Yo siempre he sido muy sociable. Me interesaba por este y por aquel, me conocía todo el mundo, no?. Y también las mujeres. Eso fue siempre así. Con dieciocho ya tenía a mi hija mayor, y la madre dieciseis, imagínate tú qué plan, no?. Pero las cosas fueron así, y ya está. Y claro, mi padre me dijo, Manfred, tendrás que hacer algo de tu vida, y me hice ingeniero. Porque era lo que entonces se hacía uno para poder ganarse bien la vida, no?, Ingeniería. Mi primera mujer y yo nos separamos, pero más que separarnos cada uno hizo su vida de forma distinta, y ella conoció a otro, y tuvo otros hijos, claro, lógicamente. Lo mío con las mujeres, es digno de estudio, así te lo digo, porque claramente no soy el más guapo, ni el más fuerte ni pertenecí nunca a los que van primero ellos y luego el resto, como ves soy un tipo normal tirando a flaco, pero me las llevaba a todas. Mi amigo Gunther, que sí era el más guapo y más fuerte y todo eso, me preguntaba siempre que cómo hacía, porque a veces salíamos juntos, bueno, ya sabes, a ver un poco el mundo, no?, y el que se llevaba a la chica más mona era yo. Yo supongo que es por como hablo. No lo sé. Pero a mi me chiflan las mujeres, eso también cuenta, claro. En algún momento conocí a mi segunda mujer, como pasan las cosas, no?, y como era de esperar en seguida tuvimos dos hijos, y cuando digo enseguida es que hay meses en el año que tienen la misma edad, mi otra hija nos ayudaba y esas cosas, pero no siempre, porque mi hija tuvo una época muy hippy, y andaba como una loca de un lado para otro, un día nos llamó a las tantas, hola papá estoy en Grecia y pienso en ti ahora mismo, y yo le dije que pues qué bien, no?. Después se hizo profesora de latín y da clases en un instituto, su marido es profesor también, de biología, creo, pero no estoy seguro. Nosotros nos íbamos siempre de vacaciones a sitios donde los niños pudiesen correr y moverse libremente, no?, Egipto era perfecto, con toda aquella arena, no?, ahora ya no tanto. Mi segunda mujer un día me dijo que se sentía mal, y como son las cosas, al poco murió, no?, en aquel momento esas cosas no se podían saber, y supongo que ahora tampoco, el hecho es que yo me dije, Manfred, tú no sirves para estar solo y arreglarte con los dos críos, y como soy yo, pues me busqué otra mujer. Y sacamos las cosas adelante, y también a los críos. Y cuando ya nos relajamos, y ya casi se nos íban a ir de casa, nos llegó la pequeña. Durante cuatro meses fue un bulto en la matriz, no?, y yo diciéndole mira que yo barrigas ya he visto varias, y nos viene algo por ahí. Pero ella decía que no, que confiaba en su médico. El bulto se llamó María. Así de simple. Yo creo que porque nos cogió a los dos ya cansados. Con esta íbamos a All-inclusive, y la apuntamos a los Scouts. Por las excursiones, los niños necesitas moverse, no?. Yo ahora no me muevo mucho, la verdad. Si voy a algún sitio es a la casa que me dejó una tía abuela mía, que llegó a los ciento diez, fíjate tú, no?, y que está en medio de la nada. Aún hay sitios en medio de la nada, esta casa es uno de ellos, y voy siempre solo, porque mi mujer dice que si nos da algo allí cuando nos encontrasen seríamos momias, y eso a ella le da mucho miedo, las momias, la nada no tanto, no?, pero en fin. Cuando voy, abro todas las ventanas, y me siento en un porche que hay en la parte de atrás y que da a un inmenso jardín que mando cortar dos veces al año y que sirve de pista de entrenamiento a una familia de cuervos. Yo estoy convencido de que me conocen y me saludan, porque ya varias veces me presentaron a sus crías y dejaron caer nueces a mis pies. Yo llevo unos sandwiches y mi termo de café, y los observo hasta que se retiran. Y también me retiro yo. A veces me acompaña uno de mis hijos, el que se parece más a mi, y siempre me dice que si alguien nos matase allí el nuestro acabaría siendo un Expediente Abierto porque los únicos testigos serían los cuervos. Y yo le digo que en ese caso, estoy seguro de que ellos guiarían a la policía hasta el asesino, no?. Y nos reimos. Porque si hay algo, además de las mujeres, que me guste en esta vida, es reír. A lo mejor es por eso que tenía tanto gancho. No lo sé. Ahora sólo espero no llegar hasta los ciento diez, no sabría qué hacer con mi tiempo.