres en el salón, y hablaban gesticulando mucho. Tras llegar a algún acuerdo, se dirigieron a la puerta principal, que carecía de manilla o gozne alguno, como todas las puertas de la casa. Era una placa de acero gris en una pared del mismo color.

Intentaron abrirla de todas las formas posibles. Incluso a tiros. Número2, al ver que era imposible abrirla, lanzó una silla contra el ventanal del salón, pero la silla sólo rebotó contra vidrio que ni siquiera vibró ante el golpe, Número1 intentó lo mismo con el ventanal de la biblioteca, con igual resultado, Número3 pareció recordarles la existencia de otra puerta en la cocina. Irene les siguió hasta la cocina, donde la emprendieron a patadas con la placa de metal, sin lograr moverla un ápice. Discutiendo entre ellos, volvieron a la parte del salón y la biblioteca, que estaba situada sobre éste y se asomaba con una balconada de la que nacía la rampa a través de la cual se accedía al salón, ésta a su vez se bifurcaba en otra rampa que llevaba a la habitación del Sr. Campa. Irene pudo ver que también estaba devastada, habían reventado la caja fuerte y espacido su contenido, lo que parecían ser documentos y carpetas, por el suelo, además de destrozar la cama, y desmantelar el armario empotrado de cuatro cuerpos. Estaba preguntándose qué sería lo que buscaban, cuando algo llamó su atención en la pantalla que mostraba la convergencia de las rampas. Whiskey. La cabeza de whiskey ocupaba ahora la pantalla por completo y la lamía, Irene rio y la acarició. Pero tú que haces ahí?, dónde estás subido?, que no te vean, gordo, yo también te quiero, ay no te pongas sentimental, ya pero qué quieres, si hacen eso con los muebles, imagínate con un gato, y antes de que pudiera hilar otro pensamiento, Whiskey había desaparecido de la pantalla. Irene respiró hondo y comenzó a caminar por el habitáculo con las manos en las caderas. Los intrusos no habían podido abrir las puertas porque éstas sólo se habrían con la huella dactilar de los dedos índice y corazón de la mano derecha de ella o del Sr. Campa, ahora mismo ella se encontraba cerca de la cocina, y los intrusos en la otra parte, así que, pensó, lo que podía hacer era salir por la cocina y escapar monte a través. Una vez tuviese cobertura podría pedir ayuda. Sacó su móvil del bolsillo y maldijo en susurro, se había quedado sin batería. De repente se acordó de que tenía ganas de orinar. Pues te aguantas, como el hambre. Ahora no es momento. Bueno, tú no te agobies. Tú hazte pequeña e invisible, como te dijo LuísCarlos, y todo irá bien, ya, lo de invisible no te digo yo que no, pero pequeña va a ser otra cosa, aún acabas de empezar con la dieta. Está claro que estás en schock, céntrate de una puta vez. Objetivos claros, Irene: Cocina, puerta y monte.

Tras cerciorarse de que los tres intrusos se encontraban en la otra parte de la casa, dio la orden concisa y clara de apertura de la puerta, y ésta se abrió con su característico chasquido. Le costó abrirla para poder salir, ya que el suelo, en la otra parte estaba cubierto de libros y restos de lo que había decorado la estantería.

Recorrió el pasillo lo más rápido que pudo, casi de puntillas, y llegó a la cocina. A su paso por ella, los tres habían vaciado el contenido de todas las alacenas sobre el suelo, además de destrozar muchas de ellas a patadas, lo que le había dado el aspecto de zona catastrófica. Irene se abrió paso por un mar de tuppers, cazuelas, sartenes, cubiertos, botellas, moldes, vasos, copas y tazas rotas, tablas y coladores, cubierto todo ello por un manto de harina, cereales, especias, azucar y aceites varios. Cuando por fin llegó a la puerta, posó los dedos sobre la placa. Pero no se abrió. Volvió a repetir el gesto, pero la puerta permaneció cerrada. Como no podía gritar de desesperación, dio un pataleó rápido sobre el suelo jurando bajito. Luego, respiró hondo y volvió a repetir lo mismo. Nada sucedió. Tanta patada, claro, las cosas se rompen, pues a ver ahora qué hago. Pequeña e invisible, sí ya quería verle yo a él ahora aquí, pues sí, querría verle yo aquí ahora, mira tú por dónde, LuísCarlos Luís Carlos, ay Irene, céntrate. Pues vuelves al escondite y esperas, eso, es lo mejor, allí no te van a encontrar.

Y volvió a tratar de abrirse paso sobre el desastre en el que se había convertido la cocina.

Se topó con Número2 al llegar a la puerta, él entró justo cuando ella quería salir, por unas décimas de segundo se quedaron los dos mirándose el uno al otro estupefactos, pero antes de que él pudiera reaccionar Irene le había metido los dedos índices de cada mano a la vez en los ojos, como se lo había visto hacer una vez a alguien en una película. Número2 se encogió sobre si mismo gritando de dolor mientras se tapaba los ojos con las manos, Irene cogió un rodillo de cocina que estaba tirado por el suelo y, sin dudar le propinó un rotundo golpe con el en la cabeza, que hizo a Número2 caer al suelo llevándosela a ella por delante. Sólo me faltaba esto a mí ahora, esta gente qué come?, rocas?. Y con sumo esfuerzo logró liberarse de Número2 e incorporarse. Miró a su alrededor, y sin dudar abrió la despensa-nevera, luego trato de arrastrar a Número2 por un brazo, pero no lo movió ni un centímetro, lo agarró entonces por los dos antebrazos y tiró de él con toda la fuerza que pudo reunir. Logró introducirlo a medias dentro de la despensa-nevera tras tres tirones, y después lo empujó dentro como quien empuja un saco. Cerró la puerta, y subió la temperatura en el panel de control de seis a dieciocho grados. Sólo faltaría que, encima,se me congele, pensó, antes de salir de la cocina.

Uno de los otros dos llamaba a Número2 desde algún lugar, y su llamado se iba acercando. Irene se dio cuenta de que no le daría tiempo de llegar al escondite, así que corrió a meterse dentro de uno de los armarios empotrados que conformaban las paredes del pasillo entre la zona de cocina y la zona de estar. Número3 llamaba a Número2 a voz en cuello, al llegar a la cocina le llamó un par de veces más, y luego, dándose por vencido, volvió sobre sus pasos.

Irene, que se había acurrucado dentro de lo que creía un armario, miró a su alrededor y descubrió que se había metido dentro del almacén de productos de limpieza y mantenimiento general de la casa. Ni lo sueñes,pensó, no eres MacGyver.

– Pero esta trampilla es enorme- Había anotado ella cuando el Sr.Campa le había mostrado el conducto, situado en una pared de su alcoba, a través del cual, según le había explicado, toda la ropa iba a dar a un contenedor en el garage.

-No hay cosa que más me reviente que tener ropa por lavar, lavada, o por planchar, por todas partes, así que en esta casa no hay lavadora ni secadora, toda la ropa va a través de este conducto al garaje y los jueves vienen a recogerla los de la lavandería, tú sólo les abres la puerta y ellos se encargan de todo, normalmente la traen de vuelta el viernes, en el caso de que esté de viaje, puedes tratar tú con ellos cuándo estás y cuándo no, no hay problema…y sí, la trampilla es grande para que quepan los edredones y almohadas- Le había explicado- ah, y para que Whiskey no se cuele, una vez la uses das la orden „clausura trampilla“ y ya no se vuelve a abrir…

-Whiskey no salta ni del alfeizar…no creo que se le de por bajar por esa rampa Sr. Campa…-El Sr. Campa se había reido.

-Dicen que los gatos tienen siete vidas, Whiskey aún las tiene todas intactas…- Y ambos miraron a Whiskey, que a su vez les miraba desde la cama, donde se había tumbado sin mostrar ningún tipo de interés por lo que ambos trataban“

Irene se acordó de cuando a su primo Nito se le había caido el spray de insecticida en las brasas sobre las que tenían pensado hacer la churrascada. Había sido lo más cerca que ella había estado de la explosión de una bomba. En las estanterías de obra que cubrían las paredes del cuarto en el que se había refugiado, se almacenaban todo tipo de sprays, para todo tipo de usos, en las más diversas formas y tamaños, además de productos de limpieza para baño, cocina, específicos para maderas nobles, parquet, alicatado, placas de metal, para hornos engrasados, plata, y cristal. Además de mopas,papel higiénico, paños, esponjas, estropajos,escobas, fregonas, cepillos y estopas, con las que bien se podría abrir un negocio por la cantidad y variedad en las que estaban presentes.

Irene comenzó por poner como base para su pira todas las valletas que pudo encontrar, sobre éstas el papel higiénico, las mopas y demás pañería, después los estropajos, cepillos, estopas y mochos de fregona, por último fue colocando alrededor todos los sprays y botellas alternados, hasta que las estanterías quedaron vacías y la pira era más alta que su cabeza y ocupaba todo el espacio posible. Por último cogió un encendedor de cocina y contempló por última vez su obra. No eres MacGyver, pero tienes un plan, ya es algo.

Antes de encender la pira, entreabrió la puerta y agudizó el oído. No les podía oír, así que supuso que estarían en la biblioteca o en la alcoba, justo a donde quería ir ella. Se quitaría los zapatos, encedería la pira y tras abandonar el cuarto, ordenaría a la casa oscurecer los cristales de las ventanas y apagar luces. Ella conocía la casa con los ojos cerrados, ellos no, entonces, al abrigo de la oscuridad, se escondería en el hueco que formaban las dos rampas al bifurcarse. En cuanto comenzasen las explosiones, esperaba que Número1 y Número3 saliesen de donde estaban para ver qué pasaba y ella aprovecharía la confusión para alcanzar la trampilla y abandonar la casa por el garaje. Irene, si te sale bien, lo patentas, pensó , mientras se quitaba los zapatos, que acabó por dejar junto a la pira, también se quitó el jersey, para quedarse en camiseta interior, cuánto más ligera mejor. Pequeña e invisible, Irene, ligera tú no eres, admítelo, ya pero más cómoda estoy , o no?, bueno, no hiperventiles, que aún lo vas a fastidiar. Bueno ya está bien, da la llama ya y acaba de una vez. Y eso hizo.

-Oscurece cristales. Apaga luces

Y se hizo la absoluta oscuridad.

Ella, guarnecida en las sombras, corrió lo más rápido que pudo a alcanzar su escondite. Ahora sólo era cuestión de esperar. Primero apareció el humo, que se extendió muy rápido, y se hizo denso, Irene, acurrucada en su escondite, ya estaba empezando a pensar que todo iba a ser eso, humo, pero ni rastro de explosiones, cuando un potente estallido sacudió la casa, y una lengua de fuego acarició el pasillo, ella no pudo evitar dar un chillido.

Número1 y Número3 salieron del dormitorio gritando, desorientados y se dirigieron a la rampa, pero antes de que la pudieran alcanzar, Whiskey se abalanzó contra la cabeza de Número1, aferrándose a ella con sus garras y dando infernales maullidos, que se confundieron con los gritos desesperados de Número1 quien trataba desesperadamente de sacarse a ciegas a aquel ser que había salido de ninguna parte en la oscuridad y que parecía querer destrozarle la cabeza a zarpazos, tras girar varias veces sobre si mismo sin rumbo, tropezó y se cayó aún en lucha con Whiskey de la balconada abajo, impactando contra una de las mesas del salón. Número3, cegado por el humo llamó a su compinche, pero no recibió respuesta, iba a bajar la pasarela cuando sucedieron dos cosas al mismo tiempo. De pronto el sistema de riego antiincendios comenzó a funcionar y simultaneamente Abba, de forma atronadora, rompieron a cantar „Gimme Gimme Gimme“ a través del hilo musical, a tal volumen, que tanto Número3 como Irene hubieron de taparse los oídos. Número3 bajó resbalando por la rampa e Irene vio como se adentraba corriendo por el pasillo, momento que ella aprovechó para salir de su escondite y correr a su vez hacia la rampa, bajo lo que parecía una lluvia torrencial que hacía que resbalara en sus intentos por avanzar, cosa que logró aferrándose al pasamanos. Pero Número3 regresó sobre sus pasos y al creer ver una sombra sobre la rampa sacó su revolver y comenzó a disparar hacia algún lugar, en aquel caos de humo,ruido, agua y oscuridad. Take me through the darkness, to the break of the day“ se desgañitaba Agnetha en bucle, e Irene avanzó corriendo rampa arriba tan rápido como nunca había hecho antes en su vida y siguió corriendo hasta la habitación, ya allí alcanzó la trampilla y se lanzó por ella como quien se lanza a una piscina.

-Clausura trampillaaaa!!!- Gritó con lo que le quedaba de aliento, con la esperanza de que su orden se escuchase a través del atronador ruido. Resbaló por el conducto de la ropa y aterrizó en un enorme contenedor repleto de ropa de cama, entonces pudo escuchar cómo Número3 trataba infructuosamente de abrir la trampilla a patadas.

Irene salió como pudo del contenedor, se dio cuenta entonces de que tenía heridas en los pies, seguramente provocadas por la multitud de cristales que había esparcidos por el suelo y sobre los que había corrido sin pensar, casi tambaleándose se acercó a la puerta del garaje. Entonces sintió una familiar y suave caricia peluda en sus pies, sonrió entre las lágrimas que ya era incapaz de retener. Whiskey. Se agachó y cogiéndolo en brazos lo abrazó.

-Y tú?…cómo llegaste aquí…gordo?…cuántas vidas has gastado hoy?…- Le preguntó, Whiskey se limitó a lamerle una oreja- Abrir puerta del garaje!- Ordenó ella, y la puerta comenzó a abrirse con su típica lentitud. Y al tiempo que se subía, dejaba a la vista unas botas de reglamento y las perneras de un uniforme verde, que,según la puerta iba desapareciendo en su riel, fue descubriendo a su portador.

El teniente de la Guardia Civil LuisCarlos Cabanillas estaba ante la puerta, sujetando con ambas manos su arma reglamentaria con un gesto concentrado y tenaz en su rostro, que se transformó en una sonrisa de alivio cuando descubrió a Irene ante él, empapada, manchada de hollín, descalza y portando un gato. La familia había denunciado su desaparición, y se había montado un dispositivo de búsqueda por el monte, al oir la explosión, se habían acercado a la casa. Irene dio un paso hacia él y antes de hablar se sopló un mechón de delante de la cara.

-Yo llegué y ellos ya estaban aquí…uno ahora está en la nevera, fresco pero no congelado, otro defenestrado y el tercero supongo que deseando que Abba corte el rollo…que la última que puse Abba fui yo…por lo de Cheli…porque queremos hacerle un baile en la despedida y tenía que ensayar en algún sitio…porque mamá no los soporta ya sabes, pero porqué suena ahora ni idea…y yo no maté al Sr. Campa, ya era cadaver cuando llegué, y ni idea de lo que buscaban…pero no dejaron títere con cabeza… yo me hice pequeña e invisible…y tener una PanicRoom sin botón de urgencias no compensa, te lo digo ya, y yo creo que quería hacer pis, pero ya no. Y este es Whiskey, ya te hablé de él.

Ottis y la gente bajita

Mamá, a Paulina le dan miedo Asterix y Obelix. No son tan terribles, de verdad mamá, Obelix es un hombre muy gordo y Asterix es bajito. Hay mucha gente gorda por ahí, y en el colegio todos somos bajitos. Todos. No sé porqué les tiene miedo, pero cada vez que los ve se pone a llorar y a llorar. Y la Señora Hendriks no tenía otra película, porque la Señora Paulsen estaba enferma y no vino hoy al colegio, y la Señora Hendriks nos llevó a todos al aula de música para ver una película y era de Asterix y Obelix. Y cuando empezó, Paulina comenzó a llorar y llorar. Y yo no lo entiendo, porque allí todos somos bajitos. Sólo los mayores sois altos. Nosotros somos todos bajitos. Entonces, mamá, Paulina nos tiene miedo. Por qué nos tiene miedo Paulina, mamá?. Yo no le tengo miedo a nada porque Justus y yo tenemos superpoderes azules. Y entonces la Señora Hendriks nos dijo que no nos moviésemos del sitio mientras ella iba a buscar otra película, y entonces Mariana dijo que tenía que hacer pis, y todos quisieron hacer pis, y la Señora Hendriks felicitó a Mariana y le dijo que tenía „Ideas Brillantes“, mamá, yo también quiero tener esas ideas que brillan, me las compras?. Y entonces salimos al pasillo en fila para ir a hacer pis, y pasó el Señor Müller y la Señora Hendriks le dijo que se quedara con nosotros porque ella se iba a buscar una película sin Asterix y Obelix y se fue y el Señor Müller nos llevó al baño. Y entonces Roland y Tim quisieron jugar a las tormentas y salpicaron con el grifo del lavabo a Willy y a todos y era muy divertida la tormenta y entró el Señor Müller y según entró resbaló y cayó al suelo , y nos dijo que nosotros queríamos matarle pero nosotros no podemos matar a nadie, verdad mamá?, eso sólo pasa en las películas de mayores, yo salvo gente, bueno Justus y yo salvamos gente con nuestros superpoderes azules, así chiuchiuu. Y el Señor Müller nos llevó otra vez al aula, y se acordó de nuestras mamás y entonces Anita y Peter empezaron a llorar y a llamar a su mamá, y el Señor Müller se acordó también de su mamá, y nos dijo que él iba a ver dónde se escondía la Señora Hendriks y se fue, y nosotros le seguimos corriendo por el pasillo porque también queríamos jugar al escondite con la Señora Hendriks y el Señor Müller nos gritó que él tenía que ir solo, y entonces apareció la Directora y le dijo que no se podía correr ni gritar por el pasillo, y el Señor Müller se fue a jugar al escondite con la Señora Hendriks y no lo encontramos justo, y Lucas y los otros quisieron seguirle, pero la Directora nos mandó de nuevo al aula y dijo que nos pusiésemos en círculo para bailar, y Kathy le dijo que ella sólo bailaba los jueves y hoy es martes y la Directora dijo que hoy era un día excepcional, mamá, qué es excepcional? Es cuando llueve?y Roland corrió al equipo de música y pulsó el botón y entonces, mamá, entonces, empezó „Despacito“ y todos nos alegramos mucho y comenzamos a bailar así, ves?, así, y Jonas subió mucho el volumen y la Directora comenzó a correr con los brazos arriba y nosotros también y la perseguimos y Willy se cayó y Kathy se sentó enfadada porque ella baila sólo los jueves y hoy es martes, y yo bailaba así, ves?, así, y entonces llegó la Señora Hendriks pero no sé que dijo porque yo bailaba y bailaba, y nos mandaron sentar en las sillas para ver la película sin Asterix y Obelix. Y la Señora Hendriks puso la película, que era de un niño que se hacía amigo de un ser que venía del espacio, y que no podía volver y le puso el nombre de E.T y tenía un dedo con luz, que curaba pupas, mamá, y Justus y yo queremos un dedo de esos, y entonces la Directora y la Señora Hendriks comenzaron a llorar, pero nosotros no, porque E.T va a volver, que se lo dijo al niño antes de volver a su casa. Y después ya sonó el timbre y nos fuimos. Y mamá, Justus, Willy y yo vamos a ir el sábado al monte con las bicis y vamos a volar. Porque para eso no hace falta tener poderes azules.

La Virreina

Nerea Barros dejó de confiar en el navegador de su coche. Primero le había informado que para llegar a su destino debía abandonar la Nacional y torcer en la primera carretera a la derecha. Esta carretera,mal asfaltada y con baches, la llevó hasta las ruinas de un castillo. Después de dar la vuelta,regresar a la Nacional, y volver a introducir su punto de destino, la amable y enlatada voz femenina le había informado que debía continuar otros diez kilómetros en dirección contraria y torcer en una carretera que se encontraría de nuevo a su derecha. Pero Nerea ya había recorrido más de diez kilómetros y no había visto carretera alguna a su derecha, ni cartel indicador, ni nada que le indicase que, al menos, se encontraba cerca del lugar al que quería llegar. Además ella parecía ser la única persona sobre la faz de tierra que circulaba en ese momento, desde que había comenzado su periplo de búsqueda no se había cruzado con ningún otro coche. La verdad es que el paisaje tampoco invitaba a recorrerlo, vasto, en tonalidades de monótono beig y de secano.

Todo había sucedido relativamente rápido. Hacía un mes, por casualidad, había reparado en una oferta de trabajo pinchada en el cartel de anuncios del Centro Cultural donde acudía a clases de pilates. La empresa CLORISA necesitaba, urgentemente, una persona con conocimientos de chino para labores administrativas. Como contacto se daba un teléfono móvil y el nombre de un tal Ricardo Sotillo. Si había algún idioma que Nerea dominase, era el chino. Sus padres, cuando todavía no se había puesto de moda, le habían mandado a clases de chino. Como otras niñas iban a ballet o a judo, ella iba a clases de aquel idioma con el que, con el tiempo, había llegado a desenvolverse como con el suyo propio. Sólo había podido visitar el país en dos ocasiónes, pero estaba intentando ahorrar para volver. Así que no había dudado un minuto en ponerse en contacto con Ricardo Sotillo. La citó tres días después, en un restaurante de tres tenedores. La recibió un hombre joven,moreno, alto y de complexión ancha, en vaqueros, camisa blanca y blazer, de modales exquisitos y, según comprobó después, trato campechano y amable. Sotillo le había explicado que él era el hijo del dueño de CLORISA, una empresa familiar de fabricación de silos. Gracias a su buen hacer y a la calidad de su producto, se habían hecho un nombre a nivel nacional y ahora a nivel internacional, ya que hacía unos meses un empresario chino se había puesto en contacto con ellos, interesado, no tanto en los silos, sino en la tecnología que el mantenimiento de éstos lleva consigo, y había abierto la puerta a una colaboración. De ahí que ahora necesitasen en plantilla una persona con conocimientos de chino. Ella le había entregado una carpeta con su curriculum y copias de su título de Bellas Artes y de los diplomas varios que había ido adquiriendo a lo largo del tiempo. Sotillo los había leído, y la había felicitado por su facilidad para los idiomas, ya que él solo sabía inglés pero a su manera, y se habían reído. No quiso andarse por las ramas, y le preguntó directamente si estaría dispuesta a hacerse cargo del puesto , ya que, le confesó, él no venía con mucha frecuencia a la capital y prefería dejar el asunto arreglado antes de volver al pueblo. Porque eso era otra cosa. La empresa estaba a cerca de doscientos kilómetros, y, de aceptar el puesto, tendría que mudarse al pueblo cerca del que se encontraba, de nombre Mimbres. Y Nerea había aceptado el reto. No tenía nada que perder y todo que ganar. Sotillo se había alegrado por su decisión, y tras intercambiar teléfonos y direcciones de contacto, le había dicho que le envíaría el contrato por correo certificado, mejor que por Email, ya que, según él, había cosas que todavía había que hacer en papel. Antes de despedirse, le rogó que, de ese momento en adelante, le llamase Cardito, ya que Ricardo Sotillo era su padre, y a él siempre le habían llamado así. Nerea le había agradecido su confianza y se habían despedido a la puerta del restaurante con un franco apretón de manos.

Cuando ya estaba a punto de darse por vencida y llamar a su futuro jefe para preguntarle cómo podía llegar a la empresa, divisó a lo lejos unas banderolas azul cielo de publicidad con lo que le pareció el logo de la empresa, un silo negro con una C en azul en su centro.

Al complejo CLORISA se accedía por un portalón, que encontró abierto, y se entraba a una explanada de cemento, presidida por el edificio principal, una construcción rectangular, de dos pisos, pintada de azul y con los bordes de las ventanas en negro, engalanada con las banderolas que había visto desde la carretera. La explanada servía también de aparcamiento. Aparcó el coche, al salir se fijó en que había aparcado al final de una hilera de BMWs negros Todoterrerno de alta gama.Su Polo verde le pareció diminuto en comparación. Por un momento se preguntó si habría hecho bien en aparcar allí, pero optó por dejarlo y dirigirse al edificio.

-Ya supuse que no nos encontrabas, no te preocupes, suele pasar…te envié un mensaje..pero seguro que no lo recibiste, hay problemas de cobertura, no importa..bienvenida!, ven que te presento al resto- Cardito había salido a recibirla a la puerta, ya que, según él, la había visto llegar desde la ventana de su despacho. La guió por la escalera hasta el primer piso. Nerea se fijó en que era un edificio de construcción antigua, con paneles de madera en las paredes, de los que colgaban fotografías antiguas de la empresa hechas desde el aire, el suelo estaba cubierto por una desgastada moqueta verde, las escaleras eran de linoleo gris con pasamanos de madera, ya manido por el uso. El primer piso no tenía mejor aspecto, con apenas luz, también panelado en madera, tenía una única ventana al fondo de un pasillo que la presencia de armarios archiveros hacían angosto, y una única puerta, de doble hoja, con cristal irisado, que Cardito abrió, dándole paso a un despacho relativamente amplio con cuatro mesas de trabajo, la más grande, de madera maciza y elaboradas tallas de flores, estaba situada junto a la ventana, las otras tres, mesas grises de oficina de común factura, ocupaban el resto del espacio. Nerea se fijó en que también el techo estaba panelado en madera, lo que no ayudaba a dar luminosidad a la estancia, que parecía atestada de armarios fichero y estanterías. La única fuente de luz eran dos ventanas, no demasiado grandes, que daban a la explanada, la moqueta aquí era marrón.

María del Pino Barragán, era una mujer de mediana estatura, que, a Nerea, le recordó a la directora del colegio en el que había cursado la Básica. Tenía el pelo negro, en una cuidada melena que reposaba en sus hombros, y que enmarcaba un rostro de pómulos altos y nariz recta. Maquillaba sus ojos, oscuros y algo achinados, dando volumen a sus pestañas, y observaba con ellos a Nerea inquisitivamente, sin perder detalle de lo que ocurría a su alrededor. Vestía una camisa de seda beig, de cuello barco con media manga, que caía holgada hasta la conturilla de un pantalón de pinzas de lana marrón en perfecto conjunto con los zapatos salón. Nerea se fijó en sus manos,pulcramente manicuradas en rojo, que mantenía juntas a la altura del vientre, cada uno de sus dedos portaba uno o varios anillos de oro, y de sus muñecas pendían varias pulseras, algunas de ellas con colgantitos.

-Nerea, te presento a Pino, Pino esta es Nerea,que, como te dije, a partir de ya, nos ayudará con los chinos- Presentó Cardito, en un tono que a Nerea le pareció que estuviera pidiendo disculpas. Pino se adelantó y la saludó dándole dos besos, rozándole levemente los hombros con las manos, lo que provocó el tintineo de las pulseras en las muñecas. Nerea notó entonces su perfume, que no supo identificar, pero que le dejó un eco de pachulí en la nariz.

-Hola, Nerea, bienvenida a CLORISA- Le dijo con una atenta sonrisa. De la habitación contigua salió entonces una mujer menuda, de pelo rojizo recogido en una cola de caballo, en traje chaqueta de tonos marrones, camisa blanca y zapatos mocasín, Nerea se fijó en que antes de saludarla,  había mirado fugazmente a Pino, quien pareció asentir.

-Hola Nerea…te llamas Nerea, si?…qué bien, yo me llamo Claudia..yo- Hablaba casi entrecortadamente, como buscando las palabras, a Nerea le pareció que estaba muy nerviosa, ya que retorcía los dedos de las manos contra su abdomen. Pino no la dejó terminar.

-Bueno pues…Cardito, después de que le enseñes las naves y todo lo demás, la puedes llevar a la casa, para que deje sus cosas y mañana será otro día- Ordenó, más que propuso, Claudia asintió sin dudar y sin dejar de retorcerse los dedos, Cardito carraspeó y sonrió levemente.

-Claro, no hay problema..bueno, esta es la oficina y colinda con mi despacho…

-El Sr. Sotillo, Ricardo, el padre de Cardito, apenas viene ya y por eso Cardito lo puede usar -Explicó Pino, sin perder su condescendiente sonrisa, que pareciera tener en su rostro perennemente. Cardito la miró un instante y se pasó una mano por el cabello, optando por el silencio.

El complejo de CLORISA lo componían, además del edificio principal, tres naves industriales dedicadas al tratamiento de materiales, fabricación y montaje de silos, respectivamente. Cardito le presentó a los jefes de producción y las operarios de cada nave.

Después, Nerea le siguió en su coche hasta Mimbres, situado a unos diez kilómetros de la empresa. Un pueblo de casas bajas, arremolinadas entorno a una iglesia y su plaza, a la que también daban el ayuntamiento y la escuela. La casa que ocuparía Nerea, según le había explicado Cardito, había pertenecido a una de sus tías y desde su muerte había permanecido sin ocupar. Estaba amueblada, en buen estado, y se encontraba cerca de la plaza, en una de las pocas calles anchas que enroscaban el pueblo.

-Puedes dejar el coche delante si quieres, aquí nunca pasa nada- Explicó Cardito, una vez ante la casa, una construcción restangular de planta baja y portón de madera, que ahora los recibía con las contras cerradas a cal y canto, antes de abrir la puerta miró hacia la casa anexa, de la que pendía un cartel de madera artesonada, que anunciaba una carpintería, y que parecía estar cerrada- Colindas con la carpintería de Gil, que parece que no está, ya lo conocerás…- Y abrió el portón.

A la casa se accedía por un amplio zaguán, que se abría a un salón concentrado en dos sofás y dos sillones de cuero marrón junto a una chimenea, y un aparador de pared a pared de madera oscura y abigarrada. Cardito abrió la única ventana, pero no consiguió con ello regalar más luz a la estancia. Después la guió por el resto de la casa, compuesta por una cocina completa que daba a un patio trasero, de tierra pisada y muretes de piedra, una habitación presidida por una descomunal cama de matrimonio de la misma madera que el aparador, y tan ancha que ocupaba la casi totalidad del cuarto, junto con un armario de tres cuerpos, también oscuro y labrado en sus laterales, con lo que Nerea creyó en un principio fueran gárgolas y que al fijarse mejor descubrió eran flores. El baño había sido reformado hacía poco, pero habían tenido que dejar la bañera, una pieza de metal incrustrada en un bloque de piedra de dos metros de largo.

-Vamos, que, si quieres te haces largos en ella…- Bromeó Cardito al mostrárselo, y se rieron.

Cuando se fue, Nerea comenzó a sacar las cosas que había traido del coche. No había traido demasiadas, sólo dos maletas con toda su ropa y un par de cajas con una pequeña compra que había hecho de camino para salir del paso por unos días.

-Cardito Sotillo no habla mucho, pero cuando se decide…macho, pensé que no se iba nunca- El que tal dijo, y la hizo volverse del maletero del coche, era un hombre joven alto, de pelo oscuro muy corto, en vaqueros, camiseta y botas de faena, que se dirigía a ella casi sin atreverse sonriendo por entre una barba de dos días, Nerea le devolvió la sonrisa.

-Hola, yo soy Nerea- Se presentó sin saber muy bien si darle la mano o dos besos, él tampoco supo y optó por ofrecerle la mano un poco a destiempo.

-Yo soy Gil, somos vecinos..esta es mi carpintería y detrás tengo vivienda..te puedo ayudar en algo?

-Como quieras, gracias…es poco sólo esto..

-No se hable más, para eso estamos…

La ayudó a entrar las maletas y las cajas, y salió con ella al patio.

-Ves?, no tienes más que asomarte al murete, suelo estar siempre por aquí…excepto si tengo alguna obra..

-Parece un sitio tranquilo..- Él la miró y levantó las cejas, para después perder su mirada en algún lugar de su patio.

-Sí..aqui nunca pasa nada- Concedió-…y hablando de nada, has comido ya?

Y de esa forma tan anodina, Gil entró en su vida para quedarse. O ella en la de él. Porque todo en esta vida es cuestión de perspectiva.

Nerea comenzó al día siguiente a trabajar en CLORISA. Los primeros días, hubo de familiarizarse con lo que iban a ser sus labores, y tratar de conocer mejor la empresa. Cardito le entregó una mañana dos volúmenes que contenían, según él, todos los datos que necesitaba saber, y se volvió a marchar sin entrar en el edificio. Tardó días en volver.

-Nereita, tienes ya las listas?- Pino se lo preguntó sin levantar la vista de su ordenador, tenía una voz como de cantante de ópera, casi nasal y atiplada, Nerea, que en ese momento leía el capítulo dedicado a tipos de silo y su función, levantó la vista sin entender lo que le acababa de preguntar.

-Qué listas?- Preguntó mirando a Claudia, quien a su vez le dirigió una mirada fugaz y pareció encogerse.

-Las listas de materiales, te dije que quería un lista de Excel con materiales, costes y encargos..- Pino clavó en ella una mirada acusatoria, que Nerea apenas pudo mantener.

-Que yo recuerde…

-Nereita, si no te acuerdas de una cosa como esa, no sé que hace aquí, entonces…- Claudia se incorporó entonces y pareció querer decir algo, pero Pino la señaló con el manicurado dedo índice de su mano derecha, haciendo tintinear sus pulseras.

-Claudita, tú te callas y siéntate que no haces nada de pie- Espetó, Claudita se volvió a sentar y asintió, manteniéndose en silencio, Nerea notó que le empezaban a sudar las manos, como siempre que se ponía nerviosa.

-No hay problema, si me das los datos te las hago sin problema…

-Qué datos?- Quiso saber Pino descreída, levantando un poco la voz, Nerea de pronto, tuvo la sensación de que se le habría un agujero en el pecho, que se tragara todo el aire que ella pudiera respirar. Logró carraspear y se pasó la mano por la frente.

-Los de…

-Tú tienes ojos en esa carita, verdad?, bueno, pues si miras a tu alrededor verás todos esos armarios, verdad?…búscalos- Y se lo explicó como si aquello fuera una verdad universal irrevocable, Nerea se incorporó y miró a su alrededor sin saber qué buscar ni dónde. Sin embargo, enderezó la postura y se dirigió a uno de los armarios archiveros, y trató de abrir uno de los cajones.

-Nereita, de donde tu vienes también usáis llaves?-Nerea no se volvió, se limitó a acariciar el tirador- Ya acumulas tres cosas a hacer, buscar las llaves, el armario específico y los datos…no quiero saber lo que puedes llegar a acumular al final del día si no sabes hacer ni lo primero- Y acercándose a ella posó un manojo de llaves sobre el armario, con suma delicadeza, sosteniéndolas con las puntas de sus manicurados dedos. Nerea obvió mirarla y cogió las llaves. El agujero en su pecho se había hecho más pequeño, pero todavía no se atrevió a respirar con normalidad.

-Mira…los de mi izquierda son de pedidos antiguos, el del fondo es de los de ahora desde Marzo, fuera están los de materiales…es que yo…no sé…- Claudita se había encerrado con ella en el minúsculo retrete,aprovechando que Nerea había anunciado que iba. La miraba con tal angustia, que Nerea por un momento pensó que le iba a decir algo más grave, Claudita le cogió las manos y casi sonrió- ..Nereita..a tí te gustan las orquídeas?- Frente a frente, en aquel minúsculo lugar, mirando a aquellos ojos verdes que, aún en un mar de angustia, querían ser dulces, Nerea sonrió y asintió con la cabeza, arrancando por fin una sonrisa a Claudia, quien le apretó las manos entre las suyas- Qué bien…

Por la tarde hizo su aparición Luisa, la mujer de Cardito. Ella era la persona que ocupaba la cuarta mesa de la oficina, y, según le había comentado Cardito, estaba de baja por enfermedad. Luisa era una mujer un poco más baja que su marido, delgada, con el pelo muy rubio peinado en una cola de caballo muy tirante y los ojos claros, que imitaba en el vestir a su marido, con vaqueros, camisa blanca y blazer, y mocasines. Abrió la puerta, y tras saludar sólo a Claudia, se metió en el despacho de su marido, cerrando la puerta con llave tras si. Pino clavó su mirada en la puerta, y su boca se hizo una linea un tanto más tensa de lo habitual, pero no se movió. Nerea, todavía inmersa en la ingente tarea de las listas de Excel, se limitó a volver a sus datos. Al rato, la pareja salió, dispuesta a irse de nuevo sin despedirse.

-Ya os tengo los billetes y el hotel, todo confirmado- Informó Pino sin dejar de mirar su ordenador, Cardito y Luisa se volvieron entonces, Luisa se colocó mejor el bolso en el hombro.

-No me digas más…Dublín?- Cardito le quiso apretar levemente el brazo, pero ella se lo apartó de mala manera, Pino los miró arqueando una ceja y maquillando su eterna sonrisa displicente.

-No entiendo qué tienes en contra de Dublín, Luisa, es una ciudad preciosa…- Anotó con un eco irónico en su voz, recostándose en su sillón de despacho. Luisa iba a contestarle algo, pero Cardito se adelantó.

-Y cuándo?

-No sé para qué preguntas…tres semanas Dublin…como si no lo supieras ya..- Y sin más Luisa abandonó la oficina dando tal portazo que temblaron los cristales, Cardito se quedó solo entonces y, fiel a su costumbre,se mesó el pelo con las manos.

-Intercontinental, vuestra suite, puerta a puerta, en primera…no encuentro razón para la pataleta..- Explicó mientras se colocaba mejor los anillos, Cardito dio media vuelta y se fue, pero evitando el portazo. – Y vosotras qué?..si busco “bobas” en el diccionario me sale vuestra foto- Espetó dirigiéndose a Claudia y Nerea, quienes habían sido testigos mudos de la escena y ahora se miraban entre si sin atreverse a mover un músculo.-

Fernanda, de Mimbres, le dedica esta canción a Juliana en felicitación por sus bodas de plata…Felicidades Juliana...”Nerea rio al escuchar en la radio de qué canción se trataba y, mientras conducía de vuelta a casa para comer, la cantó tratando de ponerle dramatismo “María de la O, qué desgraciaita gitana tu eres teniéndolo tó…”, fue sin embargo incapaz de dar el suspiro de rigor de dolor al final. “Hoy en Manila habrá cielos despejados y sin chubascos, la humedad sólo alcanzará el dos por ciento y las temperaturas oscilarán entre los treinta y los treinta y cuatro grados...” Nerea miró fugazmente hacia la radio y se encogió de hombros, sin entender porqué era tan importante saber el tiempo que iba a hacer en Manila.

-Esta la ponen mucho…

-Marifé de Triana…

-He intentado hacer sus supiros, pero no soy capaz….esta gente tenía una capacidad pulmonar fuera de lo normal…- Gil rio y ella le secundó, comían en la imponente mesa de comedor de ella, con la radio de fondo. Gil había hecho muslos de pollo con patatas fritas y ensalada.

-„Torre de Arena“…

-Ah…“Torre de Arena“…yo entendía „Sangre Agarena“… y yo preguntándome porqué agarena…- Gil soltó una carcajada, Nerea meneó la cabeza negativamente, y se llevó un bocado a la boca- ..y sólo ponen copla, oye, hasta me están haciendo echar de menos el Reggaetón…

-Es que se decidió así, de todos los palos se eligió este..

-No te entiendo..- Gil suspiró, para luego sentarse mejor y carraspear.

-Verás…te explico..Gaspar, que es el que lleva la emisora, era un hombre soltero, que, después de pasar unos años por ahí, volvió al pueblo para ocuparse de sus padres que se estaban haciendo mayores. Ya sabes los problemas que tenemos con la cobertura ahora, pues lo mismo pasaba con la radio, no se podía sintonizar una cadena en condiciones, así que Gaspar, que había trabajado en radio, decidió montar una emisora en lo que había sido el pajar de la casa de sus padres. Y todos contentos, música, el tiempo y noticias de la zona, o nacionales, según la importancia, llamados, una emisora a nuestra medida vamos. Hasta que que Pino le cortó el grifo…

-Pino…mi Pino?- Nerea le miró sorprendida, Gil asintió despacio.

-Sí, la misma. Su hermano es el director de la Caja de Ahorros, y de buenas a primeras le denegó el crédito, alegando que su emisora no cumplía los requisitos….Pino, presente, por supuesto, añadió además que no aportaba nada y que la música distraía a la gente de hacer las labores…Gaspar casi se vuelve loco…pero encontró un patrocinador, y salvó la emisora…

-Pero…

-Exacto, peeero…Un par de meses después, durante las fiestas del pueblo, Pino, que era la encargada de dar los premios de la rifa….le sacó del armario..

-……-Nerea dejó el tenedor a medio camino entre el plato y su boca, sin acabar de creérselo.

-Al sacar el número premiado de Gaspar, le felicitó desde el palco micrófono en mano „espero que lo disfrutes a gusto con Fermín, como quiera que lo hagáis“…

-Hija de…

-Gaspar se desmayó…Fermín es el hijo de los Remolachos, que fardaban de „ser muy machos“ porque rima, en fin…. tuvimos que sujetar a los hermanos de Fermín entre diez…que si suben al palco Pino no lo cuenta…la sangre no llegó al río porque todos les brindamos nuestro apoyo y Pino..bueno, ya sabes cómo es Pino…Desde entonces, Gaspar sólo pone Copla y da el tiempo que va hacer en todos lugares pensables del mundo, porque sabe que ella detesta el género y odia viajar…además deja una grabación por la noche, así que ni aunque lo intente a las dos de la mañana…

-Y Fermín?

-No habló en un mes….pero se repuso…viven juntos en la que era la casa de los padres de Gaspar….yo ayudé con la reforma..

-Es puñetera…eso no se puede negar

-Sí, un poquito…- Ironizó Gil, Nerea le miró con curiosidad.

-Algo más que deba saber?- Gil sonrió y negó con la cabeza, al tiempo que se rascaba la nuca.

-No…te toca aguantarla, ten cuidado- Advirtió, Nerea suspiró.

-Te diré…

Salvador Méndez le apareció de repente en la pantalla de su ordenador esa tarde, cuando ella trataba de hacer cuadrar unos datos en las tablas Excel. La ventana con el rostro barbudo de Salvador saltó con el sonido que hace una pompa de jabón al explotar y la asustó. Él rio.

-Sabía que te iba a asustar, hola, yo soy Salvador, seguro que Cardito ni me ha mentado…

-Pues no, la verdad..

-Ya, suele ocurrir, no se lo tomes en cuenta, yo soy el ingeniero a cargo del cotarro- Aclaró moviendo la mano ante la cámara como quien remueve un café, ahora la que rio fue ella.

-Si estás ahora en las naves, puedo acercarme yo…

-Yo trabajo desde mi casa, Nereita…te puedo llamar así?

-Claro, todo el mundo aqui lo hace…- Admitió ella.

-Verás, yo no voy por ahí nunca….sólo por fuerza mayor..y todavía no se ha dado el caso, toquemos madera…pero no hay problema, verás, te voy a enviar una serie de informes que necesito le envíes al Sr.Ho…

-Quién es el Sr.Ho?…

-Ah..que todavía no te han dicho quién es Ho?…entonces qué haces?…

-Tablas de…- Salvador se pasó una mano por el rostro mientras farfullaba algo que ella no entendió.

-Ya…mira, entonces vamos a hacer una cosa..- En eso se abrió la puerta de la oficina y entró Pino, seguida de un hombre trajeado, Nerea se volvió a saludarles y cuando volvió a su pantalla, Salvador había desaparecido. Pensó que quizás ella habría pulsado alguna tecla que no era, pero no, Salvador estaba “desconectado”.

-Qué pasa? Se te ha colgado?- Preguntó Pino tras ella, Nerea se apuró a negar con la cabeza- Mira..este es Ramiro Limeres, y te ha traido tu coche- Nerea se incorporó a dar la mano al tal Ramiro, que se la aceptó gustoso, pero sin entender el tema del coche.

-Pero yo ya tengo coche…

-No, tú no tienes coche…ahora lo tienes, el tuyo lo puedes vender o dar para chatarra, lo que te parezca, a partir de hoy tú también conducirás un BMW, como todos aquí..- Nerea iba a decir algo, pero Pino extendió su mano derecha hacia ella.- Dame las llaves, le diré a Robus que te lo aparque en algún lugar que no moleste…-Nerea, que todavía no creía lo que estaba escuchando, no sabía cómo reaccionar, Pino movió los dedos y el tintineo de sus pulseras, hizo que Nerea alcanzase su bolso y le pasase las llaves, que Pino metió en el bolsillo de su pantalón de pinzas, hoy verde combinado con una blusa de seda verde perla. – Bien, Ramiro, dale lo que tenga que firmar para que firme, las llaves y después te vas que seguro que tienes cosas que hacer….tú entendiste, Nereita o te hago un croquis?-Nerea asintió, y el tal Ramiro le pasó una especie de tablet y un bolígrafo para pantallas táctiles, indicándole dónde debía firmar.

-Una cosa…- Comenzó Nerea, Pino arqueó una ceja y compuso un gesto de fingida preocupación.

-Un croquis…

-No, quién Robus?

Robus Villegas se acercó despacio desde el fondo de la nave de herramientas que era su lugar de trabajo, un edificio más pequeño que las otras tres naves, y que era donde se guardaban la mayor parte de las herramientas necesarias para arreglar, ensamblar, despiezar, cortar, pulir o serrar cualquier cosa que tuviera que ver con lo que se fabricaba dentro del complejo. Era un hombre alto, ataviado con un mono de trabajo y portando un casco en la mano, de pelo corto entrecano aunque en realidad era joven tal como comprobó Nerea cuando le tuvo más cerca. Lo primero que le llamó la atención de él fueron sus enormes ojos, de un azul casi transparente, que comenzaron a sonreir al verla y perdieron su luz y su rostro el amago de sonrisa al descubrir a Pino.

-Nereita…te presento a “HablaMudita” o Robus, como quieras llamarle, él no va a poder decirte nada porque es mudo, como una tapia…- Nerea, sin dar crédito y sin entender qué tenía que ver la tapia en todo aquello, le ofreció a Robus la mano y él se la estrecho. Por un momento se quedaron los tres en silencio, hasta que Pino soltó una basta carcajada.- Que es mudo…te estoy diciendo, pero no sordo…Nereita…por Dios, me lo cuentan y no lo creo- Y se arregló la blusa de seda, para despues colocarse mejor las pulseras. Nerea sonrió levemente a Robus, casi discupándose, y este le hizo un gesto que le dio a entender que no tenía importancia.

-Verás Robus, yo ahora voy a conducir otro coche y él mio querría que….

-Ay por Dios…..que rollos te gastas , mira “HablaMudita” aquí tienes las llaves de un Polo desastroso que hay aparcado a la entrada, apárcalo por ahí….ya está, ves?…Bueno, vamos…qué tontería por favor…- Y se alejó clavando sus salón en el pavimento, Nerea miró a Robus y este le mostró el dedo pulgar de su mano derecha con una sonrisa, al tiempo que le guiñaba un ojo.

-Muchas Gracias, Robus, cuando puedas me dices dónde aparcaste mi coche…y no es desastroso…era de mi tía, pero rueda muy bien y me gusta el color…a ver para qué quiero yo un BMW?…en fin…Hasta luego- Y diciéndole adiós con la mano se alejó en la dirección en la que se había marchado Pino, Robus la siguió con la mirada y sonrió, luego, meneando negativamente la cabeza, regresó a su nave.

Esta canción va dedicada a Eulogio de Podancos del Corbajo de parte de una admiradora…Va por ustedes”, la voz de Juanita Reina atronó entonces en todo el coche clamando su pena por ser sólo “Madrina”, y Nerea fue incapaz de bajar el volumen por muchos botoncitos que apretó en los mandos del volante, sin atreverse a soltarlo, ya que le daba la imprensión de ir conduciendo un tanque del que no controlaba la velocidad “Por fuera jardín de rosas, por dentro zarza de espinas, Madrina, mi pena es de Dolorosa más nadie me lo adivina…”, la cantó a voz en cuello, y trató de imitar los quejíos de la Reina, pero sólo consiguió llamar a las lágrimas. Sólo te faltaba eso ahora, que sólo es un coche. Ya pero lo de “HablaMudita” me llegó, pero quieres parar? “Madrina sin un lucero, Madrina sin un Te Quiero…”, bueno un lucero lo tienes, tampoco te quejes y no es torero, porque imagínate tú…bueno pues no te lo imagines que aún te estampas…tú ponle arte y ponte que das esa patada a la bata y te das la vuelta toda digna tú…y te vas…ya me voy a dónde..”En Buenos Aires hoy estará nublado y se esperan lluvias, las temperaturas oscilarán entre los diez y quince grados…” a Buenos Aires…sí venga, conformate con llevar esto a tu casa sin matar a nadie.

– Pero qué pasa…

-Nada…

-Entonces…qué?…pero por qué lloras…? Ven aquí…

-Es que no sé…

-Que no sabes qué?

-Nada…no sé nada…

-Nada? Qué no sabes nada?….mírame…y quién te ha dicho a ti eso..?

-No…nadie…me lo parece a mí..no sé….

-Eso es que estás cansada…. seguro…

-Será…

-Pero para de llorar, mujer….qué susto me has dao…

-Ya …

-A ver, arrejúntate más….cierra los ojos y piensa en ovejas…- Nerea rio y le miró secandose los ojos con las manos, él la miró de reojo- O gamusinos…eso..mejor gamusinos…

Contra todo pronóstico, Cardito se presentó en la oficina a primera hora de la mañana y le pidió a Nerea si podía pasar un momento a su despacho. Le explicó que el Sr.Ho, el empresario chino con el que andaban en tratos, querría ponerse en contacto con ella para conocerla y ellos querrían comunicarle un par de novedades en su producción. Había concertado una video-conferencia para esa mañana y que ya la avisaría cuando comenzase. Cuando salió del despacho, Pino la estaba aguardando de pie junto a su mesa.

-Se puede saber qué hacías ahí dentro?- Preguntó señalando la puerta del despacho de Cardito.

-Tratar unas cosas con Cardito- Solventó Nerea sentándose en su silla, sin querer dar más explicaciones.

-Qué cosas?

-Si tanto interés tienes, pregúntaselo tú misma..- Y no supo muy bien de dónde había sacado los arrestos para decírselo, pero después se sintió un poco mejor, Pino se arregló las pulseras y la miró arqueando una ceja.

-Las chicas de pelo corto como tú, o son bolleras o son subnormales, a cuál de los dos grupos perteneces ?- Y clavó en ella su afilada mirada, sin moverse un ápice de su posición, Nerea se incorporó de su silla con la firme intención de lanzarle la grapadora a la cara, pero Cardito abrió la puerta del despacho y la llamó con un gesto, ella cogió su libreta de notas, donde había ido recopilando datos que creía eran importantes, y entró en el despacho sin mirar atrás.

Ho era un hombre joven, de facciones amables y pelo negro, portador de un impecable traje gris a medida, que se presentó rodeado de un equipo formado por, además de él, seis personas, cuatro hombres y dos mujeres, sentados a ambos lados de una mesa de juntas donde él estaba sentado en la cabecera. Cardito presentó a Nerea como su asistente, hecho que era verdad pero que Nerea, hasta ese instante, no había creido que llegase a ser cierto nunca y la animó entonces a presentarse. La reunión transcurrió distendida y sin problemas salientables, y antes de despedirse Ho le indicó a Nerea que sus asistentes estarían en contacto constante con ella para conseguir un ritmo de trabajo fluido, y todos estuvieron de acuerdo en que iba a resultar una colaboración muy positiva.

Cuando salieron del despacho, Pino no estaba. Quien había llegado era Luisa, quien charlaba con Claudia, Nerea aprovechó ese momento para ir al baño. Antes de que pudiese cerrar la puerta, Luisa se coló con ella en el habitáculo, y cerró el pestillo de la puerta, apoyándose en ella, de forma que quedaron frente a frente, como días antes había ocurrido con Claudia. Nerea pensó que aquel retrete se estaba convirtinedo en una especie de confesionario, en el que la gente podía contarle a ella sus cuitas.

-Ni un hola te he dicho hasta ahora, soy Luisa, la de Cardito- Se presentó, dándole dos besos, Nerea sonrió- Y además la escena de la última vez…te debo una explicación..

-A mí?…

-Sí, Nereita, sí….es que verás, la Pino nos reserva siempre las vacaciones en Dublín..

-Dublín

-Sí…desde hace años, y no dos días, tres semanas o incluso un mes…en Dublín…y nos lo presenta todo confirmado y pagado…y claro, tenemos que ir a narices…conocemos Dublín como conozco Podancos que es mi pueblo, fíjate lo que te digo….

-Pero con anular, ya está…no?Vamos, digo yo…- Luisa, que la miraba fijamente desde su inmensidad azul, parpadeó varias veces.

-Anular…ya lo intenté…y lo tendríamos que pagar todo igualmente, porque ella lo estipula así…y hace las reservas sin consultar…hechos consumados…odio Dublín…te lo juro…y la odio a ella, pero claro…no me queda otra que tragar…qué te voy a contar que ya no sepas….

-Ya…

-Cada dos semanas estoy tres enferma, y las que paso aquí me siento con Cardito en el despacho….porque él tampoco puede ni olerla ya..

-Tú también…

-Odio Dublín, y odio el pachulí…yo odio odiar…. tan pacífica que soy…lo estoy intentando con el yoga, mi madre me dice que lo mejor es el boxeo para mi…porque salgo más agobiada…no sé…en fin…vas a hacer pis?

-Pues …sí..

-No te cortes…yo también..que mujeres somos no?No me voy a pasmar…- Nerea rio y se sentó a orinar- Puedes venir si quieres…

-A dónde?

-A Yoga…te paso las señas…a lo mejor te gusta…ya no tires que ahorramos agua…tú ahorras agua?Yo no lo sé…como con el plástico…..ahora tengo un montón de bolsas de rafia, si quieres te paso alguna…- Nerea asintió y cuando acabó, le dejó sitio- nosotros a donde queremos ir es a Lanzarote…

-Más calor que en Dublín hace…

-Es que yo necesito calor para quedarme…

-Quedarte en dónde…?

-Quedarme embarazada, que es un quiero y puedo pero no hay manera…en fin…

-Yo de vosotros no anulaba..pero se lo regalaba a alguien..- Luisa la miró aún sentada en el vater con los ojos muy abiertos y su rostro se iluminó, luego tiró de la cisterna y se subió el pantalón.

-Mi prima Noe…ay cómo se va alegrar la Noe…y tú dices que se puede?

-Mira, después vienes a comer a casa y lo miramos con Gil…- Luisa le dio un sonoro beso.

-Ay Nereita…Gil?…nuestro Gil?..ahora es tu Gil?- Nerea se encogió de hombros y casi le da la risa, Luisa le guiñó un ojo.

-Lista?

-Lista..- Y salieron del retrete, justo en el momento en que Pino pasaba por delante, Luisa hizo que no la veía y entró en la oficina tirando del brazo de Nerea para que hiciese lo mismo, Pino las siguió con la mirada y tensó la mandíbula un instante, para luego arreglarse maquinalmente los anillos y bajar la escalera.

-Nereita, han llamado los de la nave2, que ya tienen las cosas que Salvador quiere que tengas, que pases a buscarlas cuando quieras y que lleves casco- Informó Claudia entregándole un casco amarillo como quien entrega un cáliz, Nerea se lo recogió y con la misma salió hacia la Nave2. El capataz ya la estaba esperando con dos lápices de memoria y una carpeta, y, tras preguntarle si tenía tiempo, la guió por la nave explicándole lo que iba a ver después en los lápices a cerca de las novedades en la producción. Los dos estuvieron de acuerdo en que habría que hacer una reunión general con todos los implicados, y ella le prometió encargarse. Volvía hacia el edificio principal tomando un atajo, cuando escuchó la voz de Pino echándole en cara algo alguien de muy mala manera, se acercó a ver y al entrar en la especie de garage de donde provenían las voces, descubrió que la persona a la que estaba vilipendiando era Robus.

-A ver, „HablaMudita“, me consta que la gente como tú tenéis dificultades para entender las cosas, o a lo mejor es que ahora también eres sordo, que puede darse …de no hablar se pierde el oido..pues entonces me explicaré mejor…como vuelvas a colocar los sacos en el sitio equivocado te vas a ver vendiendo el cupón- Recalcó su amenaza punteándole el pecho con la manicurada uña del dedo índice de su mano derecha y buscándole la mirada, que Robus intentaba evitar, protegiéndose a medias con los brazos, Pino le dio una manotada en el hombro y le hizo mirarle, Nerea se adelantó a defenderle, pero Pino la frenó con un airado gesto de la otra mano- Tú quieta parada…se te acabó el saldo, „HablaMudita“, más te vale que lo hagas bien….- Y dicho esto se colocó bien la chaqueta y se dispuso a abandonar la pequeña nave de herramientas en la que se encontraban, Robus respiró hondo y la siguió con la mirada, de pronto triste en su luminosidad, que, sin querer, buscó la de Nerea quien acertó a acercarse a él y acariciarle un brazo, incapaz ella misma de encontrar otra reacción- Nereita, qué!? También te dedicas a Salus Infirmorum?!….Ven aquí!..- La voz de Pino la asustó y le hizo dar un respingo, Robus asintió con la cabeza dándole a entender que se encontraba bien, y le indicó la puerta con los ojos, aquellos dos luceros que no necesitaban de palabras para traducir lo que quisieran explicar.

Esta canción se la dedican Josefa y Manuel a su hijo Josué por haber sacado el carnet a la primera…bien por Josué..“ Luisa soltó una carcajada al escuchar de qué canción se trataba y la cantó dando palmas „Mi carro me lo robaron, estando de romería, mi carro me lo robaron anoche mientras dormía“, Nerea le hizo los coros preguntándose también donde podía estar el carro. Hoy en Monrovia brillaría el sol.

-Este Gaspar es único…Monrovia, a quién se le ocurre?- Rio Luisa mientras se retocaba la tirantez de su cola de caballo en el espejo de la solapa del parabrisas.

-Hoy Gil tenía pensado hacer croquetas…

-Como las de mi madre ningunas

-Perdona las de la mía son de concurso..- Aclaró Nerea, Luisa la miró de reojo fingiendose dolida.- Una cosa..porqué no hay cantina en la empresa,seguro que compensa..

-Tuvimos una, compensaba y hacían una comida riquísima…

-Qué pasó?

-Pino quiso hacer los menús y decidir qué se comía, Teo, que era el que la llevaba, se negó y al poco hubo una denuncia anónima a Sanidad…encontraron cucarachas en la cocina y clausuraron el comedor. Hasta hoy…y luego están los dichosos BMWs, nos metió en un tinglado con el concesionario y todos tenemos uno, pero todos, eh?…flipa… – Nerea negó con la cabeza contrariada.

-Lo que yo no entiendo es que si ni Cardito la puede soportar, porqué no la despide…no sé, un buen finiquito y via..- Luisa perdió la mirada en el paisaje ocre que atravesaban.

-Créeme que no hay cosa en el mundo que más desee, pero no es posible…verás, cuando Clotilde y Ricardo, los padres de Cardito, quisieron montar la empresa, el abuelo de Pino les cedió los terrenos donde hoy se alza, con una única condición…que su nieta fuese empleada de la empresa de por vida, y si se faltase a este punto por algún motivo, la cesión sería nula – Explicó con calma, Nerea la miró fugazmente para no perder el control del coche.

-Pero eso tiene que ser ilegal…

-Un día te enseño el acta notarial. No hay nada que hacer…

-Y el padre de Cardito no puede hacer algo…

-El pobre tiene bastante con lo suyo, está ya muy enfermo…

-No es justo…

-Hay tantas cosas injustas….por ejemplo que no pises más el acelerador y no lleguemos a comer la croquetas…que tengo un hambre canina..- y le dio un azote cariñoso en el muslo, Nerea rio y se atrevió a pisar un poco más el pedal.

Esa noche, Nerea tardó en dormirse. Allí estaba ella, acostada en una cama de matrimonio de madera maciza, en la que fácilmente cabrían dos matrimonios, arropada hasta el pecho, los brazos por fuera de las mantas y las manos entrelazadas, mirando el techo en el que los dibujos que trazaban las sombras no se movían. Trató de encontrar alguna forma a las sombras. Una se parecía a Suecia. La más pequeña un chicle aplastado. Suecia. Podía irse a Suecia. Y empezar de cero. Otra vez. Pero para eso tienes que aprender sueco, Nerea, piensa un poco, ya, ya pienso, eso es lo que no paro de hacer, pensar. Chino no lo sabe todo el mundo. Ya y a mí qué. Como si no lo supiera. Pero me compensa?. Lo mejor va a ser dejarlo todo, y volver atrás. Seguro que Rami se alegra de volver a verte, eras la mejor repartiéndole publicidad. Al menos me daba para darle mi parte a Sheryll. Si, Sheryll. Bien simpática que era, y no la veía nunca. A lo mejor aún tiene la habitación. Sigo teniendo las mismas cosas. Puedes volver a las academias, y pasear perros, con la publicidad te da para algo pequeño en algún lugar. Algún lugar. Ya estoy en algún lugar. Y no quiero volver a pasear perros. Me recuerdan a Ayvén. Y a mamá. Mamá. Bueno, no te pongas estupenda, te diría ella, y haz algo de por vida. Haz algo de por vida. Y a tu padre no le des el disgusto. Con lo que se alegró por ti. Cajera. Seguro que encuentro algo de cajera en un hiper. Y lo combino con el sueco y la publicidad. Si lloras después tienes mocos y las sábanas están límpias, además mañana parecerá por tus ojos que ganaste el título de Peso Pluma.Y luego está Gil. Mi Gil.Con lo bueno que es. Y está. Tonta. No, si a tí es decirte que no hagas algo para que lo hagas. Y qué ganas?. A ver. Mojar las almohada con agua salada y mocos. Si sólo pudiera parar de pensar. Entonces pasaría como con la tierra, si de repente cesase de girar. Todos saldríamos disparados. Como mis pensamientos. Sólo tengo que ordenarlos y llegar a una conclusión. Como con los puzzles. Tú odias los puzzles. Por eso. Por eso no la encuentro. Conclusión. Suena tan final. No sé.

La asistente de Ho se llamaba Li y le deseó Buenos Días en español, con una amplia sonrisa desde la pantallita que se había abierto en el ordenador de Nerea, para luego confesarle que junto con Buenas Tardes , Buenas Noches y Hola, qué tal?, era todo lo que hasta ahora había aprendido, pero que se esforzaría en mejorar, Nerea le ofreció su ayuda en tamaña empresa y se habían reido juntas.

-Qué es tan gracioso?- La voz de Pino tras ella la asustó, pero no se volvió.

-Me está dando unos datos que necesitamos…

-Dile que los envíe por fax y listo…

-No hace falta, ya los tengo, sólo los estamos contrastando para…

-Y porqué no los tengo yo, si se puede saber?…- Li le preguntó a Nerea qué estaba pasando, y ella le explicó sin entrar en detalles-Qué te dice?..

-Dice que si podemos continuar que no tiene todo el día…

-Dile que me envíe sus datos, que los necesito…

-Te estoy diciendo que…

-Ya!- Y dio un golpe a la silla, Nerea cerró los ojos un instante, y Li se acercó un poco más a la pantalla para preguntarle si se encontraba bien. Nerea le explicó lo que Pino quería, y Li ladeó ligeramente la cabeza, luego asintió en silencio.

-Te los envia luego…

-Pues no te ha dicho nada…

-No hace falta…

-No te hará falta a tí…en fin, cuando llegue el fax me lo das..

-Qué fax?

-El que me va a enviar esa de ahí…- Nerea acabó por perder el hilo, Claudia se incorporó, pero,como de costumbre, Pino la fulminó con un gesto de la mano y se volvió a sentar.

-Te los puede enviar por Email…

-Nereita, tu aprendiste las letras del alfabeto?F. A. X….te puedo inscribir en los cursos de integración esos que dan a esos analfabetos de por ahí, seguro que te cunde…- Y volvió a su mesa colcándose la blusa, hoy rosa palo sobre pantalones beig con salónes verdes. BlingBling, pensó Nerea al escuchar las pulseras, luego se pasó las manos por el rostro y regresó a Li quien parecía estar hablando con otra persona que se encontrase en la estancia con ella. Nerea se disculpó por el retraso, y Li volvió a ladear la cabeza y le respondió con un correcto „No te preocupes, no pasa nada“. Y consiguió hacerla sonreir de nuevo.

Una vez hubo contrastado toda la información,la archivó en su carpeta correspondiente y la guardó bajo llave en uno de los cajones de sus mesa, guardándose la llave después en el bolsillo.

-Pues ahora que ya has acabado de jugar al „Chinito-Tú-Chinita-Yo“, puedes ir a hacer la ronda de albaranes y facturas, así te aireas…a lo mejor aún hacemos algo de ti..- Pino se lo dijo sin levantar la vista de su ordenador en el que rara vez tocaba una tecla, Nerea iba a decir algo, pero Claudia la miró casi suplicante al tiempo que le ofrecía un casco- Eso, no vayas encima a perder la cabeza, verdad Claudita?- Nerea cogió el casco y sin contestar abandonó la oficina sin contestar.

Nerea hizo la ronda de naves y galpones por orden de tamaño de mayor a menor, y en cada uno se quedó un rato charlando con los operarios y capataces, quienes le agradecían que fuese ella quien se acercara a buscarlos, ya que hasta ese momento siempre habían tenido que echar a suertes quién era el afortunado que tenía que ir a la oficina a entregarlos. Todos la llamaban Nereita. Dentro de poco no iba a responder a la otra forma. En la última nave, el capataz le había dado una de las bolsas de rafia marrón que Luisa había repartido una vez, para que metiese en ella los papeles. Ya de camino de vuelta, se cruzó con una operaria que llevaba en la mano una cajetilla de tabaco,y, sin pensar le pidio uno, la chica le dio un mechero que tenía de más. Hizo camino por lo que ella consideraba su atajo, y llegó a la especie de plaza formada por la parte de atrás de varias edificaciones, que servía de fumadero oficial. Se apoyó en un murete y encendió el pitillo, el décimo en dos días, si seguía así iba a volver a empezar fijo, eso estaba pensando cuando Robus se apoyó junto a ella.

-Hola Robus….no le digas a nadie esto…fíjate tú…lo había conseguido dejar..tres años, y ahora ya ves….creo que este es el fumadero oficial…he visto a Luisa a veces perderse por aquí…tú no fumas claro, supongo…no sé…Pino me ha enviado a buscar albaranes…como si eso fuese importante…pero para ella lo es..así que si te pregunta le dices que vine a buscar albaranes….bueno..preguntar sería mucho, me llamaría a gritos y luego te echaría la culpa a tí…ahora mismo esto es lo único que me calma…porque tampoco duermo..o duermo mal….claro que a lo mejor es el colchón..no sé…pero tú no se lo digas a nadie…ay perdona…ya me entiendes….

-Soy una tumba…- Las palabras sonaron como exhalaciones entrecortadas, a Nerea se le calló el pitillo y se volvió hacia él con la boca abierta, Romus la miró a su vez sonriendo timidamente y levantó las cejas.

-Robus..tú?

-L-O-G-O-P-E-D-I-A…-Articuló despacio, y se llevó un dedo a los labios, indicandole así que ella también guardara el secreto, Nerea rio quedo.

-Seremos „Dos cruces en el Monte del olvido“ Robus…tal cual- Robus asintió con la cabeza, y abrió las manos en el aire para resumir la situación.

A la mañana siguiente la despertó el paso de algún vehículo pesado por delante de la casa. Miró el reloj de la mesilla, aún no habían dado las ocho y era sábado, así que no había prisa de levantarse tan temprano. Se tapó mejor con uno de los edredones y se volvió. Descubrió a Gil, aún profundamente dormido , en el otro extremo de la enorme cama, sonrió al pensar que, de tan lejos que estaba, de acercarse ella, emprendería lo más parecido a una expedición. Él se despertó al poco, y, al verla, aún sin poder liberarse del todo del sueño, sonrió y extendió uno de sus brazos sobre la cama, como tratando de alcanzarla, sin conseguirlo.

-Ahora mismo…eres la parte más septentrional de la península…- Casi susurró, ella rio, y, sin necesidad de brújula, emprendió su expedición.

-Voy a tener que buscarte en Google-maps…

-Se encuentra usted a diez leguas del punto indicado…

-Pues espera que me calzo las botas…y hago siete de vez…

-No hará falta con mi gadgetobrazo….vente pa´ca…

Los sábados por la mañana se dedicaban a desayunar con mucha calma, leer el periódico, pensar en hacer la colada para luego no hacerla y, ahora que el sol ya se atrevía a calentar más, dar largos paseos hasta uno de los castillos abandonados que salpicaban la zona. Un buen plan para dos.

-Y dices que Robus te habló?

-Sí, me llevé un susto terrible…me dijeron que era mudo…

-Robus se cayó de niño a un pozo, tardaron en encontrarlo dos días…ya lo daban por muerto, pero él sobrevivió…mudo. Siempre pensamos que había sido por el golpe…yo no lo conocí de otra manera..

-Me dijo que hacía logopedia..- Gil metió el pan en la tostadora, mientras ella preparaba la cafetera.

-Tú vas querer zumo?

-Sí, gracias- Él la abrazó por detrás e iba a entretenerse con su cuello, cuando llamaron a la puerta.

-Amazón?

-No que yo sepa…-LLevados por la curiosidad, fueron juntos a abrir.

Cuando abrieron la puerta, se encontraron a Cardito y Luisa portando una bandeja enorme envuelta con el papel de la tahona del pueblo y caras de circunstancias.

-Buenos Días…Los chinos vienen el miércoles.

Ho

-Hoy a las cinco de la mañana me sonó el móvil…y claro, pensé en papá, dije, ya está, pero no, era una tal Li, la conoces?..bueno, pues..me dijo que habían planeado su visita para el miércoles y era para preguntarme si suponía un problema…como para decirle que sí, sabes?-Cardito hablaba sin apenas punto ni coma, sentado a la ingente mesa de comedor en la que habían dispuesto todo lo que habían traido y lo que Gil y Nerea ya habían preparado para si, Luisa sentada junto a él asentía a sus palabras visiblemente nerviosa.

-Y me dice, nena que vienen los chinos, tú crees que es manera…qué susto por Dios…

-Amor, yo también me quedé en blanco, ok?- Gil y Nerea, sentados frente a ellos les escuchaban sin perder detalle, sin saber muy bien que tenía que hacerse en aquel momento.

-Todos los papeles están al día, Cardito, lo que había que enviar yo misma lo llevé al correo por si acaso…

-Cómo que por si acaso..- Quiso saber Gil, Luisa se adelantó.

-A veces las cartas desaparecen en CLORISA, sabes Gil?…como por encanto..- E hizo un gesto en el aire con las manos como el que podría hacer un mago, Gil asintió despacio creyendo entender a qué se refería y bebió un trago de su café.

-Tenemos que prepararlo todo sin que ella se entere…si no estamos perdidos…

-Qué quieres decir?- Preguntó Nerea, Cardito miró a Luisa y esta asintió.

-Verás…antes que Ho, hubo otro empresario interesado, un inglés….te voy a ahorrar los detalles, pero tengo suerte de mantener intacta mi reputación, hasta insultó a su reina…que básicamente para un inglés es como mentarle la madre- Nerea abrió mucho los ojos sin acabar de creérselo, Gil negó con la cabeza y se rascó la nuca.-

-Por eso, cuando supimos que íbamos a necesitar a alguien en plantilla que supiera chino, lo hicimos extraoficialmente, de hecho sólo colgamos un anuncio, bueno, mi prima, en un Centro donde trabaja, porque sabíamos positivamente que Pino no lo iba a ver- Continuó Luisa, sirviéndose un poco más de zumo. Nerea se pasó las manos por el pelo,castaño, ya no tan corto y aún algo despeinado, y les miró a los tres alternativamente.

-Y como hacemos?

-Por eso estoy aquí,- Apuntó Cardito-para tratarlo… también llamé a Claudita, pero tienen una comunión

-Tienen?

-Ella y su marido- Informó Luisa

-Siempre pensé que estaba soltera..no sé porqué..

-Él es, LuísJavier, el capitán de la Guardia Civil de aquí…

-Qué tienes pensado?

-Hundirnos en un mar de silencio.

Y así hicieron. Esa misma tarde, Nerea y Gil hicieron una visita a Checho, el dueño de la única carnicería del pueblo. Lo habían decidido así, porque, al ser un pueblo tan pequeño si hubieran ido Cardito y ella hubiera sin duda dado que hablar. Le explicaron la situación y le encargaron un bufet con el que deleitar en CLORISA a la visita en el último día de estancia, a la pregunta de Checho sobre qué debía ofrecer, Nerea le transmitió el deseo de Cardito de que los productos debían de ser de primera calidad sin reparar en gasto, mezclando productos de la zona con otros más generales, fríos y calientes; también le encargaron el vino que debía regar el ágape y él prometió no defraudar en la elección. Luisa le pagaría en metálico el lunes, de paso que hacía una visita a la mujer de Checho, lo que no levantaría sospecha alguna, ya que eran familia. Cardito se encargaría de reservar restaurantes para las cenas y las comidas de los días que el grupo fuese su huesped, además de buscar una oferta cultural a la altura. Todas las reservas se hicieron desde el movil de Gil. Salvador prometió hacer de Cicerone al grupo por el Complejo, bajo la condición de no coincidir con Pino ni en el tiempo ni en el espacio. Nerea llegó un momento en que se sintió como una espía que tuviese que trasvasar un secreto de estado durante la Guerra Fría. Claudita le envió un Whatsapp desde el móvil de su marido, pidiéndole disculpas por adelantado si no le dirigía la palabra hasta que todo hubiera pasado, pero lo prefería así para no meter la pata. El lunes y el martes, Pino se comportó como de costumbre, sólo que nadie le dirigió ni una palabra.

Ho era un hombre alto y muy elegante, Nerea se lo había imaginado de más edad, él y su comitiva, compuesta por Li y parte de su equipo, les saludaron a ella y a Cardito en el Lobby del Parador donde se alojaban, con la mayor de las cortesías y se alegraron mucho de por fin conocerles en persona. Li sorprendió a Nerea con un par de frases en español, y Nerea no pudo más que felicitarla por sus avances, Ho y Li, a su vez la felicitaron por su chino. Se quedarían hasta el viernes, ya que después continuarían viaje a Suecia y Noruega por otros asuntos. Para evitar que Pino se acercase al grupo durante la visita guiada y, así, cumplir con Salvador, Nerea les encargó a los capataces que asistiesen con todos sus obreros para lograr así una multitud, algo que Pino siempre evitaba ya que tenía pánico a las masas humanas de gente en movimiento. Y así hicieron, de modo que la visita guiada fue todo un éxito, y nadie vio a Pino. Y llegó el viernes, cuya mañana dedicaron a visitar los castillos más importantes y el pequeño museo en uno de ellos. Hacia el mediodía, se dirigieron al Complejo, para dar cuenta del bufet.

Ante el edificio principal, les estaban esperando Pino y Claudia, quien tenía el aspecto de alguien que acabara de salir de un funeral, aunque se esforzara por tratar de sonreir. Pino estaba sin embargo radiante, con un vestido-abrigo blanco de lana con brillos, melena marcada de peluquería, al igual que el maquillaje y zapatos de tacón de al menos diez centímetros, aguardando a la comitiva como lo haría un león escondido en la hierba alta. Nerea tuvo un mal presentimiento, pero Cardito le infundió seguridad con una fugaz mirada y convidó al grupo a seguirles.

-Así que estos son- Concedió Pino de primeras, casi regalándoles una sonrisa, pero sin maquillar su displicencia, Nerea le presentó a Ho y éste le estrechó la mano dirigiéndole unas amables palabras- Qué quiere, Nereita?- Preguntó sin siquiera mirarla, Nerea le tradujo lo que Ho había dicho y Pino, enarcando una ceja , levantó la barbilla y giró sobre sus altos talones- Ach, pensé que era otra cosa- y entró en el edificio por delante de todos ellos, Nerea trató de disculparse ante Ho, pero éste le ofreció su brazo e hizo un gesto desleido con su otra mano, sin darle importancia, Li le comentó algo entonces que Nerea no entendió y Ho asintió, sin perder la sonrisa.

Pino hizo una señal con la mano a Claudia, y ésta abrió la puerta de dos hojas que daba paso a sala de juntas. El grupo hizo su entrada entonces a la enorme sala, que se abría al paisaje a través de un ventanal que ocupaba toda una pared y presidida por la inmensa mesa rodeada de doce sillas. A la vista de la mesa y lo que había sobre ella, Nerea perdió el color y se quedó clavada en el sitio, Cardito se mesó el cabello con las manos, Ho y su gente les miraron a su vez,sin perder la sonrisa, esperando la explicación. Pero no la había. Sobre la mesa había dos jarras de vino, dos de agua, vasos y dos bandejas, una con queso en tacos y aceitunas, la otra con jamón serrano en lonchas, éstas las cortaba insitu, Sebas, el hijo de Checho el carnicero, situado al otro lado de la mesa ante una pata de jamón en su soporte, cuchillo jamonero en mano y mirándoles con la expresión de aquel cuya única otra opción hubiera sido el paredón. Nerea sintió que sus piernas se volvían de plastilina y se apoyó en Cardito, quien optó por mirar al techo por no mirar a Pino. Ésta se acercó a la mesa como lo hubiera hecho Cleopatra y presentó con gran gesto las bandejas.

-Quesos varios, y jamón, qué mas se puede pedir a esta tierra?…..por favor…por favor- Y animó al grupo que degustase lo servido, sonriendo como la anfitriona que no era,pero nadie se movió. Nerea logró tragar saliba y carraspeó, Ho le preguntó interesado si se encontraba bien, y Nerea le explicó lo que había pasado intentando no perder la calma, Ho alzó las cejas y asintió.

-Qué le dices? Es un queso curado buenísimo y el jamón es tres jotas….Qué dice?- Preguntó Pino acercándose a ellos, Ho la miró y dibujó una de sus enigmáticas sonrisas, para luego asentir con la cabeza y decirle algo a Nerea, quien trató de encontrar su voz.

-Te lo agradece mucho- Casi exhaló, Ho animó entonces a su grupo a degustar lo presentado, Nerea buscó apoyarse en una silla, Cardito buscó la distancia de Pino, situándose junto a Sebas.

-Qué pena que la ventana no se pueda abrir, parece que necesites aire…- La voz de Pino junto a ella, terminó de romper a Nerea quien buscó sentarse, Ho, atento a la escena, sirvió un vaso de agua y se lo ofreció- Dile, dile….que ni esto sabes hacer, dile….- Nerea, cogió el vaso con mano temblorosa y bebió a pequeños tragos, aunque mentalmente se la estaba arrojando a la cara a Pino y lanzando el vaso contra la ventana después, pero se lo bebió entero, con los ojos cerrados. Cuando los abrió, le pareció ver que Ho le comentaba algo a Li, pero no pudo escuchar qué, a lo que Li reaccionó asintintiedo con la cabeza y sacando su Blackberry del bolsillo interior de su chaqueta. Después, dieron cuenta de lo servido y brindaron con el vino, que Nerea ni probó, Cardito se bebió de un trago por no degustarlo, Claudia optó por servirse un vaso de agua y beberlo junto a la ventana, y Pino hizo bailar su vino en el vaso observando a todos los presentes, como lo haría un alcaide de prisiones.

El ágape transcurrió sin mayores sorpresas. Ho y su gente probaron de ambas bandejas, y aceptaron cada uno un vaso de vino, para acto seguido regarlo con varios vasos de agua, Sebas cortó más jamón, como si le fuese la vida en ello, sudando profusamente y concentrándose en la labor, ante la atenta mirada de Cardito, quien trataba de darle tranquilidad valorando su acción ante los visitantes, que hicieron fotos desde todas las perspectivas posibles, Nerea, incapaz de levantarse de su silla,disimuladamente, se giró y le dio la espalda a Pino, de forma que, en todo momento, conversó con Ho y Li, sentados junto a ella, compartiendo jarras de agua, que Claudia, convertida en una especie de alma en pena, no cesó de rellenar en lo que duró la reunión.

– Ya está aquí el monovolumen- Luisa, que optó por no entrar, hizo el anuncio desde el umbral de la puerta y volvió sobre sus pasos sin esperar contestación, Pino se arregló el collar de perlas y levantó la barbilla con un mohín que maquilló inmediatamente de sonrisa hacia los invitados, a quienes Nerea trasladó la información mientras por fin podía incorporarse de la silla, Ho le ofreció su brazo, que ella aceptó gustosa, Pino se acercó a ella y le aferró el antebrazo.

-Después hablamos tú y yo…- Le siseó abruptamente, para luego unirse al grupo que ya abandonaba la sala, Nerea sintió un eco de náusea que evitó con un carraspeo, Ho la miró un tanto preocupado y le preguntó si se encontraba bien, a lo que ella respondió buscando sonreír y asintiendo con la cabeza.

La práctica totalidad de la plantilla se había reunido en la explanada ante el edificio principal para despedir a Ho y su gente, que saludaron el gesto despidiéndose de todos ellos y dedicándoles unas breves palabras de agradecimiento, que Nerea interpretó aferrada a su bolso, sin perder la sonrisa, y tratando de no mirar a Pino, quien pareciera se hubiera tragado un sable. Por último, Ho y Li se despidieron de Cardito con un sentido apretón de manos, y de Nerea además con una reverencia acompañada de unas palabras de eterno agradecimiento, que terminaron por llenarle los ojos con las lágrimas que llevaba horas reprimiendo en la garganta. Pino, al frente de los empleados, hubo de contentarse con una ligera inclinación de cabeza por parte de ambos, antes de que entrasen en el vehículo, que tras arrancar abandonó el recinto. Aprovechando la desbandada de empleados, Nerea cogió del brazo a Cardito y se lo apretó con fuerza.

-Si no quieres que me muera aquí mismo….llévame a casa por el amor de Dios…- Le rogó ya sin poner freno al llanto, Cardito se aflojó la corbata.

-Es que si no el que se muere soy yo…..- Y la guió en dirección a su coche, haciendo caso omiso de los llamados de Pino, quien trataba de alcanzarles hecha un furia.

-A dónde creéis que vais?! Esto no se queda así! Un paso más y arde Troya!- Bramó dando una patada en el suelo, como para remarcar sus palabras, pero Cardito y Nerea ya no la escuchaban, se habían metido ya en el coche y Cardito abandonó el recinto a tal velocidad que los neumáticos chirriaron cuando tomó la dirección al pueblo, dejando a Pino sola, envuelta en la nube de polvo que el coche había dejado a su paso, tragándose otra vez un sable.

Nerea cerró los ojos, apoyó la cabeza en la ventanilla y se tapó la cara con la mano, tratando de controlar sus nauseas. Cardito se quitó la corbata y la tiró hacia algún lugar, para después aferrar sus manos al volante y fijar su mirada en la carretera, uniéndose al silencio de Nerea. Recorrieron la distancia entre la empresa y el pueblo en un tiempo record. Cardito paró el coche justo delante de la puerta de la casa de Nerea, quien, incapaz de articular palabra alguna siquiera para despedirse, salió del coche y casi tambaleándose empujó la puerta de su casa. Nada más entrar dejó caer su bolso, después se quitó los zapatos, y en su tambaleante camino a través de la sala se fue deshaciendo del resto de la ropa de que la cubría, dejándola abandonada tras ella, de forma que cuando alcanzó su habitación estaba en sujetador y bragas. Como pudo, se metió en la cama y se tapó por completo con los dos edredones, al tiempo que exhalaba un gemido agónico, en el que se aunaban agotamiento y dolor de alma. Sintió como si se hubiera introducido en un sarcófago, su cuerpo se convirtió poco a poco en una mortaja de plomo, tan pesada que no le permitía mover un músculo, sus ojos se sellaron y su respiración se hizo profunda, como si con cada aspiración tuviera que coger el aire del fondo de un pozo. Y en ese pozo se sintió caer. Despacio y sin rozar las paredes. Convirtiéndose ella misma en oscuridad.

Como quien abandona un tunel que atravesara la más cruenta montaña, en algún momento pudo abrir los ojos. Pero no del todo. Le suponía demasiado esfuerzo. Su sarcófago seguía intacto, en una oscuridad caliente y cómoda. Escuchó un ruido y no se pudo asustar, allí dentro se encontraba a salvo de todo lo que pudiese pasar. Se atrevió a separar levemente el edredón, para averiguar qué ocurría. Tratando de fijar la vista y a través de la rendija que eran sus ojos, descubrió a Gil sentado en un butacón junto a la ventana leyendo algo que supuso era un periódico.

-Hola, Bella Durmiente…- Saludó Gil con voz queda, dejando el periódico en el suelo, ella no encontró su voz, hubo de toser y se tapó el rostro con una mano- Llevas durmiendo un día y medio..- Le anunció, ella intentó decir algo, pero sólo logró una especie de gemido.- Cardito me explicó todo, él dejó el coche aquí y se fue hasta su casa andando, yo te vi entrar y cuando vine a ver qué te pasaba ya estabas ahí debajo….ha venido Checho, me ha contado que Pino se había presentado la mañana de la recepción y le había amenazado con denunciarle a Sanidad y pedir un control exhaustivo si servía lo que habíamos encargado, además le entregó una copia de un mapa del catastro. La finca de Checho, donde cría el ganado, colinda con la parcela donde la empresa de su marido, planea construir los adosados…Pino le dijo que sólo necesitaba hacer una llamada y su finca se convertiría en la zona de piscinas del complejo. No le quedó otra opción que servir lo que viste allí, y le obligó a enviar a Sebas a cortar el jamón, el chico no quería….y Pino le advirtió que si quería alguna vez aprobar los exámenes del grado que está cursando era mejor que accediese a su deseo. A él le ha dado por vomitos y dolor de cabeza…le han dejado ingresado por si acaso. Si no te hubieras despertado ahora, yo hubiera hecho lo mismo…..- Nera le miraba ahora fijamente, tapándose la boca con la mano- He hecho lentejas con chorizo, para que al menos tuvieras una alegría al despertar…- Los ojos de Nerea se llenaron de lágrimas, y extendió sus brazos hacia él en silencio, Gil sonrió apenas y, acercándose a la cama, se sentó en ella, ofreciéndole su abrazo, en el que Nerea, por fin, pudo dar rienda suelta al llanto.

El peso del silencio

-Nerea?- Gil se dirigió a ella rompiendo el silencio que compartían, estaban en el patio de la casa de ella, sentados en dos viejas tumbonas de jardín y compartiendo manta contemplando como el sol se ponía, regalando al cielo toda una variedad de rojos y lilas; Nerea le miró como respuesta, arrebujada en la manta, casi dispuesta a abandonarse de nuevo al sueño, en el que entraba y salía a intervalos irregulares desde hacía días.- Creo que ha llegado el momento de que te cuente algo- Nerea se frotó sus somnolientos ojos con las palmas de las manos y se incorporó un poco en la tumbona.

-Tú dirás

-Una vez, curioseando por las estanterías de mi casa, te fijaste en la foto de una chica y me preguntaste quién era, te acuerdas?, yo te dije que era mi hermana Soledad. Tú no preguntaste más, y te lo agradecí en el alma, porque es algo de lo que no quería hablarte hasta encontrar el momento. Y creo que ese momento ha llegado….no sé por dónde empezar…así que lo más sencillo será que empiece por el principio. Soledad es mi hermana mayor, me saca sólo seis años, pero ella siempre me dejó claro que ella era la mayor…jugaba conmigo como si fuera un muñeco cuando nací…en fin…, Soledad era alegre, bromista, tenía amigas hasta debajo de las piedras, le gustaba cantar y sobre todo bailar, aunque no lo creas me enseñó a mí…además era guapa, tenía una melena azabache que le llegaba a la cadera, que movía a capricho, con los ojos a juego, como decía mi padre, y tenía tipazo…podía haber traido a media humanidad de calle, pero no, ella solo vivía para Enrique Villaverde y Enrique para ella, desde que no levantaban más que tres palmos del suelo, una pareja de guapos, que decían en el pueblo….estaban juntos todo el día, mi madre les decía siempre que parecían siameses. Ella hizo una formación de administrativo, y él una de contabilidad, después comenzaron a dar a entender que se podía ir armando ya la boda, recuerdo lo contenta que se había puesto mi madre pensando en los preparativos…. La tarde en que todo lo que te acabo de contar estalló en mi pedazos, nevaba. Me acuerdo porque había tenido que ayudar a mi padre a sacar la nieve de la puerta a paladas. Primero llegó Soledad, corriendo y llorando a gritos, y se encerró en su habitación, y acto seguido llegaron Enrique y su padre, Enrique la llamaba fuera de si….y lloraba desesperado….pero Soledad continuó encerrada en su cuarto…Enrique no fue capaz, nos lo dijo el padre: Enrique había dejado embarazada a Pino Barragán. Mi madre se desmayó, y tuvieron que venir los vecinos a mediar, porque los dos padres se enredaron a puñadas, mientras Enrique llamaba a gritos a Soledad golpeando su puerta como un loco. Pero ella no abrió.

En quince días se armó una boda, entonces era así, y Enrique se casó con Pino Barragán. Mi hermana continuó encerrada en su cuarto, mi madre le ponía una bandeja con comida, pero la encontraba siempre intacta, vinieron sus amigas, hasta yo lo intenté. Pero ella no abrió. Mi padre quiso echar la puerta abajo, pero mi madre se lo impidió. Déjala. Déjala….Una mañana, cuando me levanté para ir al colegio, la puerta estaba por fin abierta…pero Soledad no estaba. Pensamos que se habría ido a dar una vuelta, a tomar un poco el aire, no sé…a la caida de la noche el Padre Octavio, el párroco, llamó a la puerta. Venía a decirnos que Soledad había ingresado aquel mismo día, por voluntad propia, en un convento de clausura…no pudo decirnos cual, ya que ella lo había querido así…Pero no acabó ahí…no..Dos meses después Claudita, que había sido la mejor amiga de mi hermana, vino a contarle a mi madre que Pino nunca había estado embarazada ni, al parecer, Enrique había tenido nada que ver con ella, todo había sido una historia montada por ella para conseguirlo….y sabes lo que culmina el pastel?…Pino no puede tener hijos, y lo sabía. Soledad…eligió una Orden Carmelita con voto de silencio. En Valencia. Aquello acabó por matar a mi madre…y mi padre, acabó por refugiarse también en el silencio, en su mundo, hasta que también se fue. Si…te cuento todo esto…es porque…pase lo que pase ahora..quiero que sepas de lo que es capaz Pino Barragán. Sólo eso.- Y se secó el rostro con una mano, Nerea se pasó a su tumbona y se fundió con él en un abrazo sacudiéndose en llanto.

-Gil…

-Sólo eso…

De almas y orquídeas

Nerea no podía respirar hondo. Aún no. El médico le había dado el alta a regañadientes, bajo promesa de comenzar por media jornada. Sólo pensar en abrir la puerta de acceso al edificio le provocaba un eco de náusea, sólo tenía ganas de llorar. Como los bebés. Deseó ser uno. Y poder llorar y llorar, porque sí, sin tener que dar explicaciones. Si esto es el fondo…ya lo he tocado, no puedo más. Esto se tiene que acabar. Todo lo que sé se lo pasa por el forro, recoger albaranes, ensobrar y mandar faxes….y el feo de la comida….así debe ser la muerte…o algo…qué mal…es que tú sabes chino, vamos a ver….y por algo Cardito me contrató…lo único que  ha hecho por si mismo en años, quizás es por eso…..ella no me quiere ahí…pues bien, que así sea. Me voy. Me da igual Ho, me da igual el sueldo, me da igual, ya pensaremos algo Gil y yo….Gil…ese no te da igual….no llores que vas conduciendo y ves borroso…Gil, ni un milímetro se alejó,mi Gil …con lo bueno que es,cómo llora aún por Soledad…….“no te pongas estupenda Nereita“…hasta tú misma te llamas también así…qué mal…que no llores que todavía no se ha inventado el limpiaparabrisas de ojos y esta bestia la tienes que llevar con dos manos….ya me da igual…. – Encendió la radio y abrió la ventanilla, un poco de aire fresco siempre venía bien.„ Esta canción va dedicada a alguien muy especial con motivo de su cumpleaños,y cito „Amor Mío siempre te querré“ , y aquí va sólo para sus oídos…“ Nerea optó por coger un pañuelo de papel para secarse los ojos al escuchar de qué canción se trataba „…La hija de Don Juan Alba dice que quiere meterse a monja,la hija de Don Juan Alba en el Convento de la Paloma…“ y subió el volumen, y acompañó a Miguel de Molina cantando contra el viento que entraba por la ventanilla las penas de aquel que había perdido a su compañera.

Cuando entró en la oficina, sólo encontró a Claudia, que archivaba unos papeles y se alegró mucho de volverla a ver.

-Dónde está Pino?- Preguntó Nerea al rato de llegar, Claudia la miró encogiéndose de hombros y dibujó un gesto de total ignorancia en su rostro.

-Ni idea, ya hace días que no viene…

-En serio?

-Ya volverá…- Y Claudia hizo un gesto desvaído con la mano, al tiempo que cogía un archivador de una estantería.

Pero Pino no volvió. Ni ese día, ni al otro, ni la semana posterior. Luisa se incorporó de nuevo y trajo consigo una Nespresso de última generación, Claudia colaboró después con galletas surtidas, y Nerea con pastas de Titulcia.

-Nereita, mira, te he liberado la mesa esta para que tengas más sitio, ahora que tienes más que hacer, además la silla es más cómoda- Pasadas dos semanas, Claudia había vaciado la mesa de Pino y se la mostraba como quien muestra los premios de un concurso con una radiante sonrisa, que hacía brillar sus ojos verdes, Nerea, aún casi con el pomo de la puerta en la mano, sonrió y se acercó despacio.

-En serio?…y si vuelve?

-Pues que vuelva….ahora es tu mesa, quieres un café? Los de „Corte y Ensamblaje“ nos han traido churros..- Nerea asintió y comenzó a cambiar sus cosas de sitio.

-Cardito quiere que me encargue de unas cosas, ya voy contigo…-Le comentó Gil.

-Unas cosas…

-Me dijo algo de unos paneles, ni idea, ya veré lo que es…

-Supongo que querrá encargarlo antes de irse a Lanzarote…ahora que Pino no está…

-Pues hace bien…..Pino todavía no ha vuelto?

-Casi un mes…yo ya me estoy escamando…

-Escamando porqué? Si no quiere volver que no vuelva….

-Ya hombre, pero ni un aviso…no voy a a ir, estoy mala…no sé

-Y a tí qué te importa Nereita? Yo hace años que ni hola con ella y sólo cuando se me cruza de frente la miro….imagínate si no la veo…me la sopla..

-Ya hombre….pero yo necesito saber qué le ha pasado, para encontrar „mi paz“otra vez, como dice la de Yoga….hablando del Rey de Roma…mira, el coche de Enrique, a lo mejor están en casa…

-Qué haces?

-Preguntar qué pasa…

-No, tú no tienes que preguntar nada, si no aparece por el chollo que no aparezca, ya está…para qué vas a ir a su casa…Nerea…

-Yo me quedo más tranquila…

-Tranquila?

-Ay Gil…yo soy así…- Y tras aparcar junto al BMW de Enrique, salió del coche. Gil la siguió.

-Espera que voy contigo…

-Gil…

-Qué…- Nerea suspiró y se acercó a la puerta de entrada a la propiedad, no hizo falta que llamasen al timbre, estaba entreabierta. Los eternos aspersores, que normalmente regaban sin descanso el cesped del jardín delantero estaban apagados, iban a dirigirse a la puerta principal, pero escucharon el eco de una música que provenía de la parte de atrás del enorme chalet. Nerea y Gil se miraron un instante, y decidieron rodearlo.

Enrique estaba en la terraza a la que se salía desde el salón, bailando al ritmo de „Dance with somebody“ de Mando Diao al tiempo que le tiraba lo que parecían galletitas a su perro,un pastor alemán, que saltaba a su alrededor, feliz de recibir tal cantidad de premios sin razón alguna. Nerea y Gil se quedaron clavados en el sitio, la música salía atronadora desde el salón y Enrique, en vaqueros, camiseta y descalzo bailaba dando saltos y moviendo la cabeza al ritmo con los ojos cerrados. En un momento, el perro les ladró y se acercó a ellos moviendo la cola, sólo Nerea lo acarició, Gil observaba la escena, con las manos en las caderas y sin mover un músculo. Enrique se volvió entonces, y al descubrirles rio.

-Hombre! Pedrito! Hola Nereita…todo bien?!- Y le lanzó una galleta al perro, que saltó para alcanzarla, la canción estaba programada para sonar en bucle, una y otra vez.

-Si!…venimos…vengo a preguntar por Pino!- Gritó Nerea para hacerse oir, Enrique la miró escéptico y se encogió de hombros.- Es que no viene hace días!- Enrique se movió de nuevo al ritmo de la canción.

-Bueno…y?

-No..por si le ha pasado algo…

-Ni idea…- Gil negó con la cabeza, y cogió a Nerea de la mano.

-Vámonos- Y así hicieron, dejando a Enrique aún bailando, tras si.

-Bueno, „Pedrito“….pues vamos allá- Gil rio y puso la radio.

-Vamos allá

Gerónimo de Mimbres le dedica esta canción a Berta para que la próxima vez le salude“ , Y R.E.M les guió en su camino hasta el Complejo, suavizando el paisaje y haciéndolo más grande „It´s easier to leave than to be left behind/ Leaving was never my proud/ Leaving New York never easy/

I saw the lights fading out“.

El complejo era un hervidero de actividad. La explanada estaba abarrotada por operarios que iban de un lado a otro transportando cosas, y vehículos de obra. Gil se quedó hablando con un conocido,y ella subió a la oficina. El edificio parecia estar tomado por gente que ella no había visto nunca, pero que se alegraron mucho de verla y la saludaron por su nombre. En la oficina se encontró con Cardito, Luisa, Claudia, su marido LuísJavier y su compañero de patrulla, todos ellos tomando café en relajada tertulia.

-Buenas, Nereita!- Saludó Cardito, ella saludó en general y se dejó servir también un café, Luisa había traido tarta de queso casera.

-Se sabe entonces ya algo?- Quiso saber Nerea dirigiéndose a LuísJavier, éste la miró sin saber a qué se refería.

-De qué?

-De Pino- LuísJavier miró a su compañero , y el otro negó con la cabeza.

-Qué hay que saber?

-No…nada..

-Pues eso..- Y la conversación derivó hacia cuáles eran las mejores playas en Lanzarote.

Nerea se sentó a su nueva mesa y abrió el ordenador, mientras éste subía miró hacia fuera, hacía un día radiante de sol, buscó con la mirada a Gil en la multitud, le encontró charlando animadamente con Robus y Salvador, luego volvió al grupo que todavía charlaba riendo y contando anécdotas sobre Lanzarote, Claudia había colocado tiestos de colores con orquideas en la ventana, y la puerta al despacho de Cardito estaba siempre abierta.

Entonces recibió el aviso de que Ho deseaba hablar con ella por teleconferencia, clickó sobre el aviso y saltó una pantalla, y en ella Ho, sonriente y tranquilo.

-Buenos Días, Nereita, qué tal estás?- Saludó en perfecto castellano, Nerea no pudo sino sorprenderse.

-Buenos Días, Sr. Ho…no sabía que supiese usted español..

-Quería darte la sorpresa, sólo quise esperar el momento…- Nerea sonrió

-Le felicito..

-Gracias, todo bien por ahí?

-Sí, Sr. Ho, todo va muy bien..- Ho sonrió amable.

-Me alegra mucho oir eso, Nereita, pero lo que me alegra más es verte sentada donde estás…- Y la pantallita desapareció. Con su sonido característico. Como el que hacen las pompas de jabón al explotar.

 

Índice de canciones:

“María de la O” Marifé de Triana

“Torre de Arena”Marifé de Triana

“Madrina” Juanita Reina

“Mi Carro” Manolo Escobar

“La hija de Don Juan Alba” Miguel de Molina

“Dance with Somebody”Mando Diao

“Leaving New York” R.E.M.

N.O.S.O.T.R.O.S (Neutrales-Objetivos-Sociales-Ordenados-Trabajadores-Respetuosos-Osados-Seguros)

(Vuelvo a subir esta historia, cuyo tema está ahora de actualidad. Muchas Gracias.)

Ruy no quería el yogur. Ni con azúcar ni sin azúcar. Ni haciendo avioncitos o prometiéndole dos capítulos de Pepa Pig. Así que no insitió más, y le dejó levantarse de la silla de la cocina donde desde hacía veinte minutos trataba de convencerle de las buenas propiedades de los lácteos en general y de los yogures de fresa en particular, sin lograr que él abriese un ápice la boca ni dejase de menear negativamente la cabeza haciendo saltar sus indomables rizos pelirrojos. Se lo comió ella, mientras le oía trastear en algún lugar del apartamento, perdió su mirada en el patio de manzana que se podía ver desde la ventana de la cocina. Todo el apartamento daba a ese patio de manzana, en tiempos había sido un piso más grande, pero lo habían dividido en dos. El que daba a la calle era más oscuro y tenía más pasillo, el suyo recibía sol todo el día y, observando las partes de atrás de las otras casas que daban a ese patio, le daba la impresión de pertenecer a un microcosmos dentro de esa gran ciudad en la que le había tocado vivir. Por las noches se entretenía tratando de adivinar qué luces se apagarían primero, cuáles más tarde, las costumbres y rutinas de las personas que lo habitaban, como suponía que ellos hacían con las de ella. Román les ponía nombre y apellido, e inventaba historias partir de lo que observaba hacían en su día a día. Román era su compañero de piso, después de que Trini se hubiera marchado a Londres a probar suerte, ella había colgado un par de anuncios por el barrio buscando un inquilino o inquilina, y el primero que se presentó fue él. No le molestó tener que compartir vivienda con el por aquel entonces recien nacido Ruy, ni que ella trabajase en mil cosas o en ninguna, él en aquel momento también estaba en paro, después había encontrado trabajo en Decathlon. Conformaban una comunidad de tres, bien llevada y algunas veces bien organizada. A los ojos de aquellos que les observaran a través del patio darían la impresión de ser una pareja bien avenida con niño, si bien ,ellos no estaban juntos y el niño, que no se parecía a ninguno de los dos, sólo llevaba los apellidos de ella.

El vecino del quinto piso de la casa verde agua, trataba de arreglar una persiana sentado en el bordillo de la ventana de espaldas al patio, elevando los brazos hacia la caja y tirando con fuerza de algo que parecía atascado, la sintonía de su movil la asustó y la hizo tirar el yogur al suelo, al tiempo que alcanzaba el telefono llegó a ver como la que supuso que era la mujer del hombre de la persiana le hacía bajar del bordillo haciendo aspavientos con las manos y cerraba la ventana de golpe, respiró tranquila al deslizar el dedo para contestar.

-Hola Isolda, te pillo mal?- La voz de Alfonso sonaba como la de alguien que corriera los últimos metros de una maratón.

-No, la verdad, todo en orden…- Acertó a decir, si bien acababa de descubrir que al tirar el yogur se había salpicado la camiseta, cogió una bayeta del fregadero y trató de enmendar la mancha, pero lo hizo peor, con lo cual la tiró de nuevo al fregadero.- Estás bien?

-No sabes nada, verdad?- Carlota se sentó de nuevo y cambió de oido el movil.

-Qué ha pasado? No me asustes….algo con María Eugenia?- María Eugenia era la mujer de Alfonso, que se ganaba la vida como representante de Tupper-Ware y pasaba más tiempo en el coche que en casa.

-Ha caido en picado con la avioneta….

-Maria Eugenia?!….y qué hacía en una avioneta?!

-No mujer! Marigeni no!Hildefonso. Ha caido en picado…

-Hildefonso…

-Hildefonso Martínez Cuéllar

-No me gusta repetirme, pero…qué hacía en una avioneta?- se levantó de la silla y se apoyó en la encimera, para luego separarse y apoyarse en la nevera, y volver a sentarse por último sin poder parar de mover su rodilla derecha, señal de nerviosísmo que padecía desde que había tenido la capacidad de sentarse.

-Enseñar a pilotar a otro….una temeridad como otra en estos tiempos….hay reunión, en una hora en la sede central…- Y colgó, antes de que ella pudiese decir nada, antes de que pudiese decirle que Román todavía no había vuelto y que no tenía con quien dejar a Ruy, antes de poder preguntarle para qué la necesitaban a ella en la sede central.

Maldiciendo en voz baja el momento en que había accedido a meterse en política, buscó a Ruy. El suyo era un partido que había basado su programa en las ayudas a las familias monoparentales y aquellas que pasaban por dificultades. Llevaría a Ruy con ella a la reunión. Ya que, a su juicio, ambos puntos del programa coíncidían en su persona en ese momento.

La sede del partido se encontraba en un bajo comercial a tres calles de su casa, antes había dado cabida a una imprenta, antes de ésta una carnicería, y durante varios años había sido un local okupa. Constaba de dos espacios amplios, uno que daba al exterior con un ventanal panorámico, estaba tapizado a medias por carteles de propaganda electoral en los que se veía un grupo de gente, fotografiados desde el aire, formando una N mayúscula sobre un campo con flores de colores, estaba amueblado con tres mesas de despacho desconchadas dispuestas en U y sillas de distintas procedencias, y otro interior, con ventanas tipo tragaluz , donde habían dispuesto sillas y butacas alrededor de una rotunda y oscura mesa de comedor de madera de tipo castellano oval con un abigarrado pie central que imitaba el tronco de un arbol, dos estanterías Billy de Ikea con una cafetera eléctrica, tazas y carpetas con papeles, completaban la decoración.

Ruy no era el único niño que asistía a la reunión, Matilde llegó con su hijo Damián en su portabebés al pecho y Moncha con sus gemelas profundamente dormidas en sus sillitas. Alguien extendió una manta verde muy gruesa sobre el suelo, y ésta se llenó de cosas de plástico de colores y peluches que esa persona fue sacando de una bolsa de lona. La cafetera estaba ya funcionando.

-No voy a perder el tiempo con explicaciones. Voy a ir al grano. Dos temas:Uno. Hildefonso era el número 10 en nuestra lista, desgraciadamente ha quedado vacante, y como la vida sigue, el siguiente en la lista ocupará su puesto, esto es: Isolda Lindero López. Dos: Me han llamado los otros, nos brindan la oportunidad de sentarnos a las mesas de las coaliciones- Alfonso expuso lo que quería transmitir desde uno de los sitios en el centro mirando a los presentes, sentados alrededor de la mesa, recorriendo los rostros con la mirada por encima de las gafas y clavando levemente ante cada afirmación la mina de un bolígrafo bic sobre una libreta que tenía ante él.

Isolda, que le estaba ayudando a Ruy a desenredar un nudo de uno de los juegos, dejó de hacerlo al oir su nombre y miró a Alfonso sin ocultar su asombro, que se confundió con el eco de sorpresa de los demás asistentes. Ruy le tiró de la manga, y ella volvió a intentar deshacer el nudo, sin demasiada atención. Si bien se sabía capaz de hacer varias cosas a la vez, lo que había dicho Alfonso había descolocado por completo su puzzle mental. Y le faltaban piezas.

Siguieron dos horas de explicaciones, aclaraciones, dudas, preguntas, respuestas, amagos de debate, esquemas en hojas de libreta, risas, oratoria redundante, más preguntas y bocetos de declaraciones de intenciones, tras las cuales Ruy dormía sobre la manta aferrado a un ingenio de plástico , las gemelas se entretenían gateando por debajo de la mesa y Matilde recorría la sala acunando en brazos a Damián que no se decidía entre quedarse dormido o parar de llorar. Alfonso se había quitado las gafas y se masajeaba el puente de la nariz, mientras otro de los asistentes le leía el apunte de prensa que entregaría a los periódicos lamentando la muerte de Hildefonso, un par comenzaron a recibir mensajes de sus mujeres preguntándoles dónde estaban, otro era partidario de pedir un par de pizzas, todavía había mucho de qué hablar.

-Iba en serio eso de correr plaza?- Isolda se lo preguntó a Alfonso casi sin alzar la voz, ocupando la silla vacía junto a él, mientras el resto de los presentes y otros que llegaban a cuenta gotas, pululaban por el local formando grupos que hablaban entre si, dando el aspecto a la reunión de los prolegómenos de una boda.

-Por supuesto, tu eres el número once, ahora estás dentro

-Pero yo no sé si voy a poder…

-Cómo no vas a poder? Claro que si mujer, además, te necesito en esas reuniones.

-A mí? Yo no tengo ni idea de coaliciones ni de nada que se le parezca…

-Tu eres estudiada, yo no, y sabes hablar, yo soy más de organizar.

-Estudiada si, pero de ahí a…

-Juntos llegamos, ya veras,…mira tu por donde, me ha salido un nuevo lema.- Y lo escribió en su libreta en letras de imprenta. Isolda se pasó las manos por el rostro buscando despejarse un poco, no quería tomar café, si lo hacía no podría dormir en toda la noche.

Román llegó cuando caía la noche, había escuchado la noticia en la radio y supuso que la encontraría allí. Fue él el que llevó a Ruy en brazos a casa, después de que se diera por terminada la reunión.

-Necesitaban gente para hacer bulto, y me apunté, por supuesto que el programa que tiene me gustó y esas cosas, pero de ahí a una mesa de negociación hay un mundo…a lo mejor mañana llamo a Alfonso y le digo que no, que llame al número 12, a lo mejor a ese le hace ilusión- Se lo explicaba sentados ambos a la mesa de la cocina, mientras observaban cómo se iban encendiendo o apagando las luces de las ventanas en el patio.

-Tu piensa que no lo vas a hacer de gratis, y que te viene muy bien lo que puedas ganar, además, una mano lava la otra y quién te dice que te sale un buen chollo de ahí?- La voz rota de Román le infundía siempre calma, como un interruptor que aplacase sus nervios nada más accionarlo, le miró en la penumbra y sonrió.

-Y después traigo los pinchos que sobran, como en la galería aquella te acuerdas?- Román rio y le ofreció un pitillo, la nube del humo se deshiló hacia el exterior hasta desaparecer en largos trazos.

-Lo importante es participar…

-Como en las olimpiadas..

-O los concursos escolares.

Las semanas siguientes las recordaría después como un sin parar de reuniones y encuentros, ruedas de prensa, declaraciones conjuntas, entrevistas en radio y televisión, intrincados vericuetos burocráticos para acceder a su acta de dipitutada, firmas, fotos de grupo, desayunos, comidas, cenas, noches sin dormir y cientos de llamadas e Emails en todas direcciones, mientras Román se hacía cargo de Ruy al que ella sólo veía ya dormido.

Fue entonces cuando apareció Montatanto.

-A qué hora dices que vienen?- Román salía del baño, rodeándose la cintura con una toalla tras la ducha, desde que trabajaba en Decathlon había adelgazado unos cuantos kilos y limado volumen, seguía siendo ancho y alto, pero su aspecto general había cambiado un poco, o eso le parecía a ella, ahora que se fijaba y le veía medio desnudo, como tantas otras veces, como él la había visto a ella, y por qué se fijaba ella ahora tanto.Tampoco se había afeitado.

-A las once, quedé aquí, porque al parecer quieren ver „mi fondo de armario“- Y formó las comillas con los dedos índice y anular de las manos, al tiempo que alzaba las cejas, Román soltó una carcajada camino de su cuarto deshaciéndose de la toalla.

Isabel Palacios y Fernando Aragón llamaron a la puerta a las once en punto, cuando Isolda había sabido sus nombres y apellidos se le ocurrió que no podían haber elegido mejor el nombre para su empresa, Román había apuntado que „Imperio“ también hubiera sido una opción. Montatanto se iba a encargar de la asesoría integral de su imagen, en las últimas semanas su constante presencia en medios de comunicación de todo tipo la habían vuelto un rostro conocido para el gran público, como Isabel le había dicho por teléfono, y ella se había preguntado a qué „gran público“ podía referirse, ya que ella siempre unía esa definición a actrices y cantantes, y ella no era ninguna de esas dos cosas. Ella estaba dando sus primeros e inseguros pasos en la política.

Isabel era una mujer menuda, de pelo rubio en media melena de alisado japonés y ojos azules, aún en pantalones de pinzas tipo chino y camisola blanca de lino irradiaba una elegancia que amenazaba con intimidar, si bien el cálido abrazo y los besos que repartió nada más cruzar el umbral la devolvieron a la categoría de un ser común con el resto de los mortales. Fernando venía de traje pero sin corbata, Román comentaría más tarde que le había recordado a Buster Keaton, pero en alto, ya que la que hablaba era Isabel, él se limitaba a deslizar sus dedos por un I-pad.

-Y el resto está en el trastero, claro, el típico trasiego verano aquí, invierno en trastero y demás…- Comentó Isabel ante el armario de Isolda cogiendo una camiseta de los Rolling-Stones con la punta de los dedos, y recorrriendo con los ojos achinados las tres baldas en las que se mezclaban la ropa de Isolda y la de Ruy.

-No tenemos trastero- Apuntó Román, apoyado en el marco de la puerta de la habitación, Fernando se volvió hacia él con los ojos muy abiertos, pero se limitó a deslizar algo en el dispositivo, Isabel asintió con la cabeza, Isolda carraspeó y recogió del suelo el pijama de Ruy poniéndolo sobre la cama.

-Zapatos tengo más, pero tampoco es que sean de diseño..- Y su voz le sonó a excusa, y notó que se ponía colorada, buscó a Román quien a su vez la miró a ella y le sonrió alzando las cejas, y ella le imitó. Isabel se volvió hacia la habitación y dibujó una enigmática sonrisa oriental en su rostro de muñeca de porcelana.

-Desde cuándo sois pareja?- Comenzaron a hablar los dos a la vez, Fernando cesó de anotar en su I-Pad, Isabel no movió un músculo.

-Compartimos piso desde hace tres años, no somos pareja- Aclaró Román, al tiempo que cambiaba de postura y se apoyaba en el marco contrario de la puerta, Isabel miró fugazmente la hora en su ínfimo reloj de pulsera.

-Llama a Alpha y a Fierro- Ordenó atusándose la camisola con las palmas de las manos, Fernando sacó otro dispositivo del bolsillo interior de su chaqueta y excusándose salió del cuarto.

-El café con leche?- Preguntó Román, Isolda acabó de convencerse de que él era capaz de leer sus pensamientos, Isabel ladeó la cabeza y sonrió abiertamente por primera vez desde que había llegado.

-Más café que leche, sin azucar, gracias todo un detalle- Román asintió y se alejó hacia la cocina.

Alpha, una mujer joven con mono vaquero y una chaqueta azul larga de lana y un hombre de gafas de pasta marrones, bermudas beig ,camiseta polo verde y zapatos ingleses con calcetines, no llamaron al timbre, tamborilearon levemente la puerta con los dedos y Fernando les abrió. No se entretuvieron en saludos y les llevó hasta la cocina, que, a falta de salón, se convirtió en centro de operaciones donde Román preparaba café y la mesa se llenó de tablets, Ipads y demás dispositivos electrónicos. Fierro llegó cerca de media hora después, un hombre con el pelo casi al rape y cicatrices de quemaduras en las manos y en parte de su cabeza ,que trajo una bolsa grande con croissanes y una caja con doble fondo de pastas de Titulcia.

-Empecemos por los básicos: Tu madre y tu hermano, algún miembro más, además de Ruy, por supuesto?

-Mi madre vive en Albacete, bueno, en Albacete no, a media hora, trabaja en la oficina de correos…aunque ahora está de baja, creo, por cosas de ciática o hernias discales…no me explicó bien, mi padre murió hace quince años. Mi hermano Hugo es licenciado en Bellas Artes y trabaja de reponedor en el Mercado Central desde hace relativamente poco, antes repartía publicidad- Isolda sentada a la mesa de la poco espaciosa cocina, rodeada de aquel variopinto grupo de gente desconocida, trataba de encontrar las palabras adecuadas para contar su vida sin entrar en demasiados detalles, la mujer Alpha tecleó algo en su portatil.

-Bellas Artes, lo podemos mover a Galerías, yo me ocupo.

-Qué Galerías?- Preguntó Isolda, Isabel le acarició el antebrazo y tomó un trago de café.

-Ella se ocupa- Y guiñó los ojos, el hombre Alpha deslizó algo en su Ipad.

-Ruy- Y se hizo el silencio, y todos miraron a Román que disponía los croissanes en una bandeja.

-No es mio, si es lo quieres saber- Respondió sin volverse hacia la mesa y sin dejar de hacer lo que estaba haciendo, Isolda se tragó la risa y cogió una pasta de Titulcia triangular con una almendra encima.

-Ruy tiene padre, lógicamente, pero no sé quién es…quiero decir, fui a una fiesta de Erasmus en un local que ya no existe y, bueno, pues, me decidí por tenerlo…- Trató de explicarse, para luego morder la galleta y no dar más explicaciones.

-No fue Invitro, quieres decir

-No, fue un encuentro fortuito….

-„Fruto de una relación anterior“

-Pero es que yo no tengo ahora „relación“, como para que sea de la „anterior“..- Protestó Isolda tapándose la boca para que las migas de la galleta no se esparciesen por la mesa, el hombre Alpha carraspeó.

-Me hago cargo, pero así no tenemos que ahondar en explicaciones que no quieras dar- Explicó con calma mientras escribía algo en su tablet, Isolda asintió y miró fugazmente a Román quien apoyado en una encimera de espaldas a ellos esperaba otra vez a que subiese el café en la cafetera.

-Este apartamento por ahora es factible, más adelante ya veremos- Fierro entró en la cocina blandiendo un catalejo, y abrió la ventana para otear con él la distancia- …más adelante, ya veremos- Repitió para luego plegar el catalejo y apoyarse en el fregadero, dejando la ventana abierta, lo que regaló corriente al atestado espacio.- Quién vive en el apartamento B?

-Creo que son estudiantes, pero no estoy segura, antes vivían dos hermanas ya mayores, pero se fueron a una residencia…

-Estudiantes de dónde?- Isolda negó con la cabeza y Román se encogió de hombros, era algo en lo que nunca se habían fijado, Fierro sacó su movil del bolsillo y abandonó la cocina al tiempo que hablaba con alguien.

-Román-Dijo la mujer Alpha alzando la vista hacia él, pero sin denotar expresión alguna, Román se volvió y recorrió todos los rostros que le observaban por un instante.

-Mis padres viven en el Algarve portugués, en Quarteira al menos la última vez que supe de ellos, no sé si han mudado, profesión „sus labores“- y se pasó una mano por el rostro, obsequiándoles con una media sonrisa, Isabel había ladeado levemente la cabeza, como Isolda había observado que hacía en ocasiones cuando algo le llamaba la atención, estuvo tentada a imitarla, ya que a ella también le había llamado la atención la información, en todo ese tiempo nunca le había preguntado a Román por su familia, ni él le había contado nada- Mi hermano Mateo falleció hace diez años en accidente de tráfico, conducía yo, pero la culpa fue del otro, en fin- Perdió su mirada, ahora más negra que nunca, o así le pareció a Isolda, en el patio interior y cruzó los brazos- Yo soy licenciado en Historia por la Universidad de Salamanca y trabajo en la sección de Deportes Acuáticos de Decathlon, y cuido de Ruy cuando ella no puede- Y le guiñó un ojo, y ella rió sin saber por qué, los demás presentes escribieron o anotaron algo en sus dispositivos electrónicos y sólo pararon en el momento en que escucharon subir el café.

-Se me había olvidado que sonaba así, fíjate, y el olor, yo es que tengo una de Nespresso y claro, no hace ese gorgoteo….me voy a tener que comprar una, no es mala idea, Fer…. -Y mientras lo decía, Isabel alcanzó una pasta de Tiltucia con la punta de los dedos, Fernando asintió y escribió algo en una libretita que sacó del bolsillo. Fierro regresó entonces y se situó de nuevo junto a la ventana.

-Mi prima lo hace en una tartera, no sé cómo…- Anotó el hombre Alpha sin apartar sus ojos de su tablet.

-„Café de pota“ el mejor en Galicia, y con gotas ni te cuento- Fierro oteaba de nuevo con su catalejo el patio desde la puerta de la cocina.

-De Ulloa- Sotomayor Valdevientos?- La mujer Alpha volvió a elevar su mirada hacia Román sin mostrar expresión alguna, Roman abrió una de las alacenas y cogió varias tazas que puso sobre la encimera, volviéndose a medias para asentir con la cabeza.

-Valdevientos?- Preguntó Isolda sin esconder su asombro, Isabel guiñó los ojos y por una vez no ladeó la cabeza, Román pareció sonreír para si mientras servía el café.

-Somos una familia muy extensa- Anotó entregándole a cada uno una taza.

-Un catalán, un coreano, y dos vascos- Comunicó el hombre Alpha dirigiéndose a Fierro, este asintió.

-Suena al típico chiste de „van unos en un tren“, pero lo dicho, por ahora factible…por ahora- Y remarcó sus palabras levantando el dedo índice de su mano derecha, el único libre de cicatrices, para luego volver a sus labores de observación con el catalejo mientras comía una pasta de Titúlcia.

En eso a Isolda le sonó el móvil, se incorporó casi de un salto al ver el número y cambió instantáneamente el movil de oido, como Román sabía que hacía cuando se ponía nerviosa, ella le miró casi presa del pánico.

-Es Ruy, que se ha caido de cabeza del tobogán…- Román se adelantó a cogerle el teléfono.

-No te preocupes, yo me ocupo- y haciéndose cargo de la llamada salió de la cocina a paso vivo para abandonar después a la carrera el apartamento. Isabel hizo sentar otra vez a Carlota y le pasó una tablet con la más amable de sus sonrisas.

-Y ahora nos vamos a ir de compras cielo, desde aquí mismo, no es maravilloso?- y le pasó una pasta de chocolate, Isolda meneó dudosa la cabeza y se la aceptó fijándose entonces en la pantalla de la tablet por la que desfilaban varias modelos de Teresa Helbig, Isabel reaccionó a su mirada escéptica con una risa cantarina, como de hada madrina de cuento.

Ruy llegó en brazos de Román, apoyando su rizada y roja cabeza sobre su hombro, sus ojos, normalmente azul cristalino, estaban hinchados de llanto, y un emplasto adornaba su sién izquierda, en la mano llevaba una jirafa azul con lunares rojos. Isolda quiso cogerle en brazos, pero Ruy prefirió quedarse en los de Román al tiempo que se ponía su chupete y cerraba los ojos aún con un eco de llanto en su respiración, ella le besó el emplasto y volvió a la cocina, mientras los dos se metían en el cuarto de ella.

-Yo creo que un caoba claro, con reflejos rubios le va mejor que bien…

-Ella es claramente castaña oscura, y tiene una tez pálida, si la pones de rubia la matas…

-Entonces caoba con tonos café, en vez de rubios, y le subimos el comienzo del pelo, y ahuecamos, menos ceja, afinamos un pisco la nariz, más labios….

-Las manos….

-Las manos en carmin o en opal, dependiendo de la ocasión…porque hija, las tienes como las de „La más grande“….

-Pues sí, fíjate , no me había fijado, y eso que se las hice una vez….ya llovió….

-Y brillos, muchos brillos….

Isolda asistía a esta conversación semi tumbada en un cómodo sillón de terapias estéticas, sin poder tomar parte ya que su rostro estaba oculto tras una mascarilla facial que le impedía siquiera mover un músculo. Alguien le tomó la mano derecha, otra persona la izquierda, una tercera persona el pie izquierdo una cuarta el derecho, optó por cerrar los ojos y dejarse llevar por la relajante música que escuchaba de fondo, como de violines sin violines y lo que le pareció el sonido de las olas del mar.

Montatanto la dejó delante de su portal a última hora de la tarde, recordándole que se verían al día siguiente a las diez. Nada más abrir la puerta de su casa, le recibió un sabroso olor a algo que Román estuviese cocinando y los gritos de Ruy mientras venía corriendo a recibirla.

-Bapa- Ruy escondió su cara entre sus manitas embadurnadas de pintura de témperas y le dió un beso de chocolate la mejilla, Román le dio la probar una cuchara de madera con una salsa densa y oscura que sabía a tomate con algo más que no supo definir, pero que le abrió el apetito, no se acordaba de la última vez que había comido ese día, además de las pastas de Titulcia.

-Bapísima- Confirmó Román, volviendo a las cazuelas, ella se sentó junto a Ruy y le acarició la mata roja de rizos, aún tenía el emplasto, pero estaba menos hinchado, según Román en urgencias le habían dicho que no le quedaría cicatriz.

Antes de cenar decidió darse una ducha, ya que tenía la impresión de haberse caido en una marmita de crema hidratante para que después alguien le aplicase laca en grandes cantidades.

Román había cocinado una salsa de tomate con calabacin y berengena, y en lugar de acompañarla con pasta se había decidido por arroz, para la ocasión abrieron una botella de vino. Ruy cenó un buen plato y ella lo llevó a dormir, le daba la impresión que hacía semanas que no lo veía. Después se reunió con Román en la cocina.

-Y de qué Valdevientos eres, de los de los bancos, de los constructores, de los transportes…- Se habían sentado mirando hacia el patio, con los pies sobre la calefacción, su rutina nocturna desde que vivían en aquel piso.

-De todos y de ninguno…

-Venga Román, que soy yo, que parece mentira hombre, no es que me importe que nades en pasta o no, pero enterarme así…

-El que iba a hacerse cargo de las cosas era mi hermano, a mi me dejaban en paz con mi „capricho“ de estudiar historia, pero se nos cruzó uno que se creía Ayrton Senna y…bueno, Mateo se quedó alli- Miró por un momento la brasa de su cigarrillo, ante de tomar otra calada- no me echaron la culpa, porque no la tenía, pero el vacío puede oradar montañas y me fui.

-Pero tenéis contacto o estais enfadados?

-No, les llamo a veces, y me bajo cuando tengo humor, mi padre viene a menudo y hacemos algo juntos, mi madre no, y yo lo respeto.

-Así que eres un rico heredero

-Heredero del turno de mañana

-Román, esto va muy rápido…

-Rápidos van los trenes y no todos descarrilan, tu haz lo que te diga Montatanto y no hay problema…

-Y si sale mal…?

-Siempre podrás decir la frase „era joven y necesitaba el dinero“, además te vas a codear con gente importante, vas a ir a saraos, a viajar, mal no lo vas a pasar…

-Y Ruy? Me da la impresión de que me lo estoy perdiendo, no sé, todavía es muy pequeño…

-Él sabe quién es su mamá, y eso es lo más importante- Miró por un instante el reloj de la cocina- como también es importante dormir, que si no este servidor mañana es un zombi que vende piraguas…- Y se incorporó para estirarse cuan largo era.

-Román

-Si Mylady…

-Gracias…

-Las que tu tienes „bapa“, que duermas bien- Y pasandole fugazmente la mano por la cabeza abandonó la cocina, ella le siguió con la mirada y cerró los ojos relajando la cabeza en la nuca, no era mala idea irse a dormir.

Montatanto llegaron acompañados de tres operarios en mono gris. A su pregunta sobre qué venían a hacer los operarios a su casa, Isabel le contestó que la casa estaba falta de armarios, y sin más dilación la apremió a apurarse un poco, ya que de lo contrario llegaría tarde a su primera cita del día. Y se sumió en una borágine durante la cual visitó incontables showrooms de firmas de alta costura y de pret-a porter, presidió comités, dirimió debates, viajó a Bruselas, Londres y Ginebra, se reunió con asociaciones vecinales, representantes de grupos antisistema, plataformas de padres, enlaces sindicales, reuniones de los grupos en coalición, habló en radio y televisión, acudió a eventos, se acostumbró a verse en los periódicos, recibió clases intensivas de inglés y francés, de oratoria, de protocolo, y un gabinete logopédico perfeccionó su dicción y ritmo de respiración.

EL NOVIO CAÑÓN Y FORRADO DE ISOLDA LINDERO“, acompañaban el titular fotos de Román, tomadas mientras hacía jogging por el parque, y en su posterior intento de despistar a los fotógrafos. „CÓMO SE CAZA UN MILLORARIO?“ , alguien les había hecho una foto mientras paseaban con Ruy por las calles aledañas a su casa, Ruy de la mano de ambos. „VALDEVIENTOS. NUESTROS ROTSCHILD“, y a lo largo de varias páginas a todo color se desgranaba la historia de la familia materna de Román, con fotos incluidas.

-Pues sí que han debido de buscar en el fondo del baúl de las fotos, esta es de la puesta de largo de mi madre y mi tío Gervasio murió antes de nacer yo…- Román miraba con interés las fotos, sin poder evitar reirse, Isolda, sentada frente a él a la mesa de la cocina miraba las fotos del parque.

-Y tienen razón, estás cañón…

-Tengo que dar ejemplo al cliente potencial…- Ella soltó una carcajada descreida, él hizo que se arreglaba el peinado, se miraron un instante, pero antes de que puedieran decir nada, Ruy entró en tromba en la cocina imitando el ruido de las aspas de un helicóptero, Román se incorporó y le alzó del suelo, haciendo de él un avión y perdiéndose con él por el apartamento, Isolda sonrió al escuchar las carcajadas de ambos, se disponía a unirse a la pequeña flota aerea, cuando vibró su móvil. Respiró hondo. Montatanto.

-Ni se os ocurra salir ahora

-Ya

-He vaciado tu agenda para este fin de semana. En casita y tranquilitos. OK?

-OK

-Porque estáis „tranquilitos“…

-Tranquilísimos…

-Perfecto. El lunes a las ocho. Happy Weekend, dear!- Ella le deseó lo mismo, imitándola en los gestos, ahora que no la veía,y dejó con desgana el móvil sobre la mesa, se volvió hacia el patio de manzana, un hombre estaba cortando el pelo a otro junto a la ventana del tercer piso de la casa azul, sonrió, y se acordó de cuando su madre lo hacía con ella. Su madre. Tendría que llamar a su madre.

-Me he bajado todo „Downton Abbey“…- La voz de Román la hizo volverse.

-No lo digas muy alto….

-Me he bajado todo „Downton Abbey“…-Susurró él entonces haciendo altavoz con las manos, la hizo reír.- Y pedimos media tonelada de pato agridulce y toda la producción de arroz de Vietnam Este….

-Y cerveza

-Eso que no falte..

Se pasaron el resto del fin de semana en casa, tranquilos, como había ordenado Montatanto, con los móviles desconectados y sin atender al telefonillo. Aprovecharon para ordenar los nuevos armarios a medida que recorrían el apartamento de parte a parte, jugar con Ruy y verse todo Downton Abbey, mientras comían pato agridulce con arroz regado con cervezas heladas.

El lunes a las ocho en punto, Isolda ya estaba de nuevo en su papel de diputada ,tacones en ristre, esperando que Montatanto le hiciera una perdida para que bajara, Román le preparó su vaso termo con café con leche, más café que leche y tres de azucar, y se lo tendió como haría un camarero del Ritz. Y se hizo el silencio entre ambos, como cuando el mar se retira, y algo quiso decirle él que ella ya sabía, y él se adelantó un paso, cuando llamó Montatanto. Y volvió el mar. Él le abrió la puerta, pero ella no se decidió a salir.

-Ve…

-Pero…

-Ve..

Y ella bajó las escaleras, mirando de vez en cuando hacia atrás, hasta que le perdió de vista y escuchó que la puerta volvía a cerrarse.

A partir de ese momento al apartamento volvió a sobrarle una habitación, y aquellos que les observaran desde las otras ventanas del patio de manzana les tomarían por lo que eran,una pareja bien avenida con un niño pelirrojo de rizos. Él llevaba la casa y atendía a Ruy, mientras ella se sumergía en un laberinto político en el que nunca había tenido intención de meterse. A eso se unió que Fierro llegó a la conclusión de que el apartamento no era viable en aras de una mínima seguridad, y que la prensa descubrió un filón en Román, que no podía dar un paso sin verse asaltado por una horda de paparazzi, que le perseguían haciéndole todo tipo de preguntas absurdas. Una tarde, mientras se dirigía a hacer una visita a su tía Soledad, hermana de su madre, a la que creía debía una explicación después de que los Valdevientos pasasen a ser los protagonistas absolutos de prensa y televisión, una nube de fotógrafos y micrófonos se le echó encima a dos calles de su objetivo, y se vio de pronto cercado contra la pared de un edificio con focos de cámaras cegándole y preguntas a gritos. Él, como única salida posible, sacó su móvil y llamó a su primo.

Se subió al coche de su primo como quien escapa de un dinosario enfurecido. Álvaro Warren Valdevientos se incorporó al tráfico casi llevándose por delante a un par de cámaras de televisión y haciendo caso omiso de los gritos y protestas posteriores.

-Te van a poner a caldo…

-Que me pongan…Primo!…años sin vernos…y ahora así!…luego te doy un abrazo…- y Álvaro le dio una palmada sobre un muslo riendo.

-Es que ya no sé que hacer….

-A Lotta le pasó lo mismo….llegó a no querer salir a la calle….

-Mis padres se han ido a Nueva York…hasta allí no van a ir…

-Por qué crees que hice lo de Ávila?…Voy a dar una vuelta absurda y volvemos a casa….entramos por atrás….

-Isolda quiere convertirse en avestruz….

-Pero estar estáis- Si bien Román tenía el pelo y los ojos oscuros, ambos primos se parecían en las facciones heredadas por su común Valdevientos, marcadas ycorrectas, en su debido lugar.

-Estar estamos…..siempre estuvimos, al menos yo, era cuestión de tiempo….

-Espera un momento-Álvaro accionó un dispositivo en el volante, Lotta respondió con un „Digamelón“, Álvaro sonrió y miró a Román quien supuso que sólo un hombre enamorado hasta la médula puede sonreir así- Lotta? Dile a Fuen que prepare las habitaciones de atrás y que Pedro vaya a las señas que te envié…

-Muy bien…estáis bien?- La voz enlatada de Lotta no dejaba de ser dulce, Román se ríe.

-Hemos sobrevivido- Lotta suelta una carcajada

-Estamos llegando, amor-

-Ya se lo digo- Cuelgan.

-Muchas Gracias

-No digas tonterías

-Y tu no tienes nada que ver- Su hermano Hugo siempre empezaba las conversaciones desde un punto del que nadie sabía origen, ella optó por una respuesta negativa, si algo había aprendido en ese corto espacio de tiempo era que era más fácil convertir una negación en afirmación, que lo contrario- Me llamaron ayer y empiezo mañana, no sé cómo se lo tomará Bernardo, pero Gallagher es Gallagher….

-Quién es Gallagher?

-El marchante, la galería… tú en qué mundo vives?- Ella optó por no contestar- Y por eso te quería preguntar…no vaya a ser que te meta yo en un embrollo…

-No, no creo…- Y apuntó en un papel que tenía que preguntárselo a Montatanto.

-Ya pregunté y puedo ir normal….

-Normal

-Nada de trajes o eso

-Mejor, créeme..

-Paso un día y te cuento…pero eres Kissinger sister, no hay quién te localice!

-La próxima vez llamas a Román…

-Ay pues es verdad…bueno, hasta más ver u oir, dale un beso a mi sobri..

-Será dado…y enhorabuena a los premiados!- Hugo soltó una carcajada y ambos colgaron, ella le envió un mensaje a Montatanto, que respondió con un emoticono sonriente, ella correspondió con un Gif de Dory parpandeando. Después volvió a sumergirse en el boceto del discurso que debía dar esa tarde en la sede de la Asociación Provincial de Amas de Casa. Se preguntó con qué cara iba ella a presentarse ante aquellas mujeres, si hacía semanas que sólo iba a una, que ni siquiera era la suya, a dormir y veía a su hijo a través de los videos que le enviaba Román varias veces al día, de pronto tuvo ganas de llorar. Pero no pudo. La puerta de su despacho en la nueva sede del partido se abrió, sin que ella hubiera dado permiso para hacerlo, dando paso a un exultante Alfonso, que entró dando una sonora palmada que la hizo dar un respingo.

-Ministerio!

-….

-Tenemos Ministerio

-Alfonso, no sé de qué me estás hablando…

Tres miembros del partido entraron entonces, dando también palmas, ella se incorporó sin saber qué era lo que se suponía que tenía que hacer.

-Te puedo seguir llamando de TU, Señora Ministra?- Ella se tuvo que apoyar en la mesa, por una fracción de segundo, le había dado la impresión de que el despacho, con todos ellos dentro iba a comenzar a girar. Los otros se acercaron a ella y se turnaron en besos y abrazos, uno salió corriendo en busca de champán.

-El Ministerio de Asuntos Sociales es nuestro!- Y la voz de Alfonso le sonó como la de alguien que acabase de ganar el Gordo de la lotería, ella alcanzó a sentarse en su silla, temiendo que la habitación amenazase con girar otra vez.

-Alfonso…

-Pero alégrate mujer, que parece que te hubiesen condenado a la horca!

-Alfonso…yo no puedo ser ministra…yo…es mucho para mí…- Se habían quedado solos, los otros se habían marchado en busca de los demás integrantes para brindar, Alfonso acercó una silla a ella y se sentó, sin rastro de sonrisa alguna en su rostro, levantándole suavemente la barbilla con el dedo.

-Por supuesto que puedes, Isolda. No nos querrás aguar la fiesta…- Ella alcanzó a mirarle, pero no le reconoció, como temía también ,llegado el momento, no reconocerse a sí misma. Y quiso llorar otra vez, pero el despacho se llenó de gente blandiendo botellas de champán y cantos propios de estadios de fútbol tras la victoria de un campeonato.

Y se fue. Cogió su bolso y se fue corriendo. Cuando llegó a la calle, se sorprendió a si misma huyendo sin saber a dónde. Se paró y trató de respirar con normalidad. Al paso de un taxi, le hizo seña y se subió.

En Decathlon esa semana estaba dedicada a „Valles y Montañas“ y a todas las actividades deportivas que se pudiesen realizar en ambos parajes. Ella entró por la puerta principal haciendo caso omiso de los comentarios que escuchó a su alrededor de aquellos que la reconocieron, a paso firme y rápido se dirigió a la zona de deportes acuáticos. Román se encontraba en ese momento reponiendo gafas de natación, que dejó caer al suelo sin dar crédito cuando la vio. Ella se acercó a él y le cogió de la mano sin mencionar palabra, para después casi a la carrera buscar un lugar en el que poder hablar con tranquilidad, encontrándolo dentro de una tienda de campaña de tres espacios, a la que cerró la cremallera de acceso al interior tras si.

-Algo con Ruy…

-No

-Te han echado…

-No

-Quieres comprarte una tienda de campaña…

-Román, por favor, esto es serio….me han hecho ministra..- Él escondió el rostro entre las manos, ella negó con la cabeza.-Yo renuncio…

-Estás loca?

-Todo va muy rápido, Román, y no doy, no doy…

-Claro que puedes…

-No sin ti…

-….

-Puedo si estamos juntos en esto, necesito que seas mi „No te preocupes, ya lo hago yo“- Él le regaló media sonrisa, y su voz rota pulsó el interruptor de la calma.

-Acaso no lo soy ya?- Un rumor de voces se acercó entonces a la tienda, algún flash, el móvil de ella empezó a recibir whatsapps ininterrumpidamente, el de él vibraba y sonaba sin tregua. Ella le cogió la mano, el carraspeó y entrelazó los dedos de ella con los suyos, se miraron un instante y él subió la cremallera de la tienda.

A tenor de la inesperada visita de la Ministra de Asuntos Sociales, Isolda Lindero López, a la flilial de Decathlon esta mañana, hemos de informar de la intención de su Ministerio de surtir de tiendas de campaña tipo JumpLake 4 a todo aquel colectivo que se vea afectado por la pérdida súbita de vivienda, bien por catástrofe natural bien por accidentes ajenos a su voluntad. La Sra. Ministra se complacerá en dar una rueda de prensa al respecto, que se anunciará en los próximos dias.“

Agencia Montatanto

Contradanza

Nada más llegar le vi. Allí estaba, arrimado a la puerta de la cocina charlando con la anfitriona de la fiesta. Cuando me acerqué a saludarles y entregarle a ella el vino que había traido, él se adelantó a darme dos besos, tras sonreirme con esa sonrisa característica de los que al fin ven a la persona que estaban esperando. Yo también sonreí.

Entonces empezamos a jugar nuestro juego favorito. Las reglas son sencillas, pero se han de tener nociones de estrategia y oportunidad. Como en la bolsa.

Si él está hablando con un grupo de personas, se ha de pasar de largo y sonreír a modo de saludo a cualquiera de los presentes, pero no a él, para acto seguido desaparecer en una de las habitaciones habilitadas como sala de música. Al cabo de unos minutos, él se presentará también en la habitación, haciendo como que pasaba por allí. Yo no le hago caso, aunque he notado su presencia, y sigo bailando. Llegado un momento abandono en cuarto de la música y, al salir, le comento algo sobre la canción que suena, él asiente con la cabeza y yo me voy a la cocina.

La cocina es una espacio reducido, en el que a manera de “Camarote de los Hermanos Marx” se amontona un número considerable de invitados. Yo me sumerjo en la marea humana, en busca de una cerveza fría. Cuando emerjo, sin haber cumplido mi objetivo, una mano se tiende hacia mi con una botella de cerveza helada. Yo río y él silba la canción del momento. Luego desaparece en la marea. Pero ambos sabemos nadar.

El juego continúa entonces a la inversa, en tanto que yo le busco, haciendo que paso ,como quien no quiere la cosa, por todas las habitaciones que conforman el apartamento. No le encuentro, y me arrimo a la puerta de la sala de música. Él se arrima a mi lado. Interrumpimos el paso. No nos importa. Silencio. Le apunto que la canción que suena pertenece a “Cotton Club”. Él tamborilea la melodía con los dedos en el marco de la puerta. Alguien sube más el volumen, y él me dice al oído que tiene ese solo de clarinete en CD. Comenzamos una conversación como quien comienza a asfaltar una calle. Midiendo el espacio y el tiempo.

Entonces nos sorprende la marea de la cocina, y nos arrastra a dentro de la habitación a bailar un éxito de los ochenta. Le pierdo definitivamente.

Más tarde me cruzo con su novia por el pasillo. Hablamos del tiempo.

Outlook

Abrió la puerta del apartamento con la llave que aún conservaba, tenía pensado dejarla después sobre la encimera de la cocina. Sólo quería recoger su pasaporte, la última vez se le había quedado olvidado en uno de los cajones de la mesa del salón, estaba segura de que él no estaría. Nunca estaba. Ni en casa ni en ninguna parte. Meneó la cabeza para no darle más vueltas al problema y abrió la puerta. El apartamento estaba sumido en la penumbra, las cortinas estaban echadas y olía a cerrado, se preguntó cuánto tiempo hacía ahora que él no lo pisaba,cerró la puerta y se dirigió a la mesa baja junto a uno de los sofás, abrió el cajón y cogió su pasaporte. Iba a dar media vuelta, dejar la llave sobre la encimera de la cocina americana y marcharse para no volver, pero se detuvo. Se acercó a las ventanas, descorrió las cortinas y las abrió de par en par para ventilar. Sonrió levemente, él solía llamarla „Señorita Corrientes“ por su manía de abrir las ventanas en cuanto entraba en una habitación por primera vez, ella a él „Willy Fogg“, porque nunca estaba más de dos días en el mismo lugar del mundo. Respiró hondo, y se acarició la frente, para, quizás así, borrarle de su cabeza. Fue entonces cuando se abrió la puerta del cuarto y él apareció en el umbral, sólo ataviado con el pantalón largo de un pijama, medio tapándose los ojos de la claridad, y con el pelo completamente revuelto. Ella se asustó, y no pudo evitar dar un chillido y un respingo.

-Lara?-La voz de él estaba aún cascada por el sueño, ella no pudo moverse, aunque lo que hubiese querido fuese correr hacia él, colgarse de su cuello, y decirle que por fin había vuelto, que ya estaba allí, y que no se hacía una idea de lo rápido que su corazón podía llegar a estar latiendo en esos momentos. Pero no se movió, se limitó a abrazarse a sí misma y permanecer en silencio.- Lara…qué sorpresa!…Qué hora es?…- Preguntó él, mientras se acercaba a ella frotándose los ojos con las palmas de las manos.

-Las once- Contestó ella buscando su voz, y abrazándose aún más fuerte a sí misma, el rostro de él, aún inundado de sueño la miró y sonrió, con aquella sonrisa en la que ella podría quedarse a vivir.

-…de qué día?- Bromeó él.

-Miércoles- Acotó ella, para luego apartar su mirada de él y perderla en el exterior lluvioso, él ladeó la cabeza y quiso acercarla a sí, pero ella dio un paso atrás.

-Lara…

-No, Luc, por favor….yo, pensé que no estabas…yo…- Él la alcanzó de todas formas y la envolvió en un abrazo que casi la hizo desaparecer- Luc…verás…yo…

-Lara…leí tu Email….- Ella escondió el rostro entre las manos, no había pensado tener que volver a verle después de pulsar aquel „enter“- y tienes razón…- Ella alzó su mirada inundada de lágrimas hacia él, que no presentaba mejor aspecto- pero no me pidas lo imposible.

-Luc…

-No puedo sin ti, Lara, de verdad que no, vivo para el día en que te vuelvo a ver….y si eso no ocurre soy lo más parecido a un perro rabioso al que nadie se atreve a dirigir siquiera un saludo…tú, tú y tus corrientes, tus pies fríos, tu amor por las tortugas, tus tartas de queso, tu risa de voltereta, tu orden, tus duchas interminables….no me pidas lo imposible, Lara, por favor….porque no puedo…- Ella se atrevió a sonreir entre lágrimas y él se las secó con los pulgares-….y hay algo más…- Ella sintió un pellizco en el pecho, si ahora le decía que había otra persona, su vida se apagaría justo en ese instante- estás hablando con el nuevo socio de, ahora, Melway-Weston-Leight y Winley…- Lara se llevó las manos a la boca y él rio.- se acabó el avión…mi amor, de acuerdo?…Lara…- Ella le abrazó a su vez con toda la fuerza que pudo reunir y apoyó la cabeza en su pecho, él la buscó en un beso entonces, en el que la enredó sin remedio, para llevarla casi en volandas hacia el dormitorio.

Ella dormía bocabajo, desnuda y arrebujada entre un desorden de mantas y sábanas, el pelo rojizo se extendía sobre el colchón, y algunos mechones sobre su rostro tranquilo, en un sueño profundo, en el que había caido después de haberse dedicado ambos a deshacer la cama lo que había quedado del día y parte de la noche. Él,tumbado a su lado, la observó en silencio, y le acarició la cabeza con suavidad sin despertarla, luego abandonó desnudo la cama y salió del cuarto tras alcanzar su móvil, cerrando la puerta con sigilo tras si.

-Molly? Anula todas mis citas de esta semana, por favor….ya lo sé…y los vuelos, ponlos el mes que viene…pues cuélgalo a las horas extras…..estoy en Homeoffice hasta nuevo aviso…ah…Molly?….Busca casas, voy a comprar una- Y colgó el teléfono, lo dejó sobre la encimera y volvió al cuarto, ella no se había movido. Él se deslizó junto a ella y la tapó mejor, cubriendo de nuevo su delicadamente moldeado cuerpo, con todo lo que él necesitaba para que su vida tuviese un perfecto equilibrio, se entretuvo en su cuello para despertarla a medias, y la escondió entre sus brazos, ella apoyó la cabeza en su pecho y dijo el nombre de él aún dormida, él la afianzó más contra si, porque no quería volver a perderla, porque la quería, como no había querido nunca nada ni a nadie en este mundo, y la necesitaba. Para ser feliz. Para hacerla feliz. Para poder seguir funcionando.

Había una vez un circo…

Si juntaba todas las moneditas que había encontrado en los bolsillos de su chaquetón, y su cartera, sumaba exactamente cuatro euros con veinte céntimos. Y ella necesitaba cinco. Exactamente cinco. Tal como le había dicho la chica nueva de la guardería, que no se acordaba cómo se llamaba, porque cambiaban continuamente, y no le daba tiempo de aprenderse los nombres. También buscó en la cartera de su hermano Morris. Y en los bolsillos de la trenka que había traído puesta. Pero sólo encontró billetes viejos de autobús y dos caramelos de menta. No le quedaba otra que salir a esas horas a buscar dinero a un cajero, aún no era tarde, acababan de dar las diez, pero ya estaba en ropa de casa, había tenido un día muy largo, y no le apetecía salir al frío helador que con seguridad reinaba fuera. Pensó que podría ir al cajero por la mañana temprano, de paso que iba a dejar a Ciro a la guardería, pero cayó en la cuenta que justo al día siguiente entraba antes a trabajar y que Morris se había ofrecido a llevar al niño, para que ella llegase a tiempo. Ir al cajero iba a complicarlo todo. Tenía que ir ahora. Melina se fijó en su aspecto por un instante, pantalón de borreguillo azul con motas grises, sudadera roja de forro polar que le quedaba dos tallas grandes y calcetines térmicos con dibujos de vaquitas. Había leído en alguna parte, que, si encima de todo eso, te ponías un abrigo largo, podías ir al mejor sitio. Y eso hizo. Completó el look con un gorro de lana amarillo con lunares negros y unas botas. El cajero más cercano estaba a dos calles. Ida por vuelta. Tampoco hacía falta subirse al tacón, pensó. En lugar de su bolso, decidió usar una riñorera de viaje muy fina, ya que sólo necesitaba la tarjeta,y se la colocó a la altura del estómago. Nadie sabría que la llevaba. Mejor. Seguridad ante todo. Antes de irse, se asomó a la habitación de Ciro, donde ahora dormía también Morris en el sofá cama, ambos roncaban como sólo lo hacen los que realmente duermen profundo. Volvió a cerrar la puerta con el mayor de los sigilos. Y se fue.

El cajero a dos calles estaba fuera de servicio, así que tuvo que caminar hasta el que recordaba que era el siguiente, tres manzanas más lejos. Se caló más el gorro, y, hundiendo las manos en los bolsillos para combatir el frío, dirigió hacia allí sus pasos. Según se iba acercando, comenzó a notar la presencia de grupos de jóvenes, que supuso estudiantes, y que caminaban en su misma dirección, algunos ya con una cerveza en la mano, riendo y metiéndose unos con otros, y no tardó en escuchar el eco de una música. Sonrió. No hacía tanto tiempo que ella también había pertenecido a esa tribu. No tardó en descubrir de dónde provenía la música y a dónde se dirigían los jóvenes. Había leído algo en la Hoja del Barrio, pero no le había prestado demasiada atención. Los comerciantes del boulevard más ancho y en el que se encontraban la mayoría de las tiendas, bares y restaurantes de la zona, habían decidicido llamar a la vida un Festival, al que llamaron “Festival de las Puertas Abiertas” en el que todos los negocios saldrían a la calle, que estaría cortada al tráfico, y amenizarían la noche con música en directo a cargo de grupos locales. Cuando llegó al boulevard, casi no lo reconoció, habían instalado mesas largas de madera con bancos ,que ya estaban repletas de gente, y guirnaldas con lucecitas de colores de parte a parte de la calle, todos los negocios estaban abiertos y ofrecían sus productos en mostradores ante sus puertas.Una amena multitud inundaba el normalmente tranquilo boulevard, unos comiendo, otros bebiendo, otros cantando, disfrutando de una noche distinta. Por un momento Melina temió que hubieran dejado también el cajero de esa calle fuera de servicio, pero al acercarse confirmó con alivio que no era así. Al mismo tiempo que ella, alcanzó el cajero un hombre joven con una abrigo Loden azul y porte de maniquí. El grupo que tocaba sobre el improvisado escenario en el centro del boulevard comenzó a tocar “Un millón de amigos” de Roberto Carlos.

-Ladies first…- Invitó el hombre del Loden, invitándola a utilizar primero el cajero.

-Gracias, no importa…no tengo tanta prisa…

-Insisto..

-Gracias…

Melina sacó la tarjeta de su riñonera de viaje, pero, antes de llegar a meterla en la ranura, algo llamó su atención al fondo del boulevard, donde se hacía ancho y se abría a un cruce de calles. Allí se había formado un muro de personas, que antes no estaban, algo tenían que le hizo fijarse más. Eran payasos. Unos payasos raros. Definitivamente tenía que ir al oculista. Eran unos payasos monstruosos. Que se movían hacia el boulevard como un solo hombre, pateando el asfalto de forma que pareciera marchara un escuadrón. Melina miró al hombre del Loden, que a su vez miraba hacia el escuadrón de payasos, y de pronto abrió los ojos como platos.

-Pero qué…- Acertó a decir, Melina volvió a mirar en la dirección. El monstruoso escuadrón había alzado los brazos, para mostrar su arsenal, compuesto por bates de baseball, martillos pilones, tijeras para cortar setos, aspiradores de hojas, estacas, escobas de púas metálicas y tirachinas de acero. Al grito de ataque de uno de ellos, comenzaron a avanzar dando alaridos hacia ellos. Yo no lo quiero cantar solito, yo quiero un coro de pajaritos. Y la multitud que abarrotaba el boulevard se abandonó al pánico.

El hombre del Loden, alcanzó a agarrar a Melina de la mano,y, salir corriendo contra gente, sillas, mesas, botellas, platos, zapatos, tenedores, piedras, gorros y tiestos que de pronto se les echaron encima. Melina se aferró a él y protegiéndose la cabeza con el brazo libre le siguió hacia ninguna parte, mientras gritaba a voz en cuello. Cuando por fin llegaron a algún lugar donde no chocaban con nada ni nadie, y la lluvia de objetos parecía haber cesado, tres payasos con máscaras que imitaban lo que posiblemente le hubiera pasado a un payaso si lo hubiera arrollado un mercancías, vestidos en cuero negro y blandiendo cada uno un bate, un rastrillo metálico y una soga, salieron de algún lugar dando alaridos incomprensibles, y Melina y el hombre del Loden volvieron a huir lo más rápido que les daban las piernas. Llegado un punto y cuando habían logrado ventaja, se escabulleron por un callejón sumido en la oscuridad. Los tres payasos les siguieron, y tras otear en la oscuridad se marcharon.

-Ya se han ido?

-No lo sé…no oigo nada..

-Dónde estamos?

-Creo que es un contenedor…

-Por eso apesta…

-Espera…

-Qué haces?

-Abrir un poco…la tapa…

-Y?

-Es que está muy oscuro…no veo un pijo, con perdón…

-Pero es verdad…quiero decir…no es una pesadilla mía o algo…

-No..

-Y ahora qué?

-Ven

Y en completa oscuridad, salieron del contenedor de basura donde se habían escondido.

-Hacia dónde vamos?

-Vamos hacia allá, y después ya veremos

-Yo me llamo Melina

-Encantado, yo soy Torben.

A tientas y tratando de no caer en la absoluta oscuridad, llegaron hasta lo que les pareció una pared. Palpando con las manos, encontraron una puerta, y la abrieron. Entraron en lo que parecía una salida de emergencias, iluminada por una tenue luz amarilla. Una escalera metálica subía hacia algún lugar y decidieron ascender por ella, en el primer piso había una puerta azul, la abrieron y se encontraron en un ancho pasillo alfombrado en rojo, con paredes empapeladas con motivos de brocados lilas, del techo ,a intervalos regulares,pendían lámparas de cristalitos. Antes de que pudieran preguntarse dónde habían ido a parar, dos hombres y una mujer elegantemente vestidos aparecieron por el fondo del pasillo, y comenzaron a hacer nerviosos aspavientos con los brazos al verles.

-Por fin! Gracias al Cielo! Ya pensábamos que no llegabas!!

-Rápido, Rápido que ya te están esperando!

-No hace falta que digas nada! Ya lo sabemos todo y lo entendemos!

-Querida, nunca sabremos agradecértelo!

Sin dejarles siquiera decir una palabra, les llevaron a través de innumerables corredores idénticos, hasta llegar a una puerta de doble hoja. Uno de los hombres le quitó a Torben el abrigo, y le arregló el nudo de la corbata, llevaba puesto un impecable chaqué negro. Melina no pudo sino alzar las cejas y parpadear para cerciorarse de que estaba viendo bien, estaba comenzando a dudar de si de verdad estaba despierta. El hombre recogió el rostro de Torben entre las manos, y asintió con la cabeza, Torben le imitó, por hacer algo. La mujer abrió la puerta, y todos entraron a una enorme sala de fiestas, decorada en blancos y dorados, con innumerables mesas redondas repletas de comensales, situadas rodeando una inmensa pista de baile, presidida por un escenario, sobre el que estaba sentada ya una pequeña orquesta. Cuando los comensales advirtieron la presencia de los recien llegados, se incorporaron de sus asientos y comenzaron a aplaudir, dar silbidos y corear algo ininteligible. Acto seguido, todos los varones se dirigieron a la pista de baile, situándose muy juntos, en círculos concéntricos, apoyándo los brazos unos en los hombros de otros. Torben fue llevado por varios hombres hasta el centro de todos los círculos. Antes, alcanzó a lanzarle a Melina una angustiada mirada, ella cerró los puños con fuerza y se los mostró tratando de darle ánimo con el gesto, ella misma recibió entonces, de manos de otra mujer, un pañuelo blanco inmaculado. Y la orquesta comenzó entonces a tocar una especie de polka, al ritmo de la cual los hombres comenzaron a girar unos en dirección contraria a los otros, con Torben en el centro, también girando, entre dos hombres, que, afianzaban a su vez sus manos en sus hombros. Las mujeres, cuando entraron las trompetas, se unieron al baile haciendo girar los pañuelos en el aire con una mano, mientras apoyaban la otra en la cadera. Melina,copió lo que hacían las otras mujeres, no sin antes calarse el gorro, para tratar de pasar un poco inadvertida. Tras dar varias vueltas las mujeres al círculo de hombres danzantes, éstos cesaron en su trajín, y lanzaron un alarido al unísono. Las mujeres hicieron lo propio, pero en falsete. De algún lugar, llegaron seis camareros empujando una mesa repleta de vasitos y botellas, cuyo contenido comenzaron a servir en los vasitos y éstos fueron pasados a todos y cada uno de los integrantes del baile. Una vez todos tuvieron un vasito, un hombre alzó el suyo, y en una lengua que ni Torben ni Melina reconocieron, dirigió unas sentidas palabras a los presentes y tomó el contenido del vasito de un solo trago. El resto hizo lo mismo, para después alzarlo otra vez, y brindárselo a Torben, quien tratando de recuperarse del trago, asentía a su alrededor, carraspeando y buscando aire. Tras una segunda ronda, la orquesta volvió a tocar otra animada pieza y se fueron haciendo parejas, Torben que era abrazado y besado sin cesar por todos, buscó a Melina y comenzó a bailar con ella en el medio de la multitud.

-Creo que hay una puerta alli!!- Le gritó Torben al oido, ella asintió mientras trataba de seguir el ritmo a saltitos- Damos una vuelta para disimular…y nos escaqueamos!- Sugirió él, y así hicieron, dando saltitos y haciendose girar el uno al otro, como quien no quiere la cosa, alcanzaron la puerta lateral. Y desaparecieron.

-No sé qué era eso, pero ahora tengo un calor tremendo…- Torben se aflojó la corbata hasta dejarla casi suelta y se desbrochó el primer botón de la camisa, sin dejar de avanzar deprisa por un interminable corredor, Melina, tratando de seguirle el paso se llevó una mano a la cabeza.

-Es verdad…tu abrigo

-Da igual…ahora no vuelvo…

-Ahí está la puerta de emergencia…

-Vamos…

Salieron a otro callejón, esta vez mejor iluminado, y se dirigieron hacia una de las calles perpendiculares, pero no llegaron a alcanzarla, ya que un nutrido grupo de gente entró por él corriendo y gritando.

-Correed!Correed joder!- Gritó uno de ellos al tiempo que pasaba como una exhalación.

-Que tienen una sierra mecánicaaa! Aguaaa!! Piiistaaa!!- Gritó otro empujándoles en su huida, Torben volvió a agarrarla de la mano y les siguió en su carrera, uno de ellos saltó un muro, el otro desapareció entre los edificios, el resto se desperdigó lo mejor que pudo, cuando el payaso monstruoso alcanzó el callejón tirándo una y otra vez de la cinta de arranque de la sierra para hacer más ruido, Torben y Melina ya se habían metido en otro edificio, que resultó ser una casa de vecinos.

-Lo mejor será que vayamos de edificio en edificio….está claro que están por todas partes…- Decidió Torben, Melina asintió.

-Pues van a conseguir que les tenga miedo a los payasos…con lo que me gustan

-A mí también…pero estos no lo son…ni idea qué pretenden, pero hacernos reir desde luego no…- Melina rio, y él la secundó mientras subían al primer piso- podemos subir hasta la terraza, estos edificios normalmente están conectados por el tejado …

-Cómo los sabes?

-Porque viví en uno mucho tiempo…- Pero antes de que pudieran alcanzar el último piso, se abrió la puerta en el cuarto y alguien dio la luz. Era una chica con un móvil en la mano, y parecía muy nerviosa.

-Arriba no vive nadie..- Dijo casi al borde del llanto.

-No..verás..es que…- Comenzó Torben, pero la chica no le dejó acabar.

-Vosotros sabéis cantar?

La chica se llamaba Norma, y había contratado los servicios de un grupo musical compuesto por guitarra y voz, para amenizar la fiesta sorpresa de cumpleaños de su hermana. Pero no habían aparecido, y la fiesta estaba comenzando a ser un desastre.

-Hombre…en el instituto toqué un poco la guitarra…un poco eh?…un par de acordes….yo podría intentarlo…- Se atrevió Torben, Melina carraspeó y se encogió de hombros.

-Yo no tengo voz….pero me chifla cantar…..si te sirve…- Norma sonrió y respiró aliviada, dándoles paso al piso.

Eran diez chicas y tres chicos, respartidos por un salón mínimo atestado de muebles enormes, uno de los chicos le entregó a Torben una guitarra española, y Melina se quitó el gorro, que guardó en el bolsillo de su abrigo, arreglándose un poco el moño que, en algún momento de la tarde, se había hecho,y ahora colgaba deshecho y sin forma.

-Tú te sabes “La Isla Bonita”?- Le preguntó a Torben en susurro al oído.

-Y la Isla Fea también, si es preciso…- Le susurró el de vuelta, ella rio y tras aclararse de nuevo la garganta, comenzó a cantar.

Cantó cerca de una hora, un repertorio internacional y un par de bailables. Norma quiso incluso pagarles, pero ellos no aceptaron nada, sólo les acompañaron en el brindis con champán y comieron un bol de chili-con-carne con arroz, después de tanta carrera, descubrieron que tenían un hambre voraz.

Norma les explicó que, a través de la terraza podían alcanzar el edificio vecino, y de éste pasar sin problemas al del Centro Juvenil, ya que ella lo hacía a menudo, porque de esta manera ahorraba mucho tiempo cuando tenía prisa.

-Wau! Mira que bonita se ve la ciudad desde aquí…- Admiró Melina, una vez hubieron alcanzado la terraza, Torben suspiró, se sentó sobre unos ladrillos y escondió la cabeza entre las manos.

-A ella también le gustaban estas cosas…- Milena le miró sin entender.

-A quién?

-A Clota

-Quién es Clota?

-Mi novia…bueno ex-novia…cómo se denomina a la persona que te deja plantado en el altar?- Preguntó, Milena soltó un silbido y se sentó junto a él.

-Desgraciada?

-Cuando ya vi que no iba a venir, me fui…ni idea de lo que puede haber pasado después…

-Mejor ni pensarlo..

-Eso…

-Tocas muy bien la guitarra…

-Y a tí se te dan bien las baladas…

-Pues formamos un grupo y andando..- Torben rio y se mesó el cabello, ella le ofreció su gorro- Toma, aún se te van a congelar las ideas…

-Gracias…siguiente tramo?

-Siguiente tramo…

Bajaron por una escalerilla estrecha al edificio contiguo, e hicieron lo mismo después para alcanzar el tejado del siguiente. Desde allí pudieron escuchar el eco sin fin de ambulancias y policía, y varios helicópteros sobrevolaron la zona. Ese edificio tenía escalera de incendios en la parte de atrás, así que bajaron por ella. Una vez en la calle, se quedaron pegados contra la pared, en la oscuridad, escuchando hacia dónde podían dirigir sus pasos. Fue entonces cuando se abrió una puerta en el edificio de enfrente y un hombre se asomó a ella.

-Eh! Vosotros!- Gritó quedo, evitando alzar la voz, Milena, del susto, se aferró al brazo de Torben, quien a su vez, automáticamente, la abrazó- Eh! Venid por aqui…es seguro!- Insistió el hombre indicándoles con la mano que se acercaran, cosa que hicieron midiendo sus pasos. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca, el hombre abrió más la puerta y les conminó a entrar, cerrandola tras ellos con varias vueltas de llave. Un foco de luz roja muy tenue regalaba al habitáculo donde ahora se encontraban, el aspecto de un submarino. El hombre sacó una linterna del bolsillo y les sonrió amable.

-Yo soy Mario, os vi por la mirilla, llevo toda la noche pescando gente, es una locura…están pensando declarar el Estado de Sitio…

-Muchas Gracias….mirilla? Vives aqui?- Preguntó Torben no muy convencido, Mario rio y negó con la cabeza.

-No, es la puerta de mi local, el “Everafter”…normalmente abrimos a las cinco, pero ya tuve que dejar entrar a gente antes…venid, es por aquí..ah e invita la casa..sólo faltaría..- Explicó indicándoles con un gesto que le siguiesen. Les guió por un pasillo estrecho cuyos baldosines se iluminaban con cada paso que ellos daban, hasta alcanzar una puerta roja sobre la que se leía el nombre del local en un letrero luminoso en lila. Cuando Mario abrió la puerta, se vieron sorprendidos por una bocanada de ruido, voces y humo, entremezclados con una potente música. No cabía ni un alfiler. Mario se despidió de ellos con un gesto de la mano, y volvió a su puesto de vigilancia, cerrando la puerta tras si.

Melina y Torben se abrieron paso a duras penas entre la multitud, ella optó por aferrarse a la mano de Torben para no perderle, y él se lo confirmó apretándosela levemente, incapaz ya casi de encontrarla en el oceano de gente que les rodeaba. Y pincharon “Living on a Prayer” y todo ese oceano comenzó a saltar y corearla como si no hubiera un mañana. Take my hand, we´ll make it I swear… Y no pudieron hacer otra cosa que saltar con la multitud.

Am@s de casa, estudiantes, repartidor@s , joggers, pintores,putas, conductor@s de autobús, taxistas, travesties con y sin peluca, emplead@s de correos, viajantes de peluquería,panader@s, brokers, singhs con turbante, chaperos, emplead@s del ayuntamiento, trans, maquinistas,abogad@s, barrender@s, parad@s, drags, cajer@s, yoguis, librer@s, kiosker@s, contrabandistas, dealers, camioner@s, chulos,gente de la noche, gente del día, todos los allí reunidos, pasaron las siguientes horas compartiendo un lugar nada común, saltando, bailando, cantando, unos bebiendo, otros fumando, lejos de todo miedo o amenaza, y olvidando el resto, lo demás, en todas sus heterogéneas formas. Como colofón, y como era tradición en el local, se hizo estallar una bomba de confetti multicolor y purpurina roja, mientras sonaba “La Reina de la Noche” de La Flauta Mágica de Mozart.

Cuando las puerta del local se abrió, y pudieron salir, ya era de día, y, como los restos de un ejército derrotado, bañados todos en confetti y purpurina, se atrevieron a tomar cada uno el camino a casa.

-No siento los pies…- Exhaló Torben, tratando de caminar erguido,en mangas de camisa y sin corbata, el pelo teñido de purpurina, Melina, que no tenía mejor aspecto, y caminaba con los ojos cerrados arrastrando su abrigo, le miró guiñando los ojos.

-Qué?…creo que tengo purpurina en los oidos…- Dijo, y se metió un dedo en su oído derecho para oir mejor- Y tu chaqueta?…

-Ni idea..

-Espera…dónde estamos?…- Y miró a su alrededor, la calle por la que caminaban estaba desierta, al fondo distinguió a tres policías a caballo que, a trote lento, venían en su dirección- Creo que ya sé…ven, tenemos que cruzar.

Caminaron un par de manzanas, de vez en cuando se cruzaban con personas que iban a trabajar y les miraban un tanto extrañadas, y con miembros de las fuerzas especiales de la policía, vestidos de negro, con chaleco antibalas, casco sobre el pasamontañas y subfusil cruzado al pecho. Torben y Melina caminaban despacio y en silencio, más pendientes en mantenerse en pie, que en mirar lo que pasaba a su alrededor. Cuando doblaron una esquina, Melina volvió a mirar a derecha e izquierda, y suspiró aliviada.

-Aleluya! Ahí está mi casa…ven- Y cogiéndole del brazo, le ayudó a cruzar la calle. Cuando llegaron a la puerta, Melina rebuscó en su abrigo las llaves, sin éxito, y dejó salir una queja agónica, Torben,que había apoyado su cabeza contra la pared se incorporó aún con los ojos cerrados.

-Qué pasa?

-No tengo llaves…

-Pues un cerrajero hoy…no sé yo…

-Mi hermano está arriba…

-Pues …dónde está el problema?- Torben le hablaba sin abrir los ojos, que había tratado de abrir innumerables veces sin conseguirlo.

-Que si despierto a Ciro antes de su hora…después está insoportable..

-Quién es Ciro?

-Mi hijo..

-Ah…y qué hacemos?…disculpa, pero me es imposible pensar, lo intento, eh?, no creas…pero bueno…- Y se pasó una mano por el rostro, tratando de despejarse.

-Pues…entramos por atrás, tú me aúpas y ya está…

-Muy bien..- Torben abrió los ojos entonces y la miró tratando de fijar la vista- Un momento….a dónde?

La puerta del balcón de la cocina del apartamento de Melina no cerraba bien, ella vivía en el primer piso, así que, según le explicó, arrimarían un contenedor de basura a la pared, primero él la ayudaría a ella y luego subiría él. Un plan sencillo. Y así hicieron, arrimaron el contenedor para basura plástica que era el más grande, y Torben la ayudó a encaramarse a él. Despues, ya ambos sobre el contenedor, él la aupó hasta la barandilla del balcón y ella haciendo esfuerzos ímprobos logró alcanzar el interior del balcón. Después le ayudó a él aferrándolo por la camisa,y tirando de él, hasta acabar ambos en el suelo del balcón. Melina empujó entonces la puerta y ésta cedió sin problema. Torben se dejó caer en una de las sillas.

-Aspirina….

-Iba a decir lo mismo…- Melina abrió una de las alacenas y cogió dos aspirinas efervescentes, que echó en sendos vasos de agua.

En eso estaban, cuando sonó el timbre de la puerta, Melina intentó apurarse a ir a abrir, para evitar nuevos timbrazos que pudieran despertar a Ciro y Morris, pero casi se cae, Torben la ayudó a llegar.

Cuando Melina abrió la puerta, se encontró con dos miembros de las fuerzas especiales, subfusil en mano, que la miraban fijamente desde debajo del casco y el pasamontañas. Melina parpadeó lento varias veces, para cerciorarse de que lo que veía era cierto y no una alucinación, Torben optó por apoyar la cabeza contra el marco de la puerta y soltar un suspiro agónico.

-Buenos Días

-Buenos Días

-Nos ha llegado la denuncia de que dos personas de aspecto sumamente sospechoso han forzado la puerta de su balcón…podría darnos alguna información al respecto…?

-….

En eso, la puerta de la habitación que estaba justo enfrente de la de la entrada, se abrió, y apareció Morris, en calzoncillos, aún medio dormido y llevando a Ciro en brazos. Al ver al grupo y su aspecto, se quedó clavado en el sitio.

-Buenos Días…- El grupo le respondió de manera indistinta, él abrió la palma de su mano derecha – Mira Meli, encontré cinco pavos en el sofá…

El Regalo (Basada en hechos reales, dedicada a Ana Belén)

A mi me dejaron ir sentada delante. Mi madre y mi abuela, con mi hermana pequeña en el medio, se sentaron en el asiento de atrás. Mi abuela me había dado unas onzas de chocolate justo antes de que nos subiéramos, porque era lo único que evitaba que yo, invariablemente, vomitase nada más un vehículo a motor y con ruedas en el que yo viajase, se pusiese en movimiento. Con mi hermana daba igual. Con onzas o sin onzas, ella vomitaría igual, así que la sentaron entre las dos llevando cada una de ellas un cargamento de bolsas de plástico y toallas, para mantener el estropicio bajo control. El taxi nos lo había encargado Mucha, la madre de Úrsula, para que nos llevara hasta donde se iba a celebrar su Comunión. Un lugar que, según me pareció entender entonces, estaba muy lejos. El taxista era un hombre moreno, que se llamaba Juan, y que, para amenizar el viaje, metió en el radiocassette del coche una cinta con los Grandes Éxitos de Camilo Sesto, que dio lo mejor de si durante todo el trayecto, que yo recuerdo eterno, lleno de curvas y arrasado por la lluvia.Jamás,Jamás. Eso mismo digo yo, oí decir a mi abuela, pero no supe porqué, supuse que se refería a mi hermana y sus intentos por no vomitar más.

No me acuerdo de cómo llegamos, ni cuándo, pero no llovía. Mi madre me cambió la ropa que traía por un vestido bonito, con bordado de abeja en el pecho.Y zapatos negros de charol.

El vestido de Úrsula tenía una falda en forma de campana. Le habían recogido su melena trigueña con una hebilla de lazos azules, y ella daba vueltas sobre si misma , y en su girar, la campana subía y bajaba. Yo también giré. Porque todo lo que hacía Úrsula, también lo hacía yo. Y abrimos los brazos. Y nos reímos. Hasta que nos mandaron parar, porque os váis a caer y se os están viendo los bragas. Y nosotras paramos.

De la ceremonia no guardo ni un recuerdo. Sólo que mi hermana se quedó dormida.

Después fuimos a comer a un sitio que a mí me pareció de dimensiones olímpicas, con mesas largas llenas de gente y mucho ruido. En algún momento, un acalorado camarero que portaba cientos de platos sobre sus brazos, colocó uno ante mi sobre la mesa. Un plato rebosante de comida humeante. Una oda a la caldeirada. Le debí preguntar a mi madre, sentada junto a mí, que qué se suponía que tenía que hacer yo con aquello. Yo. A la que ella misma decía que parecía un Batussi, por lo delgada y alta que ya era. Ella, que todavía fumaba, me miró por entre el humo que inundaba el ambiente y lanzó una mirada apremiante a mi plato. Come, que es rape. Y yo no entendí qué tenía que ver el rape con mis ganas de comer. Pero supongo que comí. Porque era rape.

Lo siguiente que recuerdo es que Úrsula y yo, ya en la casa de sus abuelos, por algún motivo, nos separamos del resto de la gente que la abarrotaba, y nos metimos en una habitación en la que alguien había guardado los regalos. Yo le había regalado un caballete para pintar, y pinturas. Fuimos abriendo otros. Pañuelitos bordados con su nombre y la fecha, dos álbumes de fotos de piel, un marco de plata. Y entonces lo vimos.

Un regalo de grandes proporciones, en anchura y en altura, envuelto en papel rosa y adornado con una desproporcionada lazada en tul rojo. Úrsula y yo, nos miramos, y sin dudar un instante comenzamos a romper el papel y tirar de la lazada, para ver qué contenía. Una reproducción exacta de una townhouse de cuatro plantas más buhardilla, en rosa chicle y gris perla, con toldos a rayas combinadas, y banderitas de purpurina rosa a lo largo de los aleros. La Casa de la Barbie. Recuerdo que ambas contuvimos la respiración con la emoción, entonces Úrsula, casi sin atreverse, accionó el mecanismo que la abría. Y se abrió. Cuatro pisos, más buhardilla, por cada parte. Tres habitaciones por piso, amuebladas con todo lujo de detalle y con armarios repleto de trajes. Una Barbie y un Ken habitaban cada una de ellas, en el salón tres de cada tomaban un refrigerio, procedente de una cocina equipada a la última. Dos parejas más estaban sentadas en el coche, aparcado en el garaje. Úrsula y yo no fuimos capaces de mover un músculo, ni de mirarnos, ni hablar, sólo podíamos admirar con la boca abierta aquella profusión de purpurina, Barbies, Kens y floripondios que se erguía como un gigante ante nosotras. Aquello superó a Úrsula y comenzó a llamar a su madre como si alguien hubiera decidido de repente matarla a achazos.

-Mamáaaa!! Mamáaaa!!! Mamáaaaa!!- Sólo paró cuando Mucha, su madre, apareció apuradísima después de haber tenido que descubrir de dónde provenían los gritos, en una casa tan grande y tomada por una multitud de parientes. Llegó arreglándose el peinado y el cinturón de su camisero beig.

-Ay por Dios Úrsuliña! Qué pasó!?- Acertó a preguntar, antes de quedarse clavada ante el coloso rosa chicle y llevarse la mano al pecho tras dar un amago de grito ahogado. Por unos instantes se paró el tiempo, y las tres nos lo quedamos mirando parpadeantes, casi imnotizadas. Fue Mucha la que rompió el ensalmo.

-Deodato!! Deodatooo!! Deodatoooo!!!- Mucha gritaba el nombre de su marido como quien está a punto de ser devorada por un tiburón, Úrsula y yo dimos un saltito con el susto.

Deodato llegó casi enseguida, y entró en el cuarto, alto y elegante, luciendo un Tamburini gris perla e irradiando simpatía con su eterna y tranquila sonrisa, que se congeló a la vista del coloso. Ahora éramos cuatro los que nos vimos dominados por su presencia. De nuevo Mucha rompió el embrujo.

-Deodato…qué es esto!?

-La Casa de la la Barbie, Muchiña…

-Ya…y con eso qué quieres decirme?

-Pero qué es lo que pasa…?

-Qué hacemos nosotros con una cosa así?

-Nosotros?

-Bueno….tu ya me entiendes…es que… qué se hace con esto?

-Y qué quieres que yo haga?…

-No nos cabe en el coche…no creo que quepa en el coche de nadie…esto es terrible….

-Le puedo preguntar a mi hermano René…

-Lo qué…si la quiere?

-No mujer…si nos presta una camioneta de las suyas…

-Pues mira que mandar ahora a René a por una camioneta….

-Y qué quieres?….otra cosa…no sé…

-Y dónde está René?

-Eso ya….

-Pues vamos, venga..Ay por DiosquédisgustomásgrandeVirgenSantísma…René!!- Y los padres de Úrsula abandonaron precipitadamente la estancia llamando al tal René.

Nosotras nos quedamos unos instantes contemplando el coloso y a sus silenciosos y acicalados habitantes.

-Podemos ir a los columpios

-Vale

Úrsula y yo miramos ya a una amistad de más de cuarenta y cinco años. Jamás jugamos con aquella casa, ni volvimos a hablar de ella. Úrsula no sabe ni dónde puede estar.

Cuando todo acabó, aquella misma tarde regresamos a casa con el mismo taxista. Mi hermana volvió a vomitar. Esta vez nos amenizó el viaje Juan Pardo. No me hables, No me hables. Eso digo yo, concluyó mi abuela. Y volvió a llover.

El Hilo

Dámaso Revuelta no era vegetariano. Sin embargo le gustaban las verduras, ya desde antes de comenzar a trabajar como reponedor en el Mercado Central de Frutas y Verduras. De niño había comido sin rechistar las coles de Bruselas en cebollada que le preparaba su madre, así como las ensaladas de pepino o colifror cocida, incluso sin refrito alguno, ante la mirada estupefacta de su hermano, que se había pasado la infancia y juventud renegando de tales platos.

Desde que trabajaba en el Mercado, Dámaso había descubierto que no había una fruta o verdura idéntica a otra. Siempre variaba la forma, o la textura, o puestos a probarlas, el sabor. Así una manzana reineta francesa no sabe igual ni se parece a una cultivada en Asturias, ni los pepinos del Palatinado alemán tienen la frescura de los de Murcia, y a su modo de ver no había mejores patatas que las gallegas, pero él se guardaba sus opiniones para sí. Se limitaba a transportar palés y cajas de producto de un lado a otro del gigantesco recinto, y colocarlas de forma que su contenido no resultase aplastado por el peso al situarlas unas sobre otras.

Él supo de la existencia de Instagram a través de Lauro, cuando éste le había regalado su movil viejo tras haber recibido un Iphone de regalo de Reyes. Hasta ese momento, Dámaso se las había arreglado con un Nokia minúsculo, que había comprado de segunda mano cuando le habían dado el trabajo y le habían dicho que tenía que estar siempre localizable, por el tema de los turnos flexibles; Lauro le explicó a grandes rasgos como funcionaba el aparato, y le ayudó a ponerlo en funcionamiento. Fue entonces cuando apareció el símbolo de Instagram, y Lauro le explicó que era una plataforma a través de la cual gente de todo el mundo, famosa y sin ser famosa, compartía videos cortos y fotografías, y le mostró su página, en la que atesoraba ya cerca de cien fotos de sus hamsters. Dámaso no le encontró mucha gracia, pero Lauro le animó a abrirse una cuenta, ya que así te puedo seguir y eres mi seguidor número 123, le había comentado entre risas, y Dámaso también se había reído, sin saber muy bien porqué, no acababa de entender qué podían tener de interesante los hamsters para que tantas personas quisieran ver las fotos.

Y allí había nacido @RevueltaDam, después de probar un sinfín de posibles combinaciones que, invariablemente, ya tenían dueño.

-Bueno, pues ahora, ya me puedes seguir…- Culminó Lauro triunfante pasándole el móvil, Dámaso no pudo evitar reirse al imaginarse a él mismo siguiendo a Lauro sin pausa por todo el recinto, pero no se lo dijo, se limitó a asentir.

-Y eso…cómo se hace?

-No tiene ciencia ninguna, mira, por ejemplo, nos hacemos un selfie, ves?…y ahora vas al simbolito, pulsas aquí, acomodas la foto, si quieres le pones un filtro y después pulsas aquí y ya se te sube…lo chungo es encontrar lo que llaman “hashtag”, que es una almohadilla con frase…yo no me complico…mira #maridín #cena #amor #tortilladepatata y ya está…después la gente le da al “me gusta” y ya está…- Silvia movía tan rápido los dedos mientras se lo explicaba, que Dámaso apenas pudo seguirla, estaban sentados a la mesa de la cocina, ultimando la cena, consistente en tortilla de patata con ensalada, nada fuera de lo común, sin embargo, después de que Silvia pulsase un filtro, parecía que estuviesen en otra dimensión, consistente en nubes de purpurina y aros con los colores del arcoiris.

-No sabía que tú también tenías eso…

-Tampoco es que lo use mucho, me siguen ocho…mis dos hermanas, mis cuñados, Pilar, mi prima Sumpta, la que trabaja en el departamento de batas y que no sé como se llama y aquí es @345loquilu, y Graciela la del sexto…

-Y todos estos?

-No, a estos los sigo yo, porque son famosos o porque sí…

-Ya…

-Tienes que subir una foto…

-A dónde?

-A dónde va a ser Dámaso, a tu cuenta…

-Ya, ya lo haré mañana…queda yogur?

-Si, tráeme también a mí uno, porfi…

Al día siguiente, Dámaso tuvo que transportar doscientos palés de tomates, de la zona 1 a la zona 2, cinco tipos de tomates de seis marcas distintas. Cada uno de ellos,observó, único e irrepetible. Una vez hubo transportado todo los palets, y antes de hacer una pausa, sacó el móvil del bolsillo interior de la chaqueta de faena y tras colocar un tomate sobre una lona verde, le hizo una foto. Después la subió a su cuenta, tal como creía haber entendido se hacía. #Tomatedelahuerta #RojoyVerde #Rico. Listo.

-Guau! Máquina! El tomate nos ha gustado a doce personas…no está mal…y ya tienes comentarios…- Silvia alzó las cejas al tiempo que deslizaba el dedo por la pantalla, Dámaso se encogió de hombros mientras cortaba el pan.

-Ah…que se pueden dejar comentarios….ni idea..- Silvia sonrió y pasó a leérselos.

@maripili786 Y un tomate! 🙂

@cangrejigru Portugal Resiste!

@cadensiaalandar Con albahaca y mozzarela! Tricolore! Forza Italia!

@delaurohamm Por fin una fotillo!De un tomatillo! 🙂

-Portugal Resiste?- Se sorprendió Dámaso, sentándose a la mesa, Silvia rio, y, dejando el móvil sobre la encimera, le imitó.

-Pues Forza Italia…

-Hoy qué le has puesto a la tortilla, amor?

-Los trigueros que trajiste…

-Qué pintaza…

El brécol lituano tenía un tamaño desproporcionado, de modo que sólo cabían dos por caja. Lauro y Dámaso optaron por usar el transportin, para repartir las cerca de trescientas cajas. Cuando hubieron acabado, Dámaso fotografió uno de los brécoles contra una lona amarilla, y subió la foto a su cuenta antes de irse a la pausa.

@cangrejigru Brasil..lalalala..:)

@maripili786 Eso se cae y es una bomba…

@cadensiaalandar Eso ya es un árbol 😉

@HernánBequeroficial Qué barbaridad! Qué rico y sano es el brécol!

@CarlosValenciaoficial Desde cuándo te gusta a tí @HernánBequeroficialel brecol?!

@HernánBequeroficial Desde siempre @CarlosValenciaoficial

@CarlosValenciaoficial Pues la última vez que lo hice ni lo probaste, Hernán…

@perniladiminut2 Es que hay días que no apetece brécol….

@cangrejigru Brasil..lalalala…

@HernánBequeroficial Perdona,@CarlosValenciaoficial ,pero aquello no era brécol…

@CarlosValenciaoficial No llevarías puestas las gafas…@HernánBequeroficial

@cadensiaalandar Es que a lo mejor era Romanesco….

@HernánBequeroficial Al menos uso gafas y no lentillas de colores…

@CarlosValenciaoficial Eso, balones fuera, no enfrentes el problema…Hernán

Dámaso deslizó el dedo por la pantalla para leer los comentarios a su foto, y levantó las cejas al tiempo que dibujaba un gesto de escepticismo en su rostro. La gente no tiene otra cosa que hacer que fijarse en el brecol lituano, pensó, antes de fichar su salida de turno y dirigirse al aparcamiento a buscar su coche.

-Ay va!Tu foto ha gustado a 187 y Hernán Bequer te ha puesto un comentario!- Silvia se llevó la mano al pecho y abrió los ojos como platos, al tiempo que daba un pequeño saltito, como quien recibe un susto repentino. Dámaso, que pelaba un pepino para añadirlo a la ensalada, la miró fugazmente y se encogió de hombros.

-Y ese quién es?

-Hernán Bequer? Hombre sí…Hernán Bequer…

-Ni idea…

-Nuestro hombre en Hollywood…le conoces fijo….por sus películas…”Más allá de las colinas”, “Olvida”…..

-“Olvida”…algo me suena..

-Es que fuimos a verla al cine, y me harté a llorar…no te acuerdas?…es que nadie muere como él…

-Pues también es mérito…- Silvia rio y deslizó su dedo por la pantalla.

-Carlos Valencia también opina…

-Y ese también muere bien…

-Ese siempre hace de malo….es el que hizo de aquel policía colérico…

-Le pongo pimienta o la dejo así..

-Sin pimienta mejor…para lo que da el brecol oye..

-Te diré…

Los pepinos egipcios eran más pequeños que los marroquíes, y éstos a su vez más gordos que los polacos, los de Almería eran más largos y de puntas romas. Los alemanes se secaban antes y apenas tenían sabor, pero eso ya era cuestión de gustos. Dámaso y Lauro decidieron separarlos por zonas geográficas con un cartel identificativo, primero pensaron en hacerlo con la bandera de cada país, pero después llegaron a la conclusión de que nadie iba a reconocer a la primera ninguna de ellas, así que hicieron carteles con el nombre del país. Una vez los tuvieron todos colocados por tamaño y procedencia, Dámaso se subió a una escalera y les hizo una foto desde arriba de forma que salía un encuadre de varias cajas con pepinos de diferentes formas, tamañosy procedencias. #pepinos #frescoryvitamina #cajas.

@cadensiaalandar Pepinos a mansalva

@cangrejigru Dadme un pepino y moveré el mundo 🙂

@HernánBequeroficial Qué bien sienta el pepino en ensalada! Lo mejor contra la sed!

@CarlosValenciaoficial Quien te haya visto comer pepino alguna vez que tire la primera piedra @HernánBequeroficial

@maripili786 Pipino el Breve fue un Rey Franco 😉

@Hernánbequeroficial Francamente,@CarlosValenciaoficial, me importa un pepino

@CarlosValenciaoficial Clark te queda grande, Hernán. Y lo sabes.

@laresabidadelquinto A Dios pongo por testigo que nunca comeré pepino 🙂

-Ya te siguen 450 personas y la foto de los pepinos le ha gustado a 253…yo flipo…-Silvia,sin salir de su asombro,deslizó su dedo por la pantalla del móvil de Dámaso, quien se cercioraba de si la quiche que estaba en el horno ya estaba a punto.

-El que flipo soy yo…Richi el de Ventas me ha dicho que desde que colgué la foto, el brecol lituano se vende tres veces más..hasta han llamado los lituanos…

-Los lituanos?

-Va a venir el Delegado Cultural y todo, Richi me ha pedido que les nombre en las fotos #MercadoCentralVerduras…y a mí qué más de da…

-Hernán Bequer ya te sigue, el Valencia también…..

-Y un montón de gente que ni sé quien es…quieres queso rayado por encima?

-Sí, por favor….estas cebollas son muy dulces.

-Pues son de Ávila…

-Más agua?

A Dámaso el olor a limón siempre le recordaba al de la colonia de su madre. Aquella que, mezclada con agua en el lavabo, usaba para repeinarles por las mañanas antes de ir al colegio. El problema de transportar limones, era que, si la caja estaba demasiado llena, acababan rodando por el suelo, y después, se perdía mucho tiempo buscándolos y recogiéndolos, así que antes de hacer nada rellenaron cajas vacías con los limones que estaban de más en otras. Antes de la pausa, le hizo una foto a un limón, que, más que un limón, parecía una granada de mano, contra un saco de arpillera. #limón #VeranoySol #MercadoCentralFrutas .

@cangrejigru Un limón, medio limón, dos limones, medio limón 🙂

@cadensiaalandar La sonrisa de la CocaCola, el towarischtsch del vodka…

@HernánBequeroficial Qué bien sienta el agua de limón por la mañana!;)

@CarlosValenciaoficial Eres ácido, Hernán, por eso te sientan bien.

@maripili786 Lo mejor contra la acidez es la leche.

@HernánBequeroficial Si la vida te da limones, @CarlosValenciaoficial , ponle tequila…

@CarlosValenciaoficial Y sal a la herida, Hernán…

@HernánBequeroficial Cuando el diablo no sabe qué hacer….

@laresabidadelquinto …se prepara Margaritas 🙂

@CarlosValenciaoficial Arrieros somos, Hernán…

@HernánBequeroficial Hay muchos caminos, no tengas cuidado…

@CarlosValenciaoficial Y todos llevan a Londres..

@Vallemariade A Roma. Llevan a Roma 🙂

-Y esto qué es?- Dámaso se quedó clavado en la puerta de la cocina, al ver ante él, donde antes había estado el mueble escobero, una alacena para frutas y verduras de Bulthaup ya instalada y en funcionamiento. Silvia, que no cabía en si de felicidad, le abrazó y le dio un sonoro beso.

-Ay amor! Nos ha llegado hoy como regalo, con esta nota de parte de los de Bulthaup…Ay qué ilusión, cada estante tiene su temperatura para cada tipo de fruta o verdura…hasta tiene formitas para fresas…

-Pero…

-Mira, aquí está…”Para recompensar tu campaña de concienciación para potenciar el consumo de frutas y verduras, ponemos a tu disposición esta alacena. Disfrútala con salud!”….de regalo, flipa!…que cuesta tres mil euros…mis hermanas van a alucinar…

-Pues habrá que llamar para dar las gracias….o cómo se hace?….

-Ya les llamé yo, no te preocupes….que ya te siguen diez mil personas!

-Eso es imposible…

-Es que no sabes qué ha pasado?

-…

-Hernán Bequer asistió hoy al estreno de su última película,“Las Ratas”, en Londres y, cuando llegó a la alfombra roja, se presentó Carlos Valencia con un arsenal de tomates, brécoles, limones, pepinos y otras frutas y comenzó a arrojárselos sin piedad al grito de “Tú si que eres una rata inmunda!”, y el Bequer se los devolvía al grito de “Víbora maltrecha, Furcia malpagada, Alcahueta jorobada e Hiena desdentada”….

-“Alcahueta jorobada”…en serio?- Dámaso, que había tenido que buscar sentarse a la mesa de la cocina, no pudo evitar reirse, Silvia giró los ojos y negó con la cabeza.

-Y lo mejor es que todos los asistentes pensaron que se trataba de una performance a cuento de la película…y se armó una batalla campal- vegetal, por así decirlo…al final tuvo que ir la policía y todo…

-Y todo por mis fotos?…esto tiene que acabar…mira, el Delegado Cultural nos ha invitado a visitar Lituania- Dijo Dámaso, y le entregó un sobre que llevaba en el bolsillo, Silvia lo abrió y se dejó caer sobre una silla.

-Ay mi madre….

-Pues no sé qué hacer….

-Tú haz lo que quieras…pero por favor, que no nos quiten la alacena- Dámaso sonrió y alzó las cejas.

-Ni el viaje a Lituania…

-Por supuesto…

-Pues ya veré…

Las frutas tropicales son muy delicadas. Han de transportarse con cuidado y almacenarse a la temperatura y en el lugar adecuado, para que no se estropeen. Era el caso del maracuja. Esta vez, Dámaso no hizo la foto de rigor, estaba demasiado ocupado pensando la manera de salir del embrollo en el que, involuntariamente, se había visto metido. En la pausa ya tenía quince mil seguidores. Su última foto ya le gustaba a tres mil quinientas personas. Tuvo que tomarse una aspirina con el café.

Cuando acabó su jornada, salió hacia el aparcamiento y lo vio. Un Ford Fiesta rojo, viejo y destartalado, aparcado justo en frente de la puerta de salida de personal. Y no lo pensó más. Cambio de tercio, me salgo por la tangente, y ya está, pensó, para después hacerle una foto y subirla a su cuenta. #FordFiesta #pequeñograncoche #tiramillas #MercadoCentralFrutasyVerduras #Lituania #Bulthaup.

@HernánBequeroficial Qué maravilla el Ford Fiesta! Qué buenos recuerdos!

@CarlosValenciaoficial Pues en el mío no quisiste ni entrar…

Ana

Cajón. Mesa. Silla. Puerta verde. Silla. Mesa. Cajón. Caja de puzzle. Cajón. Mesa. Silla. Puerta verde. Hombre. 2464 x 2232 da 5499,64. Vaso. Sed. Sed. Sed. Agua rica. Sed. Sed. Puerta verde. Silla. Isidro. Hola Isidro. Silla. Isidro. Puzzle. Caja de puzzle. Palmira. No.No.No. Palmira. NO. Puzzle. Mesa. Silla. 342:32 da 10,68. Acuario. Silla. Papá. Acuario. Hola Isidro. HOLA. Silla. Puerta verde. Puerta verde. Puerta verde. No. Silla. Sí. 1-1 da cero. Isidro. Sí. 1+1 da dos. Aplaudir. Aplaudir mucho. Isidro. Puzzle.

-Isidro, tú hoy estuviste por primera vez en el Grupo H…

-Sí…

-Alguna observación?

-Estaban Ana, Palmira y Roberto. Ana se entretuvo con un puzzle, Palmira también quiso hacerlo y hubo un pequeño rifi-rafe entre ambas, que se arregló sin más, Ana me miró varias veces…

-Eso no puede ser, habrá hecho un gesto que tu interpretaste como “me está mirando” pero….

-Puede ser, pero creo que me miró, yo me senté junto a la puerta y ella miró hacia mi,varias veces…

-Ahí lo tienes, miraría hacia la puerta, pero nada más…

-Por qué estás tan seguro?

-Ana y las personas como ella no establecen contacto visual, a nada ni a nadie, ella navega con los ojos de un lado a otro, no fija su atención en ningún momento Isidro…

-Ya,..puede ser.

Azul. Verde.Rojo. Amarillo. Amarillo +Azul da verde. Negro. Azul. Agua. Marrón. Isidro. Aplaudir. Hola Isidro. Papel. Arcoiris. Mamá. Arcoiris. Isidro. 32+34 da 66. Ventana. Cristal. Lluvia. Agua. Cristal. Ventana. Mesa. Papel. Arcoiris. Agua. Luz. Isidro. Aplaudir. Sí. Palmira. No. NO. NO. NO. Mi arcoiris. Mío. No tuyo. Isidro lila. Isidro lila camiseta. Lila. Arcoiris. Hola Isidro. Aplaudir.

-Hoy Ana dibujó un arcoiris con los dedos, Palmira quiso también, pero ella defendió su hoja como una leona…tiene caracter la chica…aqui lo tenéis..la obra de arte, y me lo dio…

-Que te dio qué…

-El papel con el arcoiris. Un arcoiris lila y verde…pero un arcoiris.

-Ana te dio su hoja?

-Bueno…yo me acerqué porque empujó a Palmira, y ella me tendió la hoja.

-Ana no interactúa…

-Pues ayer sí, claramente..

-Tú le hablaste?

-Claro, yo siempre les hablo, todo el rato, de esto, de aquello…Roberto se tapa los oídos, Palmira va a lo suyo y Ana me miró y pintó un arcoiris lila…

-Interesante…pero insisto, Ana no establece contacto visual…y..para qué les hablas si no te contestan?

-Hombre, estar en silencio sepulcral todo el tiempo tampoco es plan…

-Ellos lo prefieren…

-Cómo lo sabes?

Mesa. Papel. Azul. Verde. Amarillo. Armario. Estantería. Puerta verde. Isidro. Hola Isidro. 6789:456 da 14,88. Peces. Muchos peces. Acuario. Betis- Osasuna 2:0. Viva el Betis manque pierda. Papá. Acuario. Peces amarillos. Peces verdes. Deportivo La Coruña- Las Palmas 2-1. La Coruña es una península. Las Canarias son ocho islas. Aplaudir. Agua. Azul. Armario. Estantería. Puerta verde. Isidro. Periódico. Isidro. Puerta verde. Estantería. Armario. Peces amarillos. Inundaciones en China. PumPum quién es. Abre la muralla. Mamá. La muralla. Abre la muralla. Aplaudir. China. Agua. Mucha agua. Ventana. Lluvia.NO. Roberto. Plastilina rosa. Peces amarillos. 4567X345 da 1575. Armario. Estantería. Armario. Puerta verde. Isidro. Periódico. Isidro. Puerta verde. Armario. Estantería. Armario. Palmira. Postalitas. Muchas postalitas. No quiero postalitas. NO. Nieva en Nueva York. La nieve es blanca. Moja. Aplaudir. Lluvia.NO. Ventana. Pumpum quién es. Cierra la muralla.

-Hoy Ana me ha regalado este dibujo, y me ha sonreido…

-Ana

-Sí, Ana, fondo azul y puntos de colores amarillos y verdes, también blancos, como nieve….parecen peces…

-Perdona, y dices que te ha sonreído?

-Si, se levantó a darme el dibujo y me sonrió…

-Ana sólo sonríe con su padre en el acuario, sólo allí, es el único sitio donde está confirmado que sonría…si no, nunca. Tampoco llora.

-Pues…bueno…

-Les sigues hablando?

-Les leo el periódico, deportes y actualidad…todavía no han protestado…

-Les diré a los padres que Ana sonríe…

-Y aplaude. A intervalos regulares aplaude…pero sin ruido…

-Será una nueva fase…

-Será…

No quiero paseo. Ana no quiere paseo. Lluvia. Mucha lluvia. NO.NO. No quiero paseo. Isidro. Sí. Pintar. Ana quiere pintar. Ana no quiere lluvia en los zapatos. Roberto quiere paseo. Palmira. Palmira grita. Lámpara. Techo. Lámpara. Techo. Palmira grita. La lámpara es azul. El techo blanco. EaEaEa. Laura. Laura se lleva a Palmira y Roberto. Sí. El techo es blanco. La nieve es blanca. Nueva York. EaEaEa. Isidro. Hola Isidro. Isidro lee un libro. Mamá. Mamá lee libros. “El perro que no sabía ladrar”. El perro hace guau. El gato miau. No me gustan los gatos. Tris. Mi perro se llama Tris. Isidro. El perro pregunta a una vaca. La vaca hace muh. Las vacas son tontas. Dan leche. Leche rica. Pregunta a un caballo. Los caballos me entienden. Isidro. Papel. Marrón. Verde. Azul. PumPum quién es. Abre la muralla. Aplaudir. Caballos. La hierba es verde. El perro pregunta a una rana. Las ranas croan. Ana sabe hablar. Hablar. Isidro. Caballos y hierba. El perro puede ladrar por fin. Y no puede parar. Aplaudir. Acuario. Papá. Hablar. Ana sabe hablar. Isidro. PumPum quién es. Cierra la muralla.

-Roberto fue de paseo sin problemas, con los del Grupo D, Palmira se quedó con Laura…desconocemos el origen del ataque de pánico, normalmente va muy contenta de paseo, Ana tampoco quiso ir…

-Estaba lloviendo, no le gusta la lluvia, el ataque de Palmira la alteró un poco, pero le leí un libro y se calmó pintando caballos…

-Tuvimos una terapia con caballos, pero con los recortes se suspendió….Cómo sabes que no le gusta la lluvia?

-Porque cuando llueve mira hacia la ventana y niega con la cabeza, cuando no llueve aplaude sin ruido…al menos cuando yo estoy allí….

-En las últimas semanas ha doblado su “producción pictórica”, por así llamarla, y los de Terapia Ocupacional afirman que está más colaborativa, se lo he dicho a los padres, que afirman que duerme mejor y que el otro día abrazó al perro….Sigues leyendo el periódico?

-Lo alterno con libros de cuentos….

-Puedo llamar a los de los de las subvenciones y preguntarles por los caballos…nos iban muy bien…

-Los caballos entienden…

Estantería. Armario. Puerta verde. Isidro. Hola Isidro. Isidro lee el periódico. Mamá lee libros. Acuario. Papá. Aplaudir. Mi perro se llama Tris. Isidro. Puerta verde. Armario. Estantería. Puzzle. No me gustan los unicornios. Caballos. Los caballos me entienden. Puzzle. Elefantes. Aplaudir. Dumbo. 2000 piezas. Miss Australia gana el concurso de Miss Universo. La capital de Australia es Camberra.Australia lejos. Puerta verde. Isidro. Hola Isidro. Isidro lee. Aplaudir. Acuario. Papá. Tris. Ana sabe hablar. Mesa. Puzzle. Palmira. NO. MI PUZZLE. NO. Palmira tiene miedo. Ana no tiene miedo. Merienda. Laura trae merienda. Tartaletas de cuajada con nueces. Nueces. Mamá. No me gustan las nueces. No. Ana sabe hablar. Ana no tiene miedo. Isidro. PumPum quién es. Abre la muralla.

-Hola Isidro

-Hola Ana

-No me gustan las nueces.

-No pasa nada, Ana, déjalas si no te gustan…

-Sólo como nueces con mamá, a mamá le gustan las nueces.

-Muy bien Ana…

-Hasta luego Isidro

-Hasta luego Ana

Acuario. Papá. Isidro. Mi perro se llama Tris. PumPum quién es. Abre la muralla.