Oo> Orientierungsleuchte, die, pl. (Luces de orientación)

Samir se acerca a mi mesa, casi sin atreverse, con el libro de texto en una mano y el lápiz en la otra. Le animo a que me pregunte lo que quiera con un gesto amable y sonrío. Intento acompañarlo todo con una sonrisa. Amable. A poder ser. No todo el mundo lo es con ellos. Samir también me sonríe, tiene los dientes blancos y perfectamente alineados. Su boca lo intenta, pero sus ojos siguen tristes. Me señala con la mina del lápiz la palabra que titula el capítulo. Hoy hemos recibido el libro nuevo, el anterior era un cuaderno de diez hojas con el alfabeto y los números del uno al veinte. Sin palabras. Sólo letras y dígitos. Tendríamos para por lo menos tres meses, nos había asegurado Mona. A los seis días fotocopiábamos material extra, y ella no se podía explicar por qué. El libro nuevo contiene también ejercicios con el alfabeto. La primera lección es la letra O. La O mayúscula y la o minúscula. Hank pensó, cuando lo había abierto por primera vez, que se trataba de una errata. La primera letra del alfabeto es la A, me lo había dicho como contestando a una pregunta que yo nunca le había formulado, más para reafirmárselo a sí mismo que otra cosa. Pero no. En este libro la primera letra del alfabeto es la O, la mayúscula y la minúscula. Orientierungsleuchte, die, pl.(Luces de orientación). Samir me mira esperando una explicación. Sé que sabe un poco más de alemán que el resto, así que intento aclararle la duda- La luz, las luces- Y le señalo las que iluminan el aula, él asiente sin apartar de mi su mirada, concentrada en no perder ninguno de mis gestos- Una luz, dos luces- El vuelve a asentir- Orientación….- Me incorporo y le señalo un punto en el horizonte de la clase, muevo mi brazo como lo haría un árbitro de fútbol al ordenar que el juego continúe tras una falta. Samir me mira fijamente, sin mover un músculo, yo carraspeo y señalo diferentes puntos en el aula y trazo una línea imaginaria entre ellos. Samir parpadea y dice algo en sirio, que yo no entiendo, y ambos miramos a Hussein, que hace rato nos observa tratando de dilucidar lo que yo interpreto. Hussein sabe alemán. Ha superado ya el nivel B1. No tendría que estar aquí. Pero alguien le incluyó en la lista de analfabetos de su campo y tiene que asistir. Lo quiera o no. -Son las luces que se utilizan para orientar a la gente en la oscuridad, en una casa….o en una zona oscura…- Me explico. Hussein piensa un instante.- Si está oscuro, hay encender la luz- Lo repite en sirio, Samir asiente, yo también lo veo lógico- Ya, Hussein, pero verás, si una casa está a oscuras y alguien se levanta por la noche a algo, al baño, o a cualquier otra cosa…- Busco las palabras, dibujo la situación con mis manos, lento, ambos me miran sin parpadear- Entonces encender luz- Repite Hussein, se lo explica a Samir, éste sonríe y me dice algo que no entiendo- Dise que la palabra sinifica “Interruptor”…- Yo niego con la cabeza- No. Eso es “Schalter, der”- Se lo escribo en el cuaderno, si lo hiciera en la pizarra, el resto de integrantes también querrían saber a qué me refiero, y todo se complicaría más.- Aquí en Europa existen luces que se ponen en los enchufes, o pegadas en la pared…normalmente para que los niños no tengan miedo si se levantan…- Hussein recorre por un instante el aula con la mirada, pensando, Samir nos mira a ambos, sin querer perderse ni un gesto- Si niño levantar para pis, encender luz o llamar a baba..- Le explica a Samir, que asiente, yo también lo veo lógico- Digamos que es una luz “extra”, Hussein- Y hago hincapié en la palabra “extra”, Samir la repite, es una palabra que escuchan a menudo, hay muchas cosas que han de pedir de esa forma. Extra. Hussein le explica, y él sonríe, me da las gracias, le digo que no hay de qué, que me pregunte lo que quiera, vuelve a su sitio, y se lo explica a su hermano, a quien escucho decir la palabra “extra”al tiempo que señala el techo, se encoge de hombros, Samir también. Hussein no sabe si sonreír, yo le invito haciéndolo yo- No sé por qué ponen esa palabra de primera, la verdad…- Intento explicar lo inexplicable, Hussein levanta las cejas y suspira- Ameise (Hormiga), Die Ameise/ Ameisen es más fasil…- Yo le doy la razón con un gesto. Laila se acerca con el libro en la mano,es irakí, hace un mes que lee y escribe, ya puede ir a hacer la compra sola, su trabajadora social le ha comprado de regalo un carrito de la compra con ruedas que siempre trae consigo y muestra orgullosa, como si fuera su trofeo, hoy lleva un pañuelo verde de tul con estrellitas que brillan según les dé la luz, le digo que me gusta y ella se ríe tapándose la boca, me señala la segunda palabra del libro: “Pächter, der (Arrendatario)”, Hussein alza las cejas y juega con su bolígrafo haciéndolo girar sobre sus nudillos. Laila me mira esperando una explicación, yo no encuentro gestos en mi repertorio,miro la hora- Pausa? Hoy pausa antes?- No tienen nada en contra, se levantan a la vez, como un solo hombre, le digo a Laila que se lo explicaré después de la pausa, ella asiente y vuelve a su sitio, haciendo brillar las estrellitas de su pañuelo a su paso.

Hank y yo vamos durante la pausa al centro comercial que está enfrente a comprar “Luces de orientación”, me dice que con un poco de suerte si preguntamos a alguien encontramos también un “Arrendatario” que pueda explicarles qué significa serlo, me hace reír. Hank es americano, de Massachusetts, la ciudad que ya existía antes de que la cantasen los BeeGees, como siempre aclara. Él en realidad es experto en Marketing y Publicidad, y tenía éxito en lo suyo, pero decidió dedicarse a la enseñanza de alemán para extranjeros y ahora específicamente a refugiados. Le pregunté una vez el por qué del cambio. Sólo me contestó que más vale prevenir que curar. Compramos dos tipos de Orientierungsleuchte. No encontramos Pächter.

Happy tiene cita hoy en el dentista. Por fin le van a poner los dientes que le faltan. Happy tiene ya tres hijos, con tres mujeres distintas. Savaneh es de Gambia, y apunta que si ya tenía éxito sin dientes, cuando se los pongan van a tener que poner cordón policial al campo. Happy se ríe, haciendo honor a su nombre. Supongo que por eso se lo pusieron. Happy es de Nigeria. Le encargo que vigile a Yusuf. Ha abierto la ventana y está asomado. Yusuf es kurdo. Lo primero que hace al entrar en el aula es abrir todas las ventanas de par en par, y asomarse. A veces más, a veces menos. Hoy está muy nervioso. Antes de asomarse recorrió el aula tres veces. Happy se asoma junto a él. Parecen el punto y la i. Les escucho hablar. Me pregunto en qué idioma. Le he traido más Mandalas a Michael. Ya se sienta con el resto, pero sigue sin hablar. Él también es de Nigeria. Tiene Síndrome de Shock-Post-Traumático. Sólo me ha dicho a mí por qué. Ya puede dormir. Quiere ser jardinero. Hoy le he traido un Mandalas de Jardines Mágicos. Savaneh también quiere pintar Jardines Mágicos. Creo que es una buena idea. En la fotocopiadora me encuentro con Mona, me dice que tengo que explicarles el funcionamiento de una trilladora y me pasa un taco de fotocopias de la máquina, le pregunto por qué, y me dice que es importante que esa gente sepa de esas cosas. Le pregunto si ella sabe como funciona una trilladora. No sabe qué contestarme. Le digo que sería importante que lo supiese. Jardines Mágicos.

Hank y yo unimos grupos. Vamos a jugar al Trivial según nuestra propia versión. Cada uno de los participantes escribe su nombre en el encerado en una cuadrícula. Cada pregunta acertada, un palito. No formamos equipos. La última vez llegaron a las manos. Cada uno de por sí. El que gane se lleva una caja de galletas surtidas. Los otros bolsitas de ositos de gominola. Todos ganan. Kevin Costner mató a Kennedy. Hank no entiende por qué me río, él siempre lo había sospechado. El Mundial de fútbol del año 1990 lo ganó Schweinersteiger. Él solo. Por el medio les metemos preguntas que les caerán en sus respectivos exámenes para conseguir la nacionalidad alemana. El alcalde de Berlín más famoso fue Klaus Wowereit. Happy se lleva la caja de galletas. Nos regala su primera sonrisa Profidén. Llega la pausa y yo salgo de primera, veo entonces avanzar por el pasillo a tres hombres negros que caminan a tres en fondo y a la par, con la elegancia de las panteras, mirando al frente, antes de que pueda averiguar quiénes son, me veo devuelta de un tirón al interior del aula. Happy cierra la puerta y sujeta la manilla, me doy cuenta entonces de su altura. No sonríe. Todos guardan silencio. Hank no parpadea. Yo tampoco. Happy se pasa el largo y huesudo dedo índice de su mano izquierda por su cuello, y suelta una suerte de silbido. Luego niega con la cabeza. -Nadie sale -y nos mira a todos alternativamente, todos asentimos, Hank quiere decir algo, Michael le posa suavemente una mano en el pecho y le manda callar con un dedo sobre sus labios rotos, parpadea lentamente, no necesita más, Hank asiente, Savaneh se sitúa junto a mi. Nadie se mueve. Escuchamos voces en el pasillo. Alguien ríe a carcajadas. Otros corren. Conversaciones a gritos en Mandinka. Nadie se mueve. Voces y más gritos. Carreras de nuevo. Después silencio. Nadie se mueve. -Tú! ,- Happy señala a Amin, el chico sirio, quien da un respingo. -Tú sales y miras.- Amin asiente, Happy abre la puerta, le agarra la camiseta por detrás mientras Amin se asoma al pasillo, alza el pulgar de su mano derecha. Happy le suelta a él y la manilla. Asiente, y todos salen del aula. Hank y yo nos hemos quedado clavados. Happy nos mira, es la primera vez que le veo serio. – Si los volvéis a ver, y yo no estoy, corred sin mirar atrás-Habla quedo, le damos las gracias, sin estar todavía muy seguros de qué, él asiente y sale del aula, cerrando la puerta despacio tras sí. Hank se deja caer sobre una silla y se tapa la cara con las manos, yo me siento a su lado.

-Corred sin mirar atrás….

-Y utilizó bien los verbos, si te fijas…

-Y sabe cuál es la capital de Mecklenburg-Vorpommern….

-Aún conserva las dotes de mando…

-Más vale prevenir que curar….