Le habían llamado un martes. Que hubiera sucedido en ese día de la semana carecía de importancia. Lo que realmente le sorprendió había sido la llamada. No era el medio utilizado para comunicarse con él, si tenían que hacerlo. No había durado mucho. Instrucciones concisas. Lugar y hora.

Había hecho el trayecto en tren. No tenía coche, y siempre usaba el transporte público en sus desplazamientos. Tanto en cortas, como en largas distancias. De esta forma se le brindaba la oportunidad de observar y escuchar lo que ocurría a su alrededor, fijándose en los cambios del paisaje, conversaciones, escaparates, vallas publicitarias, obras públicas y privadas, desvíos no previstos y sus causas, la gente y la vida que fluía a su paso. La parte que más le gustaba de su trabajo.

El encuentro no tuvo lugar en la Central, sino en las dependencias de una oficina de una empresa de seguros, que ocupaban toda una planta de un edificio del centro de Washington. Le recibieron con la cortesía habitual. Una mesa auxiliar con botellines de agua y una máquina de café le indicó que la reunión iba a ser larga. Y lo fue. Más tarde alguien trajo sandwiches. Le felicitaron por su labor en Wisconsin.

Si te felicitan por algo, has te estar preparado para dos posibilidades: O te comunican un ascenso o te apartan de tus labores. En ambos casos no has de preguntar la razón. En el segundo, tu interés recaerá en cuál será tu siguiente misión. Entonces te dirán el porqué de tu relevo. Todo es predecible, amigo mío, menos el desarrollo de un parto natural…pero de eso te hablaré otro día“. Maldonado. Se había dado la segunda posibilidad, y a él no le había parecido mal, si bien no delató en ningún momento su opinión, ni con palabras ni con gestos. Conocía Wisconsin de frontera a frontera, y no había nada que ocurriera en aquel estado que se escapara a su observación, incluso había hecho suyo el acento y nadie hubiera podido decir que no era oriundo de aquel estado, si bien sólo llevaba residiendo allí tres años. La explicación a la causa del cese en sus funciones le vino en forma de una gruesa carpeta azul, que uno de sus superiores le pasó deslizándola sobre la mesa a la que todos estaban sentados. España. Él leyó la primera hoja del informe y comprendió lo que esperaban de él.

En el colegio había elegido Español como segunda lengua, y con el tiempo se había preocupado por aprender el idioma y conocer las culturas que lo hablaban. Ya en la universidad, había conseguido una beca y había pasado un año en Madrid, aprovechando la ocasión para recorrerse todo el país. Después lo había visitado periódicamente. Poseía el diploma que acreditaba que su nivel era bilingüe, y había conseguido hablar español sin acento, de forma que podía pasar sin problemas por un ciudadano español. Y esa sería su misión. Cuando el río suena agua lleva, había dicho otro de los presentes, y está sonando demasiado, tu cometido será decirnos la causa.

Una semana después dejaba de ser Mathew Mulligan, para meterse en la piel de Miguel Bello Queipo. El suyo era Mackenzie Robinson.

Decidió recorrer el país de sur a norte, comenzando por Andalucía. Elegía siempre ciudades medianas, cercanas a las capitales de provincia, lo suficientemente pequeñas para conocerlas rápido, lo suficientemente grandes para pasar inadvertido. Tardó parte del verano en recorrerla, y después siguió camino hacia la costa mediterránea, que cruzó durante el verano restante y parte del otoño, momento en el que enfiló, siguiendo la línea de los pirineos, hacia el norte que le recibió con lluvia y frío. Siempre en tren o autobús, filtrando la información que precisaba recabar, observando lo que nadie repara en ver, escuchando lo que nadie oye, leyendo prensa, escuchando radio, podcasts, viendo telenovelas y telediarios, siguiendo a influencers minoritarios, analizando las opiniones de youtubers, asistiendo de oyente a clases en las universidades, públicas y privadas, que encontraba a su paso; acudiendo a misa, reuniones de vecinos, romerías campestres, e inauguraciones de centros comerciales, conciertos y recitales, discotecas, bares,garitos, antros y afterhours, manifestaciones y protestas, reuniones sindicales, desfiles de moda, catas de vino, urgencias médicas, gimnásios, entrenamientos con grupos de runners, deporte que practicaba activamente y utilizaba para conocer mejor las ciudades o pueblos donde se iba quedando, sin olvidar Spas, y cursos de pilates . Llegó a Galicia en pleno invierno, caminó parte del Camino de Santiago, no le encontró sentido a la Ciudad de la Cultura, tomó la costumbre de llevar siempre consigo un paraguas, aprendió a hacer caldo, decidió que cenaría tortilla hecha con patatas de Coristanco y huevos de corral el resto de su vida, supo por qué Finisterre había sido bautizada como Finisterre, quedó incomunicado por nieve, y celebró la Navidad con auténticos desconocidos. Escribió dos informes, habló durante dos horas en una videoconferencia, y ya iba a dar por finalizada su estancia, adentrándose un poco en Castilla, cuando un elemento, que hasta aquel momento le había parecido marginal y sin verdadera importancia, cobró vida propia demasiado rápido, lo que le obligó a cambiar de estrategia.

Fiel a su costumbre volvió a elegir una ciudad mediana lo suficientemente cercana a Madrid, como para poder moverse entre ambas con facilidad. Una ciudad con su ayuntamiento, su hospital, su emisora de radio y su biblioteca pública, lugar en el que pasaba gran parte de su tiempo, leyendo prensa y haciendo uso de su Wifi.

Fue allí donde conoció a Natividad González Solaza, Nati, una chica que trabajaba en la biblioteca en calidad de empleada contratada, con la que trabó amistad por el contacto diario, amistad que se convirtió en ese algo más de tránsito, para acomodarse en una relación fija, que él dejó ir a más, hasta ese punto de no retorno, que aceptó como un riesgo que él estaba dispuesto a asumir, pero siempre manteniendo intacto su doble juego. Para Nati, él era Miguel Bello Queipo, un periodista freelance, con poco apego familiar y que en tiempo record se había instalado en su vida, para hacerla feliz, justo lo que él quería que pensase. Porque, al menos, en parte, era la verdad.

  • Hay nombres muy raros de paises…Islas Fidji, por ejemplo..- Ella se lo decía mientras observaban el techo, los dos tumbados completamente vestidos sobre la cama de ella, él sonrió.
  • Islas Feroe..
  • Nagorno- Karabaj- Dice ella, y él se acuerda entonces de repente. Nagorno-Karabaj. Su clase de la escuela pública. Su compañera de pupitre. Sus padres eran de allí. Él era junto con Tommy Hills el único neoyorkino por los cuatro costados, daba igual hacia dónde se rastreasen sus orígenes, todos tenían su comienzo en Nueva York. El resto de los alumnos provenían de todas las partes del mundo. Nagorno-Karabaj. Margaid Salisian. Sin darse cuenta lo dijo en alto.
  • Y eso dónde está?- Él volvió la cabeza hacia ella realmente sorpendido.
  • Qué?
  • Margaid Salis…o algo así..-Él carraspeó.
  • Es…una república, sí, una antigua república en el Cáucaso…
  • Pues ya debe ser pequeña, porque nunca la había oído antes..
  • Posiblemente…
  • Te hace tortilla…
  • Siempre me hace tortilla…
  • Pues venga…

No le resultó complicado encontrarla. Margaid Salisian ahora Baltritsch trabajaba como profesora de equitación en Connecticut, casada con Paul Baltritsch, dos hijos, un perro, GrandCherokee azul, hipoteca a veinte años.

  • La chica..
  • No te preocupes, todo en orden..
  • OK
  • Déjala ser mi problema
  • OK
  • Lo sabe?
  • No
  • Mejor
  • Déjala a oscuras
  • Cuánto tiempo?
  • El necesario…
  • OK..
  • Algún cambio salientable?
  • Tienen más presencia mediática, se les ve más…
  • Va más rápido de lo que esperábamos..
  • Mucho más…
  • Ten tu código a mano..
  • OK
  • Hasta nuevo aviso..
  • Hasta nuevo aviso..

Nati compartía piso con Melanie Fuentes Pérez, amiga suya desde la infancia que además trabajaba en la misma biblioteca que ella, y el compañero de ésta, un hombre llamado Bosco Gonçalves Valenzuela, que sostenía que él se pasaba la vida decepcionando a la gente, ya que cuando leían su nombre se hacían en la cabeza una imagen, y después se encontraban con él, que se la desmontaba: Bosco era un hombre ni alto ni bajo, moreno, sin características físicas dignas de mención, hijo de padre portugués y madre burgalesa, que trabajaba de técnico de logística en una empresa de servicios, al que Mac dio en apodar Mr. Entusiasmo, ya que siempre estaba de buen humor y dispuesto a hacer cosas.

Ocupaban un piso de dos dormitorios,con una amplia cocina, un salón mínimo y un baño equivalente en tamaño a un salón de baile de tamaño mediano, cruzado todo ello por un pasillo que no parecía tener fin. Pero el alquiler era barato, y estaba bien situado para todos. Mac, se convirtió en seguida en el cuarto habitante, ya que, además de estar más céntrico que el suyo, tenía acceso a más información de lo que pasaba en la ciudad y por ende en el país, a través de lo que contaban los otros.

  • Ya verás como la montamos del revés y además nos sobran piezas- Comentaba Bosco mientras leía las instrucciones de montaje de una estantería KALLAS 112×147, que Mac y él habían ido a comprar a Ikea, Mac recorrió con la mirada todas las partes de lo que al parecer era una estantería, repartida ahora por el suelo del dormitorio de Bosco y Melanie, y no pudo disfrazar su escepticismo.- Veamos, figura 1… Tres horas, dos fracasos, incontables pérdidas de tornillos y un abandono después, las estantería estaba montada. Bosco colocó entonces las cosas que debían ocuparla, entre ellas cuatro marcos de fotos familiares y un colgador de collares de hierro fundido en forma de frondoso árbol, del que colgaban innumerables rosarios.
  • Mi padre faltó pronto, el pobre, y estas son las únicas fotos en las que estamos todos, en Portugal, no sé…mirarlas me da alegría, en fin, y esto es la colección de rosarios de Melanie…mira, este lo encontró en un tren, y este tan antiguo se lo regaló una señora a la que cuidó y que había sido madame en un famoso burdel…porque Melanie, ahí donde la ves es ATS, pero encontró lo de la biblio y no se lo pensó, tal y como está la cosa…- Explicó Bosco mientras colocaba con sumo cuidado el colgador en la estantería, los rosarios oscilaron levemente y chocaron unos con otros, haciendo un curioso ruido, como de cuentas al caer. „Los días, Mac, son siempre iguales. Las rutinas se repiten, las tuyas y las ajenas. Las mismas caras, los mismos coches, las mismas conversaciones, nada cambia. Cuando eso sucede, ese cambio mínimo en el discurrir de la rutina, esa será tu señal, por absurda que te parezca, y tendrás que seguirla…“.Maldonado.
  • Tiene que ser una equivocación..yo no pedí nada por Amazón, pero el chico que lo trajo me pidió la firmita y se largó sin más…- Nati regresó de ir a abrir la puerta al mínimo salón , donde todos se disponían a ver la tele un rato tras la cena, portando un paquete entre sus manos.
  • Tienes un admirador!- Exclamó Melanie, dando fingidas palmadas de alegría- Miguel, ten cuidado…- Advirtió en broma, Mac rio y negó con la cabeza.
  • Al menos no es un ramito de violetas…míralo por el lado positivo..-Anotó Bosco, Nati se sentó en una de las butacas y comenzó a abrir el paquete- Será un libro..
  • Pesar, pesa..- Se ayudó de un bolígrafo que había sobre una mesita, para abrir la caja, y después liberarlo de una cantidad ingente de papel de embalaje- No.
  • Qué es?- Preguntaron los otros casi a la vez.
  • El set de „Downton Abbey“…la serie completa- Nati sostenía el set entre sus manos, sin poder disimular su estupefacción, Melanie volvió a aplaudir y lo tomó entre las suyas.
  • Pues nada…maratón y mantita en cuanto llueva..- Anunció, Nati se encogió de hombros.
  • Me gusta la serie..pero..quién me regala el set porque sí?…Miguel?- Mac la miró y negó sinceramente con la cabeza, para luego guiñarle un ojo.
  • No he sido yo, yo soy más de bombones..- Confesó, luego le pidió a Melanie el set para observarlo de cerca, y lo inspeccionó con atención. En uno de los laterales había pegada una pequeña etiqueta con un código de barras, bajo el que había números y letras. Casi soltó una carcajada, pero pudo contenerse y se limitó a sonreír para si.

La exposición „La Actitud y el Instante“ tenía lugar en la galería de arte Gallagher en la capital. Mac llegó antes de la hora a la que estaba fijada su cita, la exposición había tenido mucho eco mediático y esperaba mucha afluencia de público. No se equivocó en su suposición, y nada más entrar se vio rodeado por una silenciosa muchedumbre, que deambulaba por entre los expositores y observaba los cuadros. No tardó en localizar a su contacto. Raymond Griffith había elegido para la ocasión un traje de tweed marrón con chaleco en verde, corbata y zapatos abotinados a juego, ahora llevaba el pelo trigueño oscuro en un impecable corte que ponía el último acento a su porte de aristócrata británico. En aquel momento observaba con escepticismo una escultura abstracta hecha con galletas Príncipe.

  • Muy amable de tu parte proponer encontrarnos aquí, tuve un enlace que programaba los encuentros en Ikea, aún tengo pesadillas…en fin, por ti no pasa el tiempo, pásame tu contacto con el diablo…sigues siendo mi tipo..- Ray ajustó mejor el dispositivo al interior de su oído y se fijó ahora en una fotografía.
  • Buenas Tardes Ray, gracias por el cumplido…no hace tanto que no nos vemos..-Mac leyó un cartelito junto a una montaña de sacos de arena mojados.
  • Siempre es demasiado…oh Dios qué se supone que es esto? „Beso de Judas“, vale, y quién se supone que es Judas aquí?…yo y el arte..
  • Cuéntame cosas Ray..
  • Cómo envidio a Bond, cuando le preguntan por su nombre él dice“Bond, James Bond“ con esa pausa legendaria…yo en cambio cuando me preguntan, y lo intento „Griffith, Raymond Griffith“ no les hace tanta gracia…en fin…Cuando me notificaron la misión pensé que era un castigo…con quién te has acostado Ray y no deberías haberlo hecho?, yo de profesor de inglés en un colegio…me consta que mi gramática es correcta, pero de ahí a sentar cátedra hay un mundo, en fin…a todo se acostumbra uno menos al té de jazmín, por dónde iba…es un colegio privado,según ellos elitista,- Hace que suelta una carcajada irónica- proclaman que es británico y bilingüe, aunque los dos únicos británicos allí dentro somos yo y mi asistente de conversación Paul…que lo creas o no es de Liverpool y toca la guitarra- Mac disfrazó su carcajada con una leve tos mientras leía uno de los carteles ante un cuadro- el resto de docentes son de aquí..Paul es el yerno del Jefe de Estudios, Carmelo de la Fuente, que envió a su hija a Liverpool a mejorar el inglés justo después de acabar el colegio…y digamos que mejoró la vida de un inglés, esto es, Paul Higgings, y se quedó de paso embarazada, no sólo una, sino hasta tres veces en los últimos tres años, boda solemne mediante, por supuesto, y es un deporte que no está dispuesta a abandonar según tengo entendido, ya que en su círculo está bien visto y se practica mucho….Paul es otro cantar, en fin…se declaran elitistas y segregan niños y niñas, nosotros damos clases en ambas partes, los niños el pelo corto, las niñas largo, muy largo…demasiado largo en mi opinión, podríamos celebrar un Woodstock en el recreo y no desentonarían….tiene que ver con la religión, que allí se escribe con mayúsculas….“Felicidad“..un girasol, y lo enmarcas?…en fin….- Ray suspiró, y metiéndose las manos en los bolsillos, se acercó a observar una escultura en forma de helado de cucurucho derretido.
  • Quién lo financia? Nuevo Poder?- Mac se acercó a una jaula para pájaros rellena de cojines de pluma.
  • Si están detrás no lo llevan por bandera, pero el dinero se ve, desde las intalaciones hasta los materiales, todo es nuevo y cuando deja de serlo se repone, la comida es digna de una estrella Michelin, los uniformes tienen un corte y un color elegante…lo único que les falta es nivel académico, por lo demás quedarían muy bien en cualquier portada de revista, los apellidos son sinónimo de dinero, algún abolengo hay, nannys uniformadas, aupairs japonesas, coches con chofer…
  • Contacto fluido?- Ray aceptó una copa de champán que una chica iba ofreciendo a los presentes, y se lo brindó a Mac sin dejar de observar una muñeca „pepona“ vestida de luces.
  • Sí, gracias a Paul…como ya te he dicho, es un chico que promete, si hubiera un X-Factor en lo nuestro yo ya hubiera pulsado el botón rojo…todo se andará…Ay al menos el champus es bueno, a dónde se ha ido la muchacha?…en fin…Se celebró un brunch en casa del dueño del colegio, Cristóbal Velázquez Puig, en una de esas urbanizaciones con garita en el acceso, y Paul me invitó, mansiones con jardín y doncellas con cofia, lo típico..nos recibió la Sra. De Velázquez, acompañada de una doncella portando una bandejita de plata tapada por un pulcro pañito blanco bordado…y por un momento pensé que iba a hacer un número de magia o algo por el estilo, pero después, querido Mac, oh después…la Sra.de Velázquez, todo sonrisas, destapó la bandeja mientras exclamaba „Bienvenidos, Trooping de Colour!“…y entonces supe que íbamos a morir. Todos…- Mac no pudo evitar reir y buscarle un tanto sorprendido por entre los brazos de una escultura que representaba dos bailarines hechos con cigarrillos, Ray parecía concentrado en leer un cartelito explicativo ante una lata de cerveza aplastada- La lengua escalata, que es lo que había en la bandejita, estaba realmente deliciosa..Paul y yo tenemos ahora nuestro propio Inside-Joke, no es maravilloso?…yo reciclando latas, y resulta que son obras únicas „Amor Incondicional“, qué cosas…- Y abrió mucho los ojos, para después acabarse la copa de vez.
  • Entonces ya estás dentro…- Mac buscó a la chica del champán con la mirada, pero no la encontró.
  • Estoy en las listas de invitados y acudo a todas las reuniones…un derroche, „sigue al dinero“ recomendaba aquel…y es lo que estoy haciendo, te haré saber los hechos salientables en cuanto sucedan…en ese caso te llegará de regalo por Amazon el DVD de „55 días en Pekín“…
  • Downton Abbey es una serie muy buena…
  • Mac…cómo es tener una novia llamada Navidad?
  • Natividad…
  • Sea como fuere…le va el nombre, muy alegre ella…hacéis buena pareja..
  • En algún momento recibirás una caja de DunkinDonuts…
  • De colores y rellenos, por favor….
  • Como gustéis…
  • Lo dicho, sigues siendo mi tipo Sr. Robinson….“Trooping the Colour!“ – Ray hizo un gesto desvaido con el brazo, a modo de despedida,Mac sonrió para si, y le observó alejarse entre los asistentes a la exposición hacia la puerta de salida.

„NuevoPoder“ era el motivo por el cual Mac había aplazado su marcha del país. De una nota al margen sin apenas resonancia mediática, había pasado a ser un partido político con voz y voto después de las elecciones municipales, en las que había conseguido colocar concejales prácticamente en todas las provincias. Poco a poco su presencia en prensa y redes sociales se había hecho mayor. Su fundador y cabeza de partido, Leandro Cabral, aparecía diariamente en radio y televisión, siempre rodeado de un equipo de hombres y mujeres jóvenes que transmitían buen humor y optimismo. También contaban con un grupo musical, llamado „El Grupo“, que les había acompañado durante la campaña de las municipales, con guitarras y canciones pegadizas que enaltecían la alegría, la esperanza y una buena actitud frente a la adversidad, que sonaban continuamente en la radio, de música de fondo en los supermercados, cantadas por aspirantes a estrellas en el metro, como música de bailes en TikTok, y de acompañamiento de stories en Instagram. La actitud. Eso era muy importante. Tener buena actitud, según „Nuevo Poder“, abría las puertas de los corazones. „NuevoPoder“ prometía un cambio, pero no dejaba entrever hacia dónde, marcaba nuevos horizontes, pero no la dirección hacia la que mirar, se hacía cada vez más grande, y la misión de Mac era averiguar el cómo.

  • Me voy a matricular en alemán en la Escuela de Idiomas- Anunció Bosco una tarde a su regreso del trabajo, lo dijo como aquel que se da por vencido y da por aceptada su derrota.
  • Pero no querías meterte en chino?- Preguntó Melanie, que ayudaba a Nati a meter las cosas que habían comprado en el supermercado en las alacenas de la cocina, Bosco se dejó caer en una silla junto a Mac, que parecía consultar algo en su móvil.
  • Tenemos nuevo jerifalte, sólo habla alemán, y si no lo entiendes te jodes…- Explicó Bosco dando una leve palmada sobre la mesa.
  • Ya no es Mariano?- Preguntó Melanie, mientras se subía a un banquito para colocar algo en un estante alto.
  • Mariano ahora lleva la zona Este…fíjate tú, tiene que salir tres horas antes de casa para llegar, le coge totalmente a desmano, pero no le dieron ni opción „Tú para allá y este para aquí“, hechos consumados…
  • Pero algo de español sabrá…- Supuso Nati, al tiempo que doblaba una de las bolsas de tela en las que habían traído la compra.
  • Nada, sólo „Deutsch“ o como se diga…y no está solo, a mi me tienen pinta de neonazis…y, ojo, no porque sean alemanes, que los hay majos que en Portugal tenemos a unos de vecinos y son un amor de gente…no, estos son distintos…como que les damos igual, no sé cómo explicarlo..- Bosco intentó explicarse gesticulando con las manos, como buscando una forma geométrica que se adaptase a sus palabras. Mac, dejó el móvil sobre la mesa.
  • Cuántos son?- Preguntó interesándose por el problema, Bosco pensó un instante.
  • Diez…no, doce…y ni uno nos dirige la palabra..
  • Y quién los contrató, entonces?- Se interesó Mac, para beber después un trago del café que tenía delante.
  • Eso mismo se pregunta nuestro enlace sindical, porque a él se los presentaron sin más…es todo muy raro, por eso yo, por si a caso..me matriculo y punto…- Luego suspiró, rindiendose a la evidencia.
  • Vosotras también tenéis jefes alemanes?- Preguntó Mac, Nati y Melanie se miraron escépticas.
  • No…pero ahora que lo dices…a Guadalupe la han ascendido, ahora ella es mi supervisora, por así decirlo…y yo llevo más tiempo que ella..pero lo peor es de lo que va ahora…- Comenzó Nati, Melanie rio.
  • Es verdad…ayer, Nati y yo estábamos riendonos de no se qué mientras colocábamos los comics nuevos…y vino ella, y qué nos dijo Nati?
  • Sí…“Se puede saber qué os hace tanta gracia? Menos reír y más trabajar….cuando lleguemos nosotros eso se va a acabar“- Citó Nati imitando la voz de la tal Guadalupe, Melanie soltó una carcajada.
  • Y claro, yo le pregunté „ Quién va a llegar? Otra como tú, pues vamos apañados“ y ella me miró con cara de estreñida cabreada, y yo le dije que si le picaba algo que se rascase a gusto…se fue bufando..- Explicó entre risas, Nati negó con la cabeza y se sirvió un vaso de agua.
  • Te has quedado de piedra..- Comentó Melanie riendo, refiriendose a Mac, quien con su taza en la mano,parecía no saber si continuar bebiendo su café o no. Mac carraspeó y buscó sonreír, y casi lo consiguió, pero continuó en silencio.
  • Bärbel Zimmermann había tardado cerca de un año en conseguir una melena larga, rubia, sana y reluciente para poder lucirla el día de su boda. Había sido el día más feliz de su vida. Justo después había tenido que teñirse el pelo dos tonos más oscuros que el suyo y dejarse hacer un corte imposible. Rapada al dos desde la coronilla hasta la nuca, dejando dos mechones defilados a ambos lados de la cabeza y un flequillo recto hasta la media frente. Había salido de la peluquería llorando. El pelo crece, Bärbel, suénate los mocos y camina derecha. Y eso había hecho. Ahora se llamaba Gudrum Gerkow, llevaba un piercing en la aleta derecha de la nariz del que colgaba una cadenita que se unía con un pendiente en el lóbulo de su oreja derecha. Los piercings, casi diminutos, tenían forma de esvástica. Se había teñido las cejas de rubio platino y se maquillaba sus casi transparentes ojos verde agua con kajal, de forma que daba más dureza a su mirada, de normal dulce y sonriente. Sonreír. Echaba de menos sonreír. Gudrum Gerkow no sonreía nunca. Era lo más parecido a un Rothweiler. En el trato y a la hora de hablar. Intratable. Ella lo había querido así. Cuanto menos tuviese que hablar con la gente de la que se rodeaba, mejor. Su misión era observar y recabar información. No darla. Cada uno de sus dedos estaba adornado por dos o más anillos de plata labrada con lobos y cabezas de águilas ,algunos de ellos con cristales azules en los ojos, unidos entre si por diminutas cadenitas. El del dedo anular derecho era ancho y simple, y tenía grabada por dentro una estrella de David, sólo visible bajo luz azul. Bärbel Zimmermann era judía. Gudrum Gerkow sólo el personaje que se calzaba cada mañana. Ahora vivía en una barriada muy populosa en Madrid, ciudad a la que había llegado hacía seis meses formando parte del grupo neonazi Eckpfosten33 en el que estaba infiltrada como „mujer-V“* para el „Bundesnachrichetndienst“,Servicio de Inteligencia alemán. El suyo no era el único grupo. Habían venido más, repartidos estratétigamente por todo el país, y seguían llegando. Su grupo había sido contratado en bloque por una empresa de Servicios Integrales, en la que a ella le había tocado hacerse cargo de labores de logística. Aquel día se había levantado muy temprano y después de desayunar había sacado a pasear a los dos perros de raza Husky que tenía a su cargo, una vuelta a la manzana por el barrio. En la pausa del mediodía, poniendo como excusa que no le gustaba la comida de la cantina, hecho que hizo patente arrojando con rabia la bandeja, con todo su contenido, contra una pared, había podido irse sola y llegar a la cita con su contacto. Ella siempre hacía el mismo recorrido con los perros, y pasaba por delante de un negocio abandonado, cuyos escaparates estaban forrados de carteles, anuncios, graffitis y propaganda multicolor. Si alguien tenía la necesidad de contactar con ella, lo haría variando la apariencia de esos escaparates. Y eso había sucedido aquella mañana. Entre el cartel que anunciaba un concierto de acordeón, un anuncio de rebajas en una perfumería y un pasquín en el que alguien denunciaba la pérdida de su gato, había ahora un folleto con los productos estrella de un ultramarinos. Ella sólo tuvo que buscar la hora, disfrazada en el precio del bacalao de las Islas Feroe. Ultramarinos Celso. Tuvo que buscar la dirección en el mapa de papel que siempre llevaba consigo, para no dejar huella alguna en su móvil.
  • Te recomiendo las sardinillas, con tortilla son un manjar- Bärbel no se giró al escuchar la voz de Mac hablándole en inglés a través de los earpods, esta vez el canal funcionaba a la perfección, se limitó a sonreir a las latas de sardinillas en aceite que tenía en la estantería ante si, Mac a su vez parecía tratar de decidirse entre dos paquetes de arroz que tenía en las manos.
  • Te sigue gustando cocinar?…
  • Soy adicto a la tortilla en todas sus opciones…
  • Yo al chocolate con churros…
  • Cuándo llegaste?- Bärbel cogió una latita de sardinillas y la metió en su cesta.
  • Hace seis meses, nos contrató Inversac S.A., somos ciento veinte, vivienda incluida, también transporte, buen sueldo, no hace falta saber el idioma..
  • Objetivo?
  • Seguridad y Servicios, esta semana llegan seis grupos más…
  • Sólo Inversac?
  • Depende de la provincia, aquí es Inversac, pero hay más por todo el territorio, contratos indefinidos, despidos masivos…
  • Descontentos?
  • Cada vez hay más, buscan desestabilizar la situación….
  • Agitadores?
  • También, están tomando posiciones, haciéndose con el control…
  • Sólo alemanes?
  • No, también húngaros y supremacistas…- Mac la buscó entonces sin esconder su sorpresa por entre dos latas de aceite de oliva virgen, y se encontró con su felina mirada en feroz kajal, que sin embargo le sonreía dulce, al fin.- Esta semana llegan tres grupos más, hay un federal dentro, Koa Miniver, en la sierra, cuando sea seguro te buscará no tú a él, fin del mensaje…
  • Cuánto tiempo tienes?
  • Las elecciones son el límite, desapareceré antes, además echo de menos a Humphrey…nos instalaremos en Londres…Gabón no es una opción, París para mi sería demasiado cerca después de esto y él lleva toda la vida allí así que…
  • A lo mejor entonces te permiten repetir el examen…- Ella miró a los botes de ColaCao fingiendo un mueca cansina, él le regaló una queda risa a los espárragos Cojonudos.
  • He llegado a ir a terapia para aceptarlo, la culpa no fue mia, mi padre llevaba muriéndose meses y justo se murió aquel día…el pobre, en fin, todo a una carta…y la jugué mal*…
  • En teoría eres abogado…
  • Sólo en teoría…pero era la mejor de mi promoción…por eso me hicieron una propuesta que no pude rechazar….como a Mer..- Los dos guardaron silencio unos instantes- Cómo está?- Mac cogió un bote de tomate frito y cambió de pasillo.
  • Bien, fuera de todo…- Ella bajó un instante la mirada, y luego suspiró.
  • Si la ves…
  • Lo haré..
  • El sábado Nuevo Poder celebra un mitin, nosotros llevamos la organización…
  • Interés?
  • Alto, nombres importantes, caras conocidas, comida…
  • Comida? -Ve y lo entenderás….oh Dios mío, tienen polvorones! Sabes si hacen envíos internacionales?

Aquella semana subió el precio del pan y se cancelaron dos líneas de autobús, además se anunció una huelga de transportistas de mercancías y un ministro hubo de dimitir al hacerse público su problema con el juego. A Nati y a Melanie les cambiaron otra vez el tipo de contrato, ahora por horas y a rescindir en tres meses, con posibilidad de renovación, a ninguna de las dos les gustó el cambio, pero se contentaron con al menos poder seguir trabajando. Bosco comenzó a seguir la serie „Doctor en los Alpes“ en versión original con subtítulos, para logar avanzar un poco con el alemán.

  • „Nervös es una palabra transparente“- Dictaminó Bosco mientras dejaba la carpeta y el libro de alemán sobre la mesa de la cocina. Todos le miraron sin entender a qué se refería.
  • A tí el alemán te está afectando…- Concluyó Melanie, para después continuar con el empanado de los bisteks que había para la cena, Nati rio mientras pelaba las patatas, Mac, que limpiaba la lechuga sonrió a la ocurrencia.
  • En serio…es transparente- Insistió Bosco, para después echarse a la boca un tomate cherry.
  • „Subanempujenestrujenbajen“ significa „Autobús“- Bromeó Nati, todos se rieron, también Bosco quien levantó el dedo índice de su mano derecha, dispuesto a sentar cátedra.
  • Son palabras que con sólo leerlas ya se sabe qué significan…- Dijo imitando el tono de los eruditos, Melanie le envió un beso.
  • Como tú…un libro abierto- Ironizó, él le envió otro de vuelta y entre risas se fue a llevar los libros a su cuarto.
  • El sábado vienen mi madre y mi hermana para elegir la decoración del local de celebración….no os sorprendáis si salimos en las noticias si acabamos mal- Comentó Melanie.
  • Manteles azules, girasoles en jarras…- Inventó Nati, Melanie hizo rolar los ojos al tiempo que exhalaba un suspiro de resignación.
  • El sábado hay un mitin de „Nuevo Poder“, y tengo que asistir- Soltó entonces Mac mientras cortaba los tomates, las dos mujeres le miraron sin rastro de sonrisa en el rostro.
  • Ni jarta´grifa voy- Anotó Melanie sin dudar para luego ponerse a buscar una sartén, Nati se encogió de hombros.
  • Si quieres ir solo, por mi de perlas…me provocan urticaria- Mac levantó las cejas.
  • Es por ver el ambiente y qué dicen, es para un artículo- Mintió a medias sin mirarla, concentrado en los tomates, Nati suspiró, como quien se da por vencida y le rodeó el talle, apoyándose en su brazo.
  • Vale..iré contigo, pero no aplaudo ni canto..- Avisó, él sonrió y la besó fugazmente.
  • Cómo es la canción dichosa?…“vamos y venimos…“ no „somos y seremos“…- Intentó acordarse Melanie probando distintas melodías.
  • Ni la nombres…me ponen mala- Anotó Nati volviendo a sus patatas.

El mitin se celebraba en un estadio multiusos. Mac y Nati dieron con el lugar siguiendo una marea de camisetas blancas con el lema „Nuevo Poder“ en la pechera, que brotaba del metro y de innumerables autobuses alquilados para la ocasión. El ambiente era festivo, animado por grupos de jóvenes que cantaban al ritmo de guitarras la canción-insignia de „Nuevo Poder“ y otras melodías que la multitud acompañaba con coros y palmas mientras esperaba a la apertura de las puertas. Mac se fijo en que no había una franja determinada de edad en los asistentes, los había de todas las edades, si bien eran los más jóvenes los que hacían más ruido. Guitarras y camisetas blancas con el logo en negro. No había banderas. Nati le cogió de la mano y entrelazó sus dedos con los de él.

-No sé a tí, pero a mí todo esto me da escalofríos…- Le dijo mientras miraba a su alrededor casi con miedo, Mac asintió y aprovechó para hacer un par de fotos del ambiente, distendido y casi festivo, como el que se crea antes de un concierto de rock. Nada dejaba entrever que se tratara de un mitin político.

Cuando se abrieron las puertas, la multitud accedió al multiusos ordenadamente, sin dejar de cantar ni jalear.

  • Navidad en verano o cómo?- Se preguntó Nati sin salir de su asombro nada más traspasar las puertas de entrada al estadio, Mac se dio cuenta de a qué se refería cuando también vio las largas mesas engalanadas con flores de colores y manteles blancos, sobre las que había cientos de cestas de mimbre con comida, que, según rezaban los carteles, eran gratis y cada uno de los asistentes podría llevarse las que quisiera. Tras guardar una cola, llegaron a una de las mesas, tras las que había hombres y mujeres, todo ellos ataviados con vaqueros y camisetas blancas con el lema del partido organizador, que, amablemente y sin perder la sonrisa, entregaban las cestas a todo aquel que lo desease.
  • Pues podemos llevar dos, una para nosotros y otra para Melanie y Bosco, tengan lo que tengan son preciosas…- Opinó Nati mientras se interesaba por el contenido, Mac les hizo varias fotos, estaban decidiendo cuál escoger, cuando una de las mujeres al otro lado les señaló dos de las cestas más voluminosas, Nati se fijó en sus manos, manicuradas en negro y repletas de anillos de plata labrada con formas de animales, al alzar la vista para darle las gracias por su consejo, se topó con un zarpazo en forma de mirada azul casi transparente agazapado en kajal, que, sin embargo, pareció sonreír al coincidir con su mirada.Nati sintió un escalofrío que le recorrió la espalda,y casi dio un paso hacia atrás, llevándose una mano al pecho. Mac le rodeó el hombro con el brazo.
  • Pues nos llevaremos estas entonces…muchas gracias- Acotó , la mujer asintió en silencio, ya sin atisbo de sonrisa en sus frías facciones, y les indicó con un gesto que podían llevárselas, Nati cogió casi sin atreverse una y Mac la otra, para después alejarse entre la multitud hacia el recinto.
  • Como para encontrársela en un callejón oscuro….qué susto..- Sentenció Nati, aún recuperándose del escalofrío, Mac se encogió de hombros.
  • Seguro que en el fondo es una buenísima persona…- Dijo, pasándole de nuevo la mano por el hombro,Nati le miró escéptica.
  • En el fondo, muy en el fondo… Decidieron ocupar dos asientos en las gradas, de forma que pudieran ver mejor lo que pasaba en el escenario, montado en el centro de la pista del estadio. Poco a poco el recinto se fue llenando de gente, hasta formar una uniforme y ordenada multitud, que ocupaba las sillas dispuestas alrededor del escenario y las gradas, los pasillos estaban reservados para lo que parecía personal de seguridad, también con camisetas blancas con el logo en la pechera, pero con „Seguridad“ en la espalda. Mac se fijó en que las gradas situadas tras el púlpito del orador estaban repletas de asistentes con la camiseta blanca, logrando el efecto de un muro en movimiento. El acto comenzó en punto, y dos hombres jóvenes, vestidos con un traje a medida azul y corbata, salieron al escenario, recibiendo aplausos y silbidos de bienvenida. Tras un par de bromas refiriéndose a la cantidad de gente que asistía al acto, pasaron a recordar, casi como un maestro haría con sus alumnos, el motivo por el cual se encontraban todos allí reunidos.
  • Fíjate tú, por si no lo sabíamos- Le susurró Nati a Mac, sin esconder la ironía en el tono, él sonrió y hubo de darle la razón. Los dos hombres de traje se alternaron en un juego de preguntas y respuestas que se hacían el uno al otro, y que alguna vez, estudiadamente dejaban responder al público, que acompañaba cada oportunidad de respuesta con aplausos y jaleadas. Mac se fijó en la ausencia absoluta de banderas. Sólo un inmenso manto de camisetas blancas con logo en negro en la pechera. Tampoco pancartas. Parecía más una charla TED que un mitin político. Tras media hora de interacción con el público, ya entregado a todo lo que pudiera ocurrir sobre aquel escenario, uno de los hombres con traje azul a medida pasó a hacer la introducción a la siguiente persona que se uniría a ellos. Cada uno de ellos, como de costumbre en alternacia, fue enumerando las virtudes y logros vitales de la persona, alzando la voz cada vez más a cada logro, como aquellos que, en un programa de variedades, se dispusiesen a presentar a una estrella del rock. Hasta que uno dijo su nombre y el otro el apellido. Leandro Cabral. Y el júbilo del público atronó el estadio, de tal forma, que las gradas vibraron. Nati buscó la mano de Mac, un tanto asustada, ya que todo el público a su alrededor se incorporó a la vez dando voces y repitiendo a coro el apellido del que ahora accedía al escenario. Desde su posición, Mac pudo apreciar a un hombre alto, de una edad difícil de determinar, pero que ya peinaba alguna cana, si los trajes de sus presentadores eran hechos a medida, el de él, un tono azul más oscuro,se lo había hecho un maestro de la alta costura, al igual que los zapatos. Sonrisa en su justa medida. Saludando con sólo una mano. Disfrutando con suficiencia del baño de masas. Una vez el público se hubo calmado, Cabral comenzó a hablar. Y lo hizo durante la siguiente hora, sin pausas y sólo con programadas interrupciones por parte del público, en el momento en que él, cesando en su discurso, les llevaba a hacerlo. Un discurso que parecía empezar una y otra vez cada vez que comenzaba un nuevo argumento, ya que repetía siempre el mismo encabezamiento de frase. Una y otra vez, como el que lee un dictado a una clase. Las mismas palabras. Distinto argumento. Pero que era similar al anterior, o incluso parecía el mismo pero usando distintos verbos para hilarlo, hilvanando las tesis y dándoles la vuelta, para después insistir en la repetición del encabezamiento de la frase. Hasta que, antes que la pronuncie, surge automáticamente en la cabeza, como un saco vacío, que él llena después con otro argumento que recuerda a todos los anteriores, pero no lo es, aunque realmente lo parezca. Una y otra vez. Moviéndose por el escenario, gesticulando con elegancia y sin estridencias. Mac observó al público, que bebía de sus palabras, en silencio, todas las miradas hacia él, atentos a cada uno de sus movimientos, casi hipnotizados. Se giró hacia Nati, quien atendía al discurso guiñando levemente los ojos, como él sabía que hacía cuando trataba de entender algo que se le escapaba, más que hipnotizada, parecía tensa. En el culmen de su disertación, cuando ya parecía imposible que Cabral pudiera volver a repetir otra vez el comienzo de frase para desgranar otro argumento sobre una idea original, que, se había diluído en el aire y Mac había conseguido aferrar y escribirla a tiempo en su móvil para no perderla, Cabral señaló casi acusador con el dedo índice de su mano derecha a su entregado público, y repitiendo lenta y feacientemente otra vez el comienzo de su frase, en lugar de otro intrincado argumento, sin más, dio paso a „El Grupo“, lo que causó una especie de terremoto al alzarse todo los asistentes a la vez y dar rienda suelta a un júbilo desatado. „El Grupo“ eran cuatro hombres y dos mujeres, blandiendo guitarras, que accedieron al escenario saludando y haciendo reverencias al público. Eran jóvenes, ataviados con pantalones vaqueros y camisetas blancas con el nombre del partido en la pechera, ellas tenían el pelo muy largo con la raya al medio, ellos cortes modernos, pero dentro del canon general. Sin más comenzaron a tocar entonces la canción insignia de „Nuevo Poder“, y todos los presentes se incorporaron de sus asientos, buscaron cogerse de las manos y alzaron los brazos a lo alto, mientras la entonaban a coro como una sola voz. Mac y Nati se miraron, ellos parecían ser los únicos que no lo hacían, lo que les valió alguna que otra mirada displicente de los que estaban a su alrededor. Nati optó por cruzarse de brazos, Mac por grabar un video del momento. La canción le recordaba a una canción de misa, o de escuela dominical, sobre luces, alegrías, principios, fines e ilusión, mucha ilusión y actitud.
  • Como nos manden después „darnos la paz“ me voy…- Le susurró Nati, que ya no podía maquillar sus ganas de que todo aquello acabase para irse, Mac rio y la rodeó con el brazo atrayéndola hacia si para infundirle ánimos, ella suspiró en busca de paciencia sin encontrarla realmente. „El Grupo“ todavía cantó dos canciones más, muy parecidas en temática y ritmo a la primera. Para la última canción accedieron al escenario Leandro Cabral y su equipo de colaboradores, momento que Mac aprovechó para hacerles un par de fotos. Esa noche envió el material que había logrado reunir, junto con la palabra que resumía el discurso de Cabral: „Niebla“.

Mac se levantaba todos los días a las seis de la mañana para hacer su ruta diaria de running. De esta forma, conocía las ciudades por las que iba pasando, variando la rutas, conforme ya le eran conocidas. Era su manera de ordenar su cabeza, y mantener el equilibrio en lo que le ocupaba. Pero ninguna de las rutas que hiciera en cualquiera de sus misiones, se podían comparar con su ruta favorita, la de Randall´s Island en Nueva york. Cruzar el puente de peatones desde Manhattan justo cuando amanece, para después olvidarse de los coches. Nueva York. Hacía mucho tiempo que no iba. Si había algo que echaba de menos, era reunirse con su hermana Cecilia, a la que todos llamaban Silia, a desayunar en el Russ&Daughter de la Orchard Street, sin prisa, mientras hablaban de todo y nada, mirando a la gente pasar. Silia. Era la única de toda la familia que sabía a qué se dedicaba él en realidad, a cambio él era el único de toda la familia que sabía que Silia no soportaba a su cuñada Heather. O ayudar a su madre en el vivero, hacer experimentos culinarios imposibles con su padre. En cuanto acabase la misión, se cogería todas las vacaciones que tenía atrasadas y volvería a casa por un tiempo, a ser él otra vez, para variar.

  • Y tú…? Y tú?…dónde has aprendido eso…? Creo que me han oído en la calle…- Nati se lo decía con la respiración aún entrecortada, buscando las palabras, el rostro encendido y los ojos brillantes, casi riendo, los brazos extendidos contra el colchón, sin acabar de creerse lo que acababa de vivir. Dos orgasmos practicamente seguidos de una intensidad sin parangón. Mac se dejó caer junto a ella riendo, tapándose el rostro con un brazo.-
  • Clases particulares..- Se arrepintió de la elección de las palabras, otra vez las S, pero ella ahora no se daba cuenta,estaba demasiado ocupada en volver a respirar, le miró sin creer lo que había dicho.
  • Cursos Intensivos, diría yo…MadreMía…deberías patentarlo…- Sugirió, para luego arrimarse a él y buscarle la boca en un beso fugaz, y apoyar su cabeza sobre su pecho- Pero eso sí…sólo conmigo- Él rio, pero no contestó, su rostro aún tapado con el antebrazo. Mejor reir. Eso siempre sirve como respuesta. Si le tuviera que contar como llegó a saber la técnica, le faltaría tiempo para marcharse y no volver. „ A follar se aprende follando, Mac, eso escríbelo. Y a follar bien, follando con gente que sabe hacerlo bien. Si follas bien a una mujer, después te dirá lo que quieras…no te confundas con violar o obligar, no, te estoy hablando de un acto sexual consentido por las partes, como dice el código penal. Hay que ganársela y llevarla al más allá del sexo,créeme que después será un libro abierto….“. Maldonado.Y desaparecer sin dejar rastro. Pero él ahora no quería desaparecer. Quería sentir el cuerpo de ella contra el suyo, el roce del pelo de su puvis todavía húmedo contra su muslo, el peso de su cabeza contra su pecho, enredar sus dedos en su pelo, observar las sombras del techo y no pensar en nada. Ella deslizó su mano entre las mantas, al tiempo que hacía que le mordía el cuello, él cerró los ojos y se dejó llevar. A veces también era necesario para mantener el equilibrio.

Ramiro González Solaza tenía los andares de aquel que considera que la calle por la que avanza es de su posesión. No era muy alto, ni se caraterizaba por su presencia física, eso lo contrarestaba con la eterna presencia de su mejor amigo, Costa, un hombre de gran estatura y compacta complexión que le seguía siempre como una callada sombra. Ramiro compartía con su hermana Nati los ojos claros, si bien en ella lucían ensoñados y expresivos, mientras que en él tenían una pátina mate que los hacía sombríos. Era lo único en lo que los hermanos coincidían, por lo demás, Nati, tras la muerte de sus padres, había buscado la distancia como mejor forma de relación.

Ramiro Gonzalez Solaza pertenecía a la suerte de personas que considera su presencia por supuesta en los sitios a los que iba. Sin necesidad de anuncios previos. Como aquel sábado.

  • Pues porque hoy tengo libre, si no te ibas a quedar plantado…- Ramiro se encogió de hombros y levantó las cejas al recibimiento de Nati, quien, todavía en pijama, les dio paso y guió hasta la cocina, donde preparaba el desayuno.
  • Qué vacío está esto…los has despachado a todos?- Preguntó Ramiro mientras la seguía, mirando a su alrededor.
  • Melanie tiene turno hoy, y Bosco se fue temprano- Explicó ella mientras continuaba preparando el café, su hermano y Costa se sentaron a la mesa de la cocina.
  • Si estás sola, quién se está duchando entonces?- Preguntó Ramiro, Nati se volvió a medias, pero no contestó, él levantó las cejas y se sentó mejor en la silla para después carraspear- Yo solo y sin azucar, Costa cortado y con una cucharilla mediada..
  • Desean ustedes bollería?- Preguntó ella irónica, Ramiro sonrió pero no contesto, Costa leía algo en su móvil. En eso entró Mac, en bermudas y camiseta, todavía descalzo, secándose el cabello con una toalla, se quedó clavado en el umbral de la puerta fingiendo una sincera sorpresa ante la presencia de los dos hombres en la cocina, ya que había estado atento a quién era la visita desde que había sonado el timbre.
  • Miguel, te presento a mi hermano Ramiro y a Costa..- Nati hizo las presentaciones sin demasiada ilusión, como quien presenta a los participantes en un debate, Miguel buscó su mejor sonrisa y se adelantó a dar un apretón de manos a ambos hombres, quienes le observaban sin saber muy bien qué pensar.
  • Miguel…también vives aquí, o qué?- Preguntó Ramiro, Mac se puso la toalla al hombro y se arregló algo el pelo con las manos.
  • Prácticamente- Anotó, sin entrar en más explicaciones, Nati preparó las tazas de su hermano y Costa, y se las puso sobre la mesa, ella misma se apoyó en la encimera a beber el suyo, junto a Mac.
  • Trabajas también en la Biblio?- Se interesó Ramiro, mirándo al destinatario de su pregunta por encima del borde de la taza, Nati hizo rolar los ojos.
  • A tí qué te importa…- Mac le indicó con un gesto que no tenía importancia, ella sin embargo negó con la cabeza mientras bebía un trago de su café.
  • No, soy periodista..- Ramiro y Costa se miraron en silencio, Costa no dio ni una muestra de ánimo en su rostro , siempre impertérrito,a cerca de lo que Mac acababa de decir, Ramiro casi rio.
  • De periódicos o de esos que buscan fotos de la gente famosa?- Ahora fue Mac quién rio.
  • No, de esos no…soy autónomo- Ramiro soltó un silbido y levantó las cejas.
  • Dios te coja confesado! Y comes aire, o cómo?- Preguntó haciéndose gracia a si mismo, Nati optó por cortar el pan para hacer tostadas y así no contestarle, Mac se lo tomó con calma.
  • Mucho- Acotó, Ramiro asintió sin apartar de él su mirada.
  • Eres de por aquí?
  • Sí, de Madrid, por?-Si las preguntas de Ramiro le eran incómodas, Mac no lo dejó ver. Ramiro se encogió de hombros y se acabó su café.
  • Por nada-Dejó caer, acariciando el borde de la taza con los dedos.
  • Y tú? Tanto interés por los demás…dónde trabajas ahora?- Preguntó Nati finjiendo interés, Ramiro hizo un gesto de apático escépticismo.
  • Cómo se dice ahora?…trabajo en el Sector Servicios, verdad Costa?…o como se decía antes „En todos lados“..me va bien, muy bien…cada vez mejor..- Y se acomodó levemente en la silla, como para dar más peso a sus palabras, Costa se limitó a mirar a Nati y Mac fugazmente, para luego tomar de un trago su café.
  • Y qué quieres hoy de mi?- Espetó Nati, Ramiro se encogió de hombros.
  • Sólo saber de ti, si estás viva y esas cosas…
  • No exageres hermanito…
  • La edad todavía es un rango…- Nati iba a contestarle algo, pero un móvil, el de Ramiro, comenzó a sonar. Con la melodía de „Yo tenía un camarada“. Nati abrió mucho los ojos e iba a decir algo, pero optó por callarse la boca llenándola de café, Mac observó el gesto, y optó por lo mismo, Costa a su vez, se incorporó despacio a dejar su taza en el lavadero, gesto que Nati le agradeció con una leve sonrisa, él se limitó a asentir levemente con la cabeza, Ramiro atendió a la llamada- Dime…sí, no hay problema, dónde?…allí estaremos..- Y colgó, al tiempo que se incorporaba de su silla- Lo bueno si breve dos veces bueno, no?…ya te dejo en paz, hermanita- Dijo yendo ya hacia la puerta, Nati se limitó a parpadear tras la taza- Hasta más ver…y, encantado, Miguel era no? otro día vengo con más tiempo..- Y sin más se marchó seguido de Costa, dejando su taza sobre la mesa de la cocina. Nati se cercioró de que se iban, y un vez se cerró la puerta, soltó una especie de bufido.
  • No os lleváis bien, por lo que veo- Supuso Mac, ella respiró hondo.
  • Mi hermano es una persona con la que es imposible llevarse bien….has oido su tono de móvil? Pues eso ya te da una idea…“Yo tenía un camarada“, ya era lo que me faltaba…en fin, me voy a duchar y después vemos…- Y desapareció despotricando para si por el pasillo, Mac se quedó en la cocina y se sirvió otro café. Ya sabía a qué iba a dedicar el lunes: canciones y consignas con mensaje.

En algún momento de esa semana, Nati llegó a casa anunciando que todos los negocios chinos de la zona estaban cerrados, pero no por una causa determinada, sino que las rejas estaban bajadas y el interior vacío. También los restaurantes. Mac se acercó hasta el polígono de Cobo Calleja, para confirmar sus sospechas. Todas los negocios tenían las rejas bajadas, sin más explicación que el cartel de „Cerrado“. El máximo goleador de la liga abandonó su equipo de un día para otro y ficha por un equipo en Emiratos Árabes tras comprar éste su ficha, subió el precio de la gasolina, clausuraron tres líneas de metro para efectuar obras, NuevoPoder anunció que si llegase al poder el paro desaparecería, las manifestaciones por uno u otro motivo se volvieron cada vez más violentas por la presencia de instigadores.

La Biblioteca les anunció a Nati y Melanie, que a partir de septiembre, no se les renovará el contrato. Melanie y Bosco, deciden entonces que aprovecharán las circunstancias para ir a Portugal a entregar en mano las invitaciones de boda a la familia de Bosco. En un principio, querían hacerlo después de las elecciones, que iban a tener lugar el primer domingo de septiembre, pero Mac les convenció de que podían irse antes y votar por correo, cosa que ellos no habían pensado, además animó a Melanie a llevar consigo a su madre y hermana, ya que, con toda seguridad iban a querer estar presentes en el momento de la entrega de las invitaciones, como también iba a estar la madre de Bosco, lo que evitaría futuras rencillas. Mac se sorprendió de su capacidad de convicción, ya que Melanie le agradeció en el alma que hubiera pensado en ese factor, en el que, con el agobio que tenía con la boda y los vaivenes del trabajo, no había tenido en cuenta en absoluto. Él por su parte, sorprendió a Nati con un viaje para dos a Nueva York, cosa que a ella le entusiasmó, el único problema fue que ella quería votar presencialmente porque no se fiaba de que su voto llegase a ser contado. Mac intentó convencerla de que, en realidad, por una vez que no votase, no iba a ser tan importante, pero ella le contestó que sus padres le habían inculcado el valor de la democracia, y ella votaría presencialmente el primer domingo de septiembre. Lo que obligó a Mac a replantear de nuevo toda su estrategia, sin dejar de mostrarse de acuerdo con su decisión ni perder la sonrisa, si bien sentía que el tiempo se le escapaba entre los dedos.

Los estudiantes universitarios se pusieron en huelga por la subida del precio de las tasas. También los empleados de limpieza municipales. Se modificaron las condiciones para la recepción de becas estatales. Gracias a mociones de censura y maniobras tránsfugas „Nuevo Poder“ se hizo con numerosas alcaldías repartidas por toda la geografía. Empezó a escasear la harina.

Una mañana, al regresar de su carrera diaria, Mac se encontró con el suelo de su portal casi empapelado de panfletos de publicidad de una discoteca, que anunciaba una „Fiesta del Verano“. Los recogió y los leyó uno a uno antes de ir tirándolos a la cesta de basura. Encontró lo que buscaba en el penúltimo.

– Koa Miniver

  • Federal
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  • OK
  • Nos han puesto a uno por el medio, que ordena y manda que ni un capitán de corveta..- Explicaba Bosco mientras ponía la mesa.
  • Y también es alemán?- Preguntó Melanie, al tiempo que removía las albóndigas en salsa de tomate que había para cenar, hoy con arroz. Bosco negó con la cabeza.
  • No, este es de aquí, Paulo, se llama, Paulo no sé que más…
  • Mientras no te echen..- Anotó Nati, que cortaba el pan, Bosco se encogió de hombros.
  • Llevo cinco años y nunca un problema, no creo que los vaya a tener ahora…yo me mantengo más bien al margen- Explicó colocando los platos, que le entregaba Mac.
  • Oir, ver y callar…que sé que no es lo correcto, pero qué quieres? Como está la cosa…- Sentenció Melanie apagando el fuego de la cocina.
  • Por lo de pronto este finde libro..- Anunció Bosco, haciendo el signo de la victoria con ambas manos, alzándolas al aire y dando saltitos fingiendo alegría.
  • Nosotras también…qué casualidad!- Rio Melanie, y situó la tartera con las humeantes albóndigas en el centro de la mesa.
  • Pues habrá que armar plan, no? Qué dices Miguel?- Preguntó Bosco haciendo como que se marcaba unos pasos de baile. Mac colocó la jarra del agua junto al pan.
  • Tengo uno imbatible..- Anunció, todos le miraron espectantes, y él sacó del bolsillo del pantalón un panfleto de la discoteca- Discoteca „Oh the On“, „Fiesta del Verano“ con todo esto y mucho más- Y movió el panfleto en el aire, para dar más efecto a sus palabras.
  • Discoteca „Odeón“?- Preguntó Bosco, Mac le entregó el panfleto.
  • No, „Oh the On“…en Ayales de Mulas- Aclaró sentándose a la mesa, los otros se miraron compartiendo la ignorancia sobre dónde estaba la discoteca.
  • Ayales de Mulas?…pues mira que no habré recorrido yo pueblos y pueblos llevando y trayendo…pero ni pajolera..- Bosco le entregó el panfleto a las chicas.
  • Pinta bien…además hay HappyHour y hasta concurso de baile..- Nati levantó las cejas, Melanie rio al tiempo que comenzaba a servir.
  • A lo mejor nos descubren….a ver tocan tres por cabeza, salsa aparte o sobre el arroz?

„Oh the On“ estaba situada a las afueras de Ayales de Mulas. Mac había alquilado un vehículo todoterreno para llegar hasta allí, un lugar en medio de la nada castellana. Antes habían recorrido la zona, y cenado en una venta que encontraron por casualidad. La discoteca era una edificación muy similar a una nave industrial con una fachada pintada en negro y plagada de luces de neón multicolor, entre las que resaltaba un enorme rótulo con todos los colores del aroiris y que sobrepasaba el borde superior del edificio, con el nombre del establecimiento imitando letra cursiva. El aparcamiento estaba ya casi repleto, y ellos caminaron en el medio de una multitud hasta la puerta del local, en la que personal de seguridad cobraba la entrada.

-Yo hasta estoy nerviosa y todo…lo que hace que no voy a una discoteca- Exclamó Melanie, Bosco rio y la cogió de la mano.

  • Yo de aquí a „Mira quién baila“, así te lo digo..-
  • Si llegamos a entrar…porque cada vez llega más gente..- Apuntó Nati mirando a su alrededor, Mac hacía lo mismo, pero él buscaba, sin éxito, un rostro determinado en aquel mar de gente que los rodeaba.

Media hora después conseguían franquear la entrada. Nati y Melanie entraron gratis, Mac y Bosco pagaron sólo la mitad por ir acompañados, además todos recibieron un número para una rifa, pero no les dijeron de qué. Se adentraron entonces en la vibrante oscuridad del local, decorado con lo que parecían cientos de bolas de discoteca multicolores que pendían del techo y focos de neón que se encendían y apagaban en trepidante alternancia. A partir de ese momento les fue imposible intercambiar palabra alguna sin tener que gritarse unos a otros en el oído. Casi empujados por la muchedumbre llegaron a la amplia zona de baile.

Les recibió una Bulería-Bulería que acabó convenciéndoles de que el ritmo le sobraba a Salomé, y sintieron los cristalitos que se rompían, Tra-Trá, para comprarse luego un one more ticket to the blues, sin dejar atrás a MackauleyKulkin Mackauleykulkin y su error sin solución, porque no hay como el calor del amor en un bar, ObladíObladá, ahí ahí hasta perderlo todo como un Gentlman e irse a los toros toritos que tienen botines, no van descalzos y están enamorados de la luna, aunque para ser realmente feliz sólo hace falta un camión, litros de alcohol que corran por las venas y Tusa, mucha Tusa, bebé, con Cosquillita porque pase lo que pase siempre puede ser la gran noche de alguien. Hasta que llegó Rasputín.

Fue entonces cuando Mac encontró a su contacto. Bosco se unió a una larga fila de gente que, al ritmo de la canción, agarrándose unos a otros por los hombros, se pusieron a bailar como los cosacos, ante la algarabía general. En ese momento, Mac, observando la multitud, se fijó en un hombre, al otro lado de la pista, que, a su vez le miraba a él. Si bien la luz era cambiante, y la multitud danzante se movía incesante entre ellos, apreció que era un hombre alto,rubio, que llevaba el cabello recogido en un moño medio deshecho en lo alto de su cabeza, con vaqueros y una camisa de lino, estaba con un grupo de gente, y una chica de pelo largo estaba abrazada a él. Koa Miniver.

Mac le dio a entender a Nati que iba un momento al baño, y se alejó como pudo, abriéndose camino entre la gente. Como era de esperar, él no era el único que quería ir al baño y éstos estaban prácticamente colapsados. Se fijo entonces en que alguien había abierto la salida de emergencia de par en par, para liberar un poco el aforo del local, con un único vigilante para controlar la situación, que no era otra que clientes que deseaban fumar u orinar en el exterior. Y eso es lo que hizo Mac. Después volvió a entrar, y cuando cruzaba la puerta, un hombre que salía en con otros, chocó contra él sin querer. Se disculpó en inglés, Mac no le dio importancia, el hombre se colocó mejor un moño, que apenas sujetaba su abundante melena rubia,sobre la cabeza y, sin prestarle más atención, salió al exterior siguiendo a su grupo. De camino a la pista, Mac metió la mano en el bolsillo de su pantalón, para confirmar la presencia de un lápiz de memoria.

En la rifa, a Nati le tocó una tiara de purpurina rosa con piedrecitas azules, que no dudó en ponerse inmediatamente, a Melanie unos guantes de boxeo, a Mac un molde para freir huevos en forma de corazón y a Bosco un Pocoyó gigante con trompeta incluida.

Sin previo aviso, en un determinado momento, en el local se hizo la oscuridad total, y con ella el silencio. Entonces, el DJ, un hombre que había dejado los cincuenta atrás hacía un tiempo, cogió un micrófono, e imitando la voz en off de Thriller, articuló un nombre con sumo cuidado.

M A R I C A R M E N

Y antes de que la multitud pudiese reaccionar, tres cosas sucedieron a la vez: se hizo de nuevo la luz, una bomba de confetti con purpurina estalló desde el techo y la canción con ese nombre comenzó a sonar. Y se desató el fin de fiesta.

No fueron los últimos en salir de la rave, pero casi, cuando lo hicieron ya comenzaba a amanecer. Salieron rebozados en confetti, purpurina y sudor, pero todavía cantando, Mac tuvo que ayudar a caminar a Bosco a quien se le habían subido los gemelos y cojeaba aferrado a su Pocoyó gigante, y las dos chicas avanzaron hasta el coche agarradas del brazo coreando algo entre carcajadas.

Tras un domingo, en el que lo más productivo que Mac pudo hacer fue buscar series en Netflix, el lunes, en cuanto pudo, inspeccionó el contenido del lápiz de memoria de Koa Miniver:

Si estás viendo este video, es porque o bien he muerto y lo has encontrado en algún lugar de mi cuerpo al hacer la autópsia, o he conseguido pasártelo de alguna manera que ahora mismo no me puedo imaginar. Soy Koa Miniver, agente del FBI, infiltrado dentro del grupo supremacista alrededor del Senador William Malborough. El grupo tiene su zona de acción en Arizona. Cuando hablaron de irnos a España, yo pensé que sería una ciudad con ese nombre en Arizona, o en México. Pero no. De un día para otro me vi en un avión hacia España, el país. De eso hace diez meses, en los que he estado totalmente desgajado de mis puntos de contacto y referencia. Supongo que a estas alturas me creen muerto. Nos instalaron en una urbanización de alto standing, en algún lugar, rodeada de otras urbanizaciones muy parecidas, en un recinto al que se accede a través de una garita vigilada. Nuestro cometido en supervisar la llegada de armas y formar a grupos paramilitares en prácticas de tiro. Llegan dos cargamentos por semana, cada vez a puertos distintos, son recogidos por camiones y repartidos. Adjunto a este video, suministro listas y mapas. También nombres y fotos. Mi grupo se mueve con gente de mucho poder adquisitivo, el dinero se ve y no tienen miedo de mostrarlo. Hacen muchas reuniones sociales. Las mujeres tienen un papel importante como nexo de unión entre todos los miembros, se conocen unas a otras o están emparentadas y se parecen mucho entre si. Al poco de llegar me presentaron a una de ellas, llevamos juntos desde entonces. Yo las denomino las „Merys“ con „e“, porque todas se llaman así, o se hacen llamar así, aunque su nombre sea otro. Hace poco que descubrí que la mía, en realidad, se llama Estefanía…no Mery. En fin. En este tiempo he asistido a una cantidad ingente de bodas, parece ser a lo que aspiran todos ellos. No entra en mis planes casarme con Estefanía, supongo que me echará de menos si me voy, pero si eso ocurriera, si puedo irme en algún momento antes de que esto estalle, para ella supondrá un incidente pasajero, que en seguida tendrá solución…no sé si me estoy explicando. Mi físico me abre muchas puertas,alto, melena rubia, ojos azules, soy el sueño de toda suegra, supongo que si supiesen que soy así por culpa de algún algorítmo genético, la cosa cambiaría… porque mi familia es nativa hawaiana, toda ella, soy el único rubio de ojos claros en cinco generaciones, mis hermanos me decían en broma que era adoptado…pero no…la genética tiene esas cosas…en fin, me estoy yendo del tema…a lo que iba… Están muy nerviosos, y desean que algo suceda ya. Mi suposición es que quieren hacerse con el sistema y echarlo abajo. El peor momento hasta ahora ha sido un ensayo de fusilamiento…sólo disparaban contra sacos, pero acabé vomitando. Voy a intentar escapar. Si no lo consiguiese, querría decir a mi familia que siempre les llevo en el corazón“

Su enlace dentro del Servicio de Inteligencia español tenía como nombre clave „Tundra“. Región biogeográfica polar, cuya vegetación es de bajo crecimiento. Su verdadero nombre era Octaviano López López, un hombre de mediana estatura,que se había rendido a su calvicie rapándose su escaso pelo y portador de unas gafas bifocales de fina montura metálica cuadrada que aumentaban el tamaño de sus tranquilos ojos negros. Mac se había puesto en contacto con él nada más llegar al país, y regularmente le había tenido al corriente de dónde estaba, y lo que le ocupaba. Cuando su lugar de residencia se acercó a la capital, el contacto se había hecho más contínuo, si bien nadie podría jurar nunca que se hubieran encontrado jamás. Si „Tundra“ quería verle, publicaba un anuncio por palabras en „El País“ en su edición dominical, en la sección de „Varios“, ofreciendo para su venta un arpa birmana en buen estado, y el número de contacto eran el día y hora estipuladas. Mac por su parte publicaba uno en la sección „Motor“ ofreciendo una ChevyVan de tercera mano.

Esta vez, la venta del arpa birmana urgía.

  • Creo que es mejor que empieces tú- Concedió Mac, mientras revisaba la contraportada de un libro de suspense en la mesa de Superventas de la Fnac, „Tundra“, justo frente a él, hojeando impaciente un comic gótico levantó las cejas sobre el borde de la montura de sus gafas.
  • Todas vuestras conjeturas son ciertas, están preparando algo gordo, ya hemos dado parte…- Dejó el comic gótico y pareció interesarse por un libro de cocina jamaicana.
  • -Pero…- Conjeturó Mac adivinando el final de la frase, „Tundra“ hojeó el libro de cocina.
  • No le dan importancia, „que ya hablarán las urnas“ dicen, que no hay que dar alarmas innecesarias…nosotros por si acaso hemos sondeado los cuarteles…-Mac le miró un instante, tratando de traducir algo de su tranquila expresión, pero „Tundra“ leía atentamente una receta siguiendo los renglones con un dedo.- También estaban al tanto…pero ellos no se unirán a lo que quiera que hagan…ningún cuerpo.- Mac dejó el libro de suspense, y escogió otro sobre pesca submarina.
  • Qué váis a hacer?- „Tundra“ suspiró hondo y achinó levemente los ojos.
  • Nosotros ya hemos hecho nuestra parte…ahora sólo falta que se convenzan..
  • Podéis ir más arriba?- Sus miradas coincidieron un instante a través de las torres de libros, y ambos negaron a la vez con la cabeza, sin entrar en más explicaciones.
  • Necesito que hables con Monlieva, el Secretario..
  • Sé quién es..
  • Hasta ahora es el que más nos ha escuchado…si tú le convences, a lo mejor aún logramos dar volantazo sin más inconvenientes…
  • Puedo intentarlo…y tú? Qué harás?…-“Tundra“ se decidió ahora por un cuaderno de crucigramas y se pasó despacio la mano por su calva cabeza.
  • Cuando ya creíamos que no podía ser, Lucía, mi mujer, está embarazada…de alto riesgo, salimos de cuentas la primera semana de septiembre, no puedo hacer otra cosa que esperar, no puedo arriesgar nada…- Le miró arqueando una ceja, Mac asintió en silencio.
  • Niño o niña?- Una sonrisa se abrió paso en el rostro de „Tundra“, quien se encogió de hombros para después coger un libro sobre potajes.
  • No lo queremos saber…- Anotó, Mac sonrió también y se decidió por un libro sobre alpinismo.
  • A treinta metros del portal de la casa de tus suegros hay un kiosko de prensa, cuando tenga día, hora y lugar pondré un Telva detrás del último ejemplar de Hola Colecciones…- „Tundra“ asintió al tiempo que pasaba una hoja de un libro de paisajes nórdicos.
  • No te preguntaré cómo sabes dónde viven mis suegros…- Dijo casi sin ocultar una sonrisa cómplice, Mac levantó las cejas a una vista aérea del K2.
  • Cuídate „Tundra“…- Casi susurró, para luego escoger un libro de recetas con patatas y alejarse de la mesa.
  • Tú también „Wisconsin“..- Contestó „Tundra“ observando como se alejaba con su relajado andar por el pasillo, Mac levantó una mano entonces como despedida sin volverse, y „Tundra“ sonrió para si, para después volver a la foto de la costa noruega.

Tundra organizó el encuentro entre el Secretario de Estado Arturo Monlieva y Mac en un parque de Ávila, un día de entresemana, a primera hora, gente paseando perros, joggers, alguna mamá madrugadora, jardineros comenzando su jornada. Y dos hombres sentados en un banco con vistas a la ciudad.

  • Siempre he querido hacer esto, como en esas películas en las que dos se sientan en un banco con vistas al Capitolio y traman conspiraciones mientras dan de comer a los patos…- Dijo Monlieva, un hombre ancho, que ya había dejado atrás los sesenta, que había elegido para la ocasión un pantalón vaquero y una camisa de cuadritos azules.
  • Vistas las tenemos, y el banco, sólo faltarían los patos- Anotó Mac sin mirarle, contemplando las vistas que le ofrecía el banco.
  • Y la conspiración..
  • Como ya le he dicho, no es una conspiración, es más bien un plan trazado desde hace tiempo
  • Planes como esos los hemos tenido muchas veces, y ninguno ha llegado a buen puerto, España no quiere otra guerra civil..- Monlieva afianzó sus palabras dando golpecitos con el dedo índice de su mano derecha contra la madera del banco.
  • No se trata de una Guerra Civil, Sr. Monleva..- Cortó Mac.
  • En unas semanas se celebran las elecciones, que yo sepa de unas elecciones democraticas, y, le puedo asegurar que limpias, no va a salir una dictadura, de dónde?..
  • Nuevo Poder
  • Hay millonarios que se compran equipos de fútbol, otros pueblos en el Pirineo, a Cabral se le ha dado ahora por jugar a los partidos políticos…ya se cansará, además, las hurnas no mienten y caerá por su propio peso…
  • Cabral y su gente no van a esperar a que hablen las urnas, Sr. Monleva, y lo que caerá será todo su sistema…- Desveló Mac, Monleva fingió reir y negó con la cabeza
  • „Cabral y su gente“, de qué „gente“ me está hablando?, un par de bolsillos pudientes a los que les gusta salir en las fotos y hacer actos multitudinarios, eso sólo no echa abajo un sistema, Sr. Robinson…y los militares no creo que estén por la labor..-
  • Ahí lleva razón, están buscando ya Cuarteles de Invierno…
  • Creo que no le entiendo…
  • Para decirlo de forma concisa, Sr Monleva, el aparato militar no entra dentro de la ecuación..
  • Cómo lo sabe?- Monlieva le miró sin ocultar su sorpresa.
  • También lo sabe usted, tengo entendido que ya ha sido informado…
  • Si hay una cosa que se me da mal, Sr. Robinson, son los Sudokus, y la conversación que estamos manteniendo está tomando la forma de uno…para decirlo de forma concisa..no sé de lo que me está hablando..
  • Yo también seré conciso, Sr.Monleva. Nuevo Poder tiene un plan para hacerse con el sistema, pero sin ayuda militar, contarán sin embargo con colaboradores, reclutados para tal fin más allá de las fronteras…
  • Nuevo Poder se limita sólo a nuestro país, y en cuanto carezcan de votos, desaparecerán, como antes lo hicieron otros. No es algo que me quite el sueño, Sr. Robinson..
  • Pues haga curas de él, Sr. Monleva, pronto le será muy difícil conciliarlo…
  • Ustedes acostumbran a hacer informes sobre sus misiones, si tan convencido está de sus suposiciones, querría leerlas sobre papel y así analizarlas mejor…
  • Está usted en lo cierto, pero esos „informes“, como usted los llama, los realizamos una vez finalizada la misión…y la que me ocupa todavía está en curso, me he permitido la licencia de avisarle personalmente, para que pise usted sobre seguro….
  • Le agradezco su interés, pero créame cuando le digo que todo quedará en nada, como el humo después de los fuegos artificiales…
  • Pero el olor de la pólvora permanece, Sr. Monleva, y no se ve…

Después de dejar a Monleva, Mac regresó a Madrid y dio un paseo largo, para tratar de despejar la sensación de impotencia que le había causado la entrevista.

Mac entro en el piso de Nati con su llave, y se sorprendió de ver a Bosco en el pasillo, delante de la puerta de la cocina, por su postura y la expresión de su rostro al verle aparecer supo que algo iba mal.

-Hola Bosco..- Saludó, Bosco le saludó con un gesto de la cabeza, y Mac se asomó a la puerta de la cocina. El motivo de la actitud de Bosco, era la presencia en la cocina de Ramiro, el hermano de Nati,y de Costa. Nada más entrar supo qué iba mal. Costa estaba apoyado contra la pared del fondo, Ramiro, se había sentado a la mesa, ambos vestían ahora trajes de buen corte y zapatos hechos a mano, pero eso no fue lo que centró su atención, tampoco la presencia muda de Nati y Melanie, que estaban apoyadas muy juntas contra la encimera. Lo que centró su atención fue el revólver que Ramiro había situado ante si sobre la mesa, un Smith&Wesson 629-5“, cuya presencia resultaba absurda entre las tazas de café.

  • Hombre! El que faltaba! Entra, hombre, entra…como si fuera tu casa, que ya lo es para el caso, tengo entendido…Natividad ponle un café también, que no se diga..- El tono de Ramiro era de todo menos festivo, y la expresión de sus ojos más sombría que de costumbre, Nati no supo qué hacer, parecía estar al borde de las lágrimas, aferrada a la mano de Melanie, quien se tapaba a su vez la boca con su mano libre.
  • Ya he tomado uno, gracias Ramiro…- Mac se movió despacio hasta situarse junto a Melanie, de forma que tenía a Ramiro y Costa de frente, éste último le miraba a su vez sin dar muestra de sentimiento alguno, con los brazos cruzados ante el pecho.
  • Ah que te acuerdas de mi nombre…pues qué bien, no?, es lo primero para que a uno le respeten, que se sepa el nombre, vamos digo yo…
  • Por supuesto, Ramiro, tienes toda la razón…- Dijo Mac con calma, Ramiro se sentó mejor arreglándose la chaqueta del traje y se pasó las manos por su impecable corte de pelo.
  • A partir de ahora, el que no me respete sabrá quién soy yo, las cosas se van a poner en su sitio…verdad Costa?, van a saber todos esos dindundis cómo se tiene que hacer la cosas…por las buenas o con este señor de aquí, le has visto?- Y señaló el revolver sonriendo con suficiencia.
  • Si, lo he visto, Ramiro, es impresionante…- Mac asintió despacio y sonrió denotando verdadera admiración con su expresión.
  • Verdad? Me preguntaron, cuál quieres? Y yo vi a este bebé…y no me corté, es que ni notas el peso…mira- Y sin más agarró el revolver con su mano derecha, Mac notó como Melanie comenzaba a temblar y Nati ya no podía reprimir la lágrimas, Bosco se quedó paralizado en el umbral de la puerta, Costa no se movió ni un ápice.
  • Ya lo veo, ya…me lo dejas coger, Ramiro? Debe ser una pasada sentir esa culata..- Propuso Mac adelantando la mano, pero sin apartarse de la encimera, Ramiro sopesó el revolver y rio.
  • Es que ni la sientes…- Pavoneó, para luego incorporarse y adelantarse un paso apuntándole con él, Mac sonrió maravillado y se hizo con el revolver que Ramiro le tendía, para, nada más tenerlo en sus manos girarlo con rápida precisión, abrir el tambor y hacerse con la munición, seis balas, que se metió en el bolsillo, ante la atónita mirada de Ramiro.
  • Cómo se hace eso, tío?….es que ni lo he visto!…- Exclamó, como quien se maravilla ante un truco de mágia, Mac levantó las cejas y regaló a su sonrisa un halo de misterio.
  • Todo mago tiene sus secretos, Ramiro..- Anotó con calma aún sosteniendo el revólver entre sus manos, Ramiro rio y quiso recuperarlo, pero fue la mano de Costa quien lo hizo.
  • No te acostumbres…que es mío, Costita- Regodeó, Costa ni se inmutó, y sin más salió de la cocina, teniendo que apartar a Bosco, quien se había tenido que apoyar en el borde de la puerta con la mano en el pecho.- Pues bueno…hasta más ver „grupito“…ya queda menos…- Tras decir estas palabras, Ramiro se ajustó la chaqueta del traje y siguió a Costa. Todos esperaron a escuchar el cierre de la puerta. Melanie se dejó caer al suelo, ahogando sus gritos contra sus manos, Nati permaneció de pie, paralizada, con la mirada perdida enjuagada en lágrimas, hasta que Mac la abrazó y comenzó a temblar casi sin control. Bosco buscó sentarse en el suelo, con la mano aún en el pecho, su rostro carecía de color.
  • Si alguien..ve mi corazón..que me avise..- Susurró.

Dos compañías aéreas echaron el cierre de la noche a la mañana y dejaron a cientos de empleados en la calle, a Nati le cambiaron el contrato a semanal, no había día en que algún sector no se manifieste por algo y todas las manifestaciones acababan en batallas campales de mayor o menor envergadura. El ritmo de actividad de Mac apenas sufría cambios, la relación con Nati era un hecho, de forma que él , practicamente, se convirtió en el cuarto habitante del piso de ella, acudiendo al suyo sólo regularmente como mero trámite. El verano avanzó tranquiló, sin sobresaltos. Fue entonces cuando hizo su aparición Dolores.

Nati comenzó a hablar de una persona que trabajaba con ella en la biblioteca y que tenía ese nombre, Mac en un principio dio por sentado que se trataba de una mujer, pero para su sorpresa se trataba de un hombre, que de no aparecer en las conversaciones, pasó a ser protagonista asiduo, detalle al que no dio demasiada importancia, ya que las narraciones de Nati eran corales, es decir, siempre tenían mucho elenco. Hasta un miércoles terco en lluvia.

  • Hoy Dolores ha encontrado un atlas mundial del 1920, imagínate, ese mundo ya no existe..- Comenzó a explicar Nati, mientras disponía el tendedero de ropa en el pasillo, Mac, que sacaba la ropa de la lavadora en la cocina, con la intención de después poner la siguiente, continuó con la labor sin más- y estuvimos buscando países, y él nos fue explicando a su manera lo que había sido de muchos de ellos…
  • A su manera?- Se interesó Mac al tiempo que trataba de rescatar un calcetín del fondo del tambor, Nati agarró la primera pieza de ropa de la tina para colgarla.
  • Sí, porque es mudo, no te lo había dicho?.. no sordomudo, él es sólo mudo, oye mejor que tú y que yo…no sé porqué yo siempre había dado por sentado que no era así..en fin..
  • Y cómo os entendéis?
  • Él se comunica con lengua de signos, poco a poco, a fuerza de “palique” ya casi le entiendo todo…yo antes no lo trataba mucho porque él estaba en almacén abajo, y yo estaba arriba, pero ahora él está también arriba conmigo y por eso hablamos más…es venezolano, calla que tiene una historia como para no dormir…-Mac le dio la razón con un sonido indistinto, ocupado ahora en separar la ropa blanca de la de color para la nueva colada- él vivía en Venezuela tan tranquilo, y cuando todo se complicó pues se tuvo que marchar…y aquí viene lo bueno, pudo abandonar el país y tuvo que hacerlo haciendo parada en Estados Unidos, en Wisconsin…fíjate tú qué vueltas hasta llegar aquí…- Mac dejó lo que estaba haciendo y la miró un instante, ahora sí que tenía su plena atención.
  • Wisconsin?- Preguntó sin esconder su sorpresa, ella se encogió de hombros mientras tendía distraída la siguiente pieza.
  • Sí, yo también flipé…de Venezuela a Wisconsin, y de Wisconsin aquí…sólo de pensarlo ya me canso…-Mac carraspeó y continuó con su labor de separación de ropa.
  • Pues ya me lo presentarás, seguro que tiene muchas cosas que contar…- Insinuó, ella le miró y sonrió. – Claro!…ya le he hablado de ti, cuando vengas a la biblio te lo presento….no eso es lavar a mano, ahí está la tina..

Dolores era un hombre corpulento, tenía la piel morena y el pelo liso muy negro con un corte en visera, lo más llamativo de su rostro, de facciones finas pero marcadas, eran unos inmensos ojos verdes que observaban a su interlocutor con una tranquila expresión que se tornaba en sonrisa con mucha frecuencia. Nati se lo presentó a Mac dos días después de su conversación, nada más llegar a la biblioteca fue a buscarle a la zona en la que trabajaba.

  • Dolores, mira, te quiero presentar a Miguel, mi chico, que tanto le hablé de ti que quiso conocerte- Le explicó Nati señalándole a Mac, quien se adelantó a estrecharle la mano, Dolores le correspondió y gesticuló algo con sus manos.- Dice que encantado de conocerte..- Tradujo Nati, Mac sonrió.
  • El gusto es mío, voy a estar por aquí toda la mañana, tengo trabajo atrasado…seguro que habrá tiempo para un café- Propuso, Dolores asintió con la cabeza, regalándole su amplia sonrisa y se expresó de nuevo con las manos.
  • Que no hay problema…y algo de buscar?- Supuso Nati riendo, Dolores le dio la razón y sin más se despidió para volver a su puesto- A lo mejor hago un curso de lengua de signos, me parece fascinante…en fin, yo también tengo que entrar, te veo por ahí..- Y se despidió de Mac con un beso, para después desaparecer por un pasillo. Mac se dirigió a la zona de periódicos. Apenas una hora después Dolores pasó por el fondo de la sala, portando varios libros, y desapareció por entre dos estanterías. Mac le siguió.
  • Me alegro de que mi sonda haya llegado a su destino- la voz de Dolores hizo eco entre las paredes del archivo al que fueron a dar, después de bajar dos pisos y abrir varias puertas cerradas con llave, tenía un suave deje caribeño al hablar español, que casi desaparecía tras su marcado acento ruso.
  • Wisconsin, Evgeni, de verdad?- Preguntó Mac divertido, Evgeni Petrovich Ilianov De la Senda rio con ganas, tenía una risa grande, casi como él.
  • Te vi ya hace un par de meses, pero no tenía contacto con Nati, logré que me cambiasen de zona…era la única manera de que diera resultado- Rio, sentándose sobre una mesa, Mac se sentó a su lado.
  • Me despistó que dijese que Dolores era mudo…y venezolano
  • Ser venezolano aquí, ahora mismo, te abre muchas puertas..y tú tienes mucha suerte, no tienes ni un viso de acento…
  • Las “S”, y las terminaciones en “ar”…trabajo en ello..
  • Yo ni trabajando podría, yo nací ya en Moskú, y hablo como hablo, no puedo hacerme pasar por nadie que no sea yo mismo…normalmente no vengo a cosas de primera línea…
  • Qué pasó?
  • La apendicitis pasó, el que tenía que venir tuvo que ingresar de urgencia, y por no perder el tiempo vine yo en persona, cuando sucede eso me hago pasar siempre por mudo, domino seis lenguas de signos…
  • Viniste también siguiendo la estela del dinero de “Nuevo poder”?
  • No…por otra cosa que no tiene nada que ver, y que supongo te llegará en algún momento..me encontré con el problema después, y me quedé para ver cómo terminaba, pero eso no va a ocurrir..
  • Cuál es tu límite?
  • Cuál es el tuyo?
  • Yo creo que harán coincidir lo que sea que planeen con las elecciones…desapareceré antes..
  • Yo no voy a esperar tanto, si la cosa se complica como creo que se va a complicar, prefiero estar ya muy lejos…
  • Tundra y su gente ya han pulsado todas las alarmas, pero no han tenido éxito..yo mismo he hablado con Monleva…
  • Estamos en el el país de “Nunca Jamás”, querido Mac, nunca pasa nada…hasta que pasa..
  • A lo mejor hay alguna reacción…
  • La esperanza es lo último que se pierde, justo antes del sentido del oído….o eso dice mi mamá, también sostiene que yo debo tener algo descalabrado en ese sentido, porque soy totalmente arítmico…- Mac soltó una carcajada y Evgeni negó con la cabeza como quien se rinde a su destino- Qué sale de la mezcla de un ingeniero aeroespacial ruso y una bailarina cubana? Un químico arítmico, no te rías…yo no bailo, parece que me está picando un enjambre de avispas…siempre según mi señora madre, tan bailarina ella…
  • No te creo…
  • Algún día te lo demostraré…qué vas a hacer con Nati?- Mac levantó las cejas y miró al techo.
  • Lo correcto sería preguntar qué voy a hacer sin Nati…
  • Hagas lo que hagas, hazlo a tiempo, yo ya he arreglado mi asunto…cuando me vaya definitivamente le regalaré un libro a Nati, eso te avisará..
  • Nati y los libros..
  • Tiene el trabajo perfecto…
  • El nuestro no está mal…
  • Los hay peores…
  • Eso también es verdad…

Bosco, Melanie y sus respectivas familias se marcharon a Portugal unos días antes de las elecciones. Melanie y Nati se despidieron como si nunca más se fueran a ver, haciendo grandes aspavientos y teatro, entre risas. Mac no pudo encontrar la suya.

  • Se te acaba el tiempo, no lo pierdas
  • Sólo tres días más
  • Va más rápido de lo que esperábamos..
  • Me consta. Tres días..
  • La chica
  • Todo controlado.
  • No te haces una idea de lo complicado que es aterrizar un helicóptero en una terraza, y la de nuestra embajada de Madrid no sería mi primera elección…
  • No entiendo..
  • Me tocó aterrizar en una de aquellas terrazas en el caos de Saigón, juré no volver a tener que hacerlo. Y no lo haré..
  • Todo controlado
  • Tres días
  • Tres días
  • ok
  • Koa Miniver
  • Todo controlado
  • ok

El sábado por la mañana, víspera de las elecciones, Mac intentó alquilar un coche on-line, de forma que sólo tuviera que ir a recogerlo, pero le fue imposible. Probó con varias empresas, pero o bien la página web estaba en construcción o no le permitían hacer su trámite. Acabó por ir él mismo a la empresa de alquiler de coches que le quedaba más cerca, y la encontró cerrada, lo mismo sucedió con las otras dos. Intentó entrar en la web de Uber, pero estaba fuera de servicio. Regresó al piso de Nati empapado en sudor, contrariado y agotado por la caminata. Encontró a Nati ultimando su maleta, feliz y ajena a todo, eso lo tranquilizó un poco. Pero apenas pudo probar bocado en la comida, Nati se había reido y dicho que ella también estaba muy nerviosa, ya que era su segunda vez en un avión y encima tan lejos. Consiguió convencerla de que metiese en la maleta la colección de libros que había ido trayendo de la biblioteca, que ya llenaban dos baldas de la estantería de su habitación, a ella le parecía totalmente innecesario, pero él argumentó que iban a tener tiempo para todo y que podía aprovecharlo para releerlos, y ella acabó cediendo. Los repartieron en las maletas de los dos. Cuando la supo dormida, él entró en el cuarto de Bosco y Melanie, y recogió las fotos familiares enmarcadas que Bosco le había dicho que guardaban tantos recuerdos para ambos, también la colección de rosarios de Melanie. Lo guardó todo en su maleta y la cerró con la clave, por si a Nati se le ocurría abrirla. Antes de volver a la cama a intentar dormir, se asomó un momento a la ventana del salón, cerró los ojos al fresco de la noche y respiró hondo para después expulsar despacio el aire. Alguien había apagado el sonido a la ciudad, y el silencio le pareció de pronto atronador. „Las olas grandes, Mac, se forman mar adentro,van cogiendo volumen y velocidad a medida que van alcanzando la orilla, y cobran toda su altura…entonces sucede, el silencio, esos segundos en los que la ola permanece plena y encaramada en lo alto, antes de derrumbarse sobre si misma y romper la orilla con su embestida llevándose todo lo que encuentra por delante…ese silencio, Mac, te avisará de lo inevitable, y entonces será demasiado tarde…“. Meredith Honig. En su caso lo inevitable había sido una bomba, de la que sabía el quién, el porqué y la hora, pero no el dónde y cuando lo había averiguado la onda expansiva la arrastró consigo. Algo de ella había muerto allí, si bien ella continuó viviendo. Mac sonrió levemente al imaginársela en su taller de alfarería para niños. Volvió a respirar hondo.Todo era cuestión de estar lejos de la rompiente en el momento de la caida de la gran ola. Miró el reloj. Normalmente a esa hora solían pasar los camiones de la basura. Esa noche no lo hicieron. Había llegado el momento de desaparecer. Cerró la ventana y se fue a intentar dormir.

El primer domingo de septiembre amaneció luminoso y sin una nube en el cielo.

  • De verdad que no vas a votar?- Nati se lo preguntaba mientras acababan de recoger la cocina antes de abandonar la casa para ir al colegio electoral,él sonrió y negó con la cabeza.- Pues no lo entiendo, tu sabrás…- Él se encogió de hombros y continuó en silencio, en eso le sonó el móvil, pero él no hizo visos de atender la llamada- No lo coges?
  • No..
  • Por?
  • Es mi madre, ya la llamaré…
  • Micky, está claro que viajar te afecta…estás rarísimo…- Él fingió reír. A pesar de ser muy temprano, ya había gente por la calle, y las cafeterías estaban abiertas. Tuvieron que ir andando hasta el colegio electoral que le tocaba a Nati por zona, arrastrando cada uno su maleta, ya que alguien en la parada del autobús que pretendieron coger, les había dicho que no había pasado uno en dos horas. De camino se cruzaron con varios grupos de gente, con camisetas blancas con „Nuevo Poder“ en la pechera, que avanzaban por el medio de la calle, parando el tráfico, cantando la canción que había sonado en el mitin, a voz en cuello. Nati les llamó locos, mientras negaba con la cabeza sin poder creérselo, Mac se paró un instante a hacer una foto y un video corto, cosa que ella no entendió y él puso por excusa que después lo subiría a Instagram con algún comentario. Nati le creyó. Al menos. La cola de espera para entrar al colegio a depositar el voto llegaba ya hasta la mitad de la calle en la que se encontraba. Mac miró la hora. Su vuelo salía a la una, eran las nueve, Nati no entraría antes de las diez y todavía no sabía cómo iban a llegar al aeropuerto. Trató de respirar hondo, y Nati le cogió de la mano, para luego darle un beso fugaz.
  • No te preocupes, llegamos fijo..- Quiso tranquilizarle, y la alegría en su mirada casi le convenció. Pero sólo casi, y entrelazó sus dedos con los de ella. La cola avanzó lenta, y nati entró a depositar su voto a las diez y media. Él esperó fuera, observando cómo la cola, poco a poco iba alcanzando el final de la calle y daba vuelta a la esquina. Los grupos con camisetas blancas seguían pasando, cada vez más numerosos, interrumpiendo el tráfico, uno de ellos entró en el colegio con el fin de alborotar y crear confusión, buscando confrontaciones innecesarias con aquellos que ya estaban dentro y con los que esperaban pacientemente en la cola. Nati salió justo en el momento en el que dos de los alborotadores se subían a la mesa sobre la que estaban las hurnas. Alguien salió vociferando que dónde estaba la policía. Mac cayó en la cuenta de que no había visto una patrulla en toda lo que llevaba de mañana.
  • Están armando una buena ahí dentro, por suerte mi voto ya está a buen recaudo- Nati llegó junto a él tras abrirse paso entre la multitud que se había formado en la acera al romperse la cola, Mac la cogió de la mano y ella entrelazó sus dedos con los de él- No sea que me pierda…- bromeó, él asintió mientras miraba infructuosamente a su alrededor en busca de un taxi, Nati sacó su móvil del bolsillo- Espera que llamo a la central de taxis…supongo que podrán mandarnos uno..- Y deslizó el dedo por la pantalla. Una voz enlatada le comunicó que por problemas técnicos, su llamada no podía realizarse.- „Problemas técnicos“ dice…- Y le miró extrañada, encogiéndose de hombros, Mac se pasó las manos por el cabello. Ella miró hacia lo lejos.- A lo mejor aún pasa el bus…- Supuso haciendo visera con la mano. En eso, una multitud de gente vociferante apareció por el fondo de la calle.- La gente está loca o qué?- Se preguntó Nati, a Mac le sonó el móvil, pero no atendió la llamada- Tu madre?- El asintió, pendiente de la envergadura que estaba tomando la improvisada manifestación. Sintió el corazón en la garganta. La ola comenzaba a caer. Fue entonces cuando un audi azul cobalto se paró ante ellos tras dar dos bocinazos, y alguien abrió desde dentro la puerta del copiloto.

Tienes que tener siempre en cuenta que en todo lo que hagas, siempre tendrás un „ángulo ciego“, algo que no has podido controlar porque no sabías siquiera de su existencia. Para bien o para mal, siempre está ahí. Sólo debes estar alerta cuando se haga ver. Para bien o para mal“.Maldonado. Se acordó de sus palabras cuando se acercó a ver quién era. Costa. Sin dar explicaciones, salió del coche tras abrir el maletero y, cogiendo una de las maletas como si fuera de papel la introdujo en él.

  • Metéos dentro, hay que salir cagando leches – Exhortó, mientras se ocupaba del resto del equipaje.
  • Qué casualidad, Costa! Te manda el Cielo!- Rio Nati sin ocultar su alivio, para después meterse en la parte de atrás del coche, Mac ocupó el asiento del copiloto. Costa se incorporó al tráfico haciendo caso omiso de las protestas de los otros conductores. También hizo caso omiso de las restricciones de velocidad.
  • Cómo …?- Comenzó Mac, Costa le miró de reojo, atento a avanzar en el, de pronto, denso tráfico.
  • Sabía que volábais hoy…
  • Pero cómo nos encontraste?- Quiso saber Nati, Costa se encogió de hombros y miró fugazmente a Mac, quien trataba de ordenar la piezas del puzzle. Costa encendió la radio, que sólo ofrecía bandas sonoras de musicales en cualquiera de sus emisoras, y subió algo el volumen, de forma que en la parte de atrás se escuchase más alto que en la de delante.
  • „Sonrisas y Lágrimas“!…me encanta- Dictaminó Nati, para después relajarse en el asiento y comenzar a cantar „Do,re,mi“.
  • Es cuestión de horas…- Costa deslió su voz por entre la música, de forma que sólo Mac podía escucharle.
  • Tú también estás dentro?…
  • Ramiro está muy dentro, yo no..
  • Qué plan tienes?
  • Primero llegar al puto aeropuerto, después se verá…
  • Cómo lo supiste?
  • Tú eres tan de Madrid como yo de Albacete, de primeras pasó, pero después te me quedaste como una mosca detrás de la oreja…y decidí seguirte..-Mac negó con la cabeza sin dar crédito.
  • Nunca te vi…- Costa sonrió casi para si, atento al tráfico.
  • Soy tan grande, que no se me ve…
  • Qué sabes?
  • No sabía dónde meterte, hasta que te vi cogerle la pistola a Ramiro…sabías cómo hacerlo, el leve acento de ninguna parte, periodista sin periódico, que habla solo sin dispositivo aparente….blanco y en botella, qué más quieres?
  • Y Ramiro?
  • A Ramiro le dejé a oscuras, y ahí sigue, mi madre no me crió sin principios…Ramiro ahora es otra persona..- Mac le miró, sólo le faltaba la última pieza del puzzle, aunque ya sabía cuál iba a ser.
  • Por qué nos ayudas?- Costa siguió atento al tráfico, entre el que avanzaba a gran velocidad, a punto de alcanzar la autopista.
  • La quiero desde hace tanto tiempo que ya ni lo cuento, pero..como ya te dije, soy tan grande, que no se me ve, y ella tampoco…por eso quise saber quién eras, para protegerla…
  • Qué hubiera pasado si…
  • Te hubiera roto el alma, en tanto trozos como estrellas tiene el firmamento…pero no tengas cuidado, me consta que tienes buen fondo, si no no te la llevarías contigo…
  • No sabe nada..
  • Mejor, a toro pasado siempre se cuenta mejor la faena…déjala que duerma..- Y Costa miró por el espejo restrovisor a Nati, quien se había quedado dormida escuchando „Tomorrow“ de „Annie“. Cuando habían recorrido pocos kilómetros de la autopista, se encontraron con un atasco, producido, al parecer, por un camión atravesado en la calzada. Costa buscó algo debajo de su asiento, y Mac supo lo que buscaba cuando vio un foco de luz de sirena policial entre sus manos.
  • Mejor no preguntes…- Acotó Costa, para luego enchufarla en algún lugar del tablero de mandos, y, tras bajar la ventanilla, colocarla sobre el capó del coche. Después la puso en funcionamiento, y aceleró- y ahora a quemar rueda.- Anunció. Acto seguido el coche salió disparado por el pasillo que los coches iban dejando a su paso, y Mac se aferró al sujeta manos sobre su puerta para vencer el vértigo. Al llegar a la altura del camión, Costa viró a gran velocidad hacia el arcén derecho y salvó el obstáculo que representaba el enorme vehículo, para después continuar camino, haciendo caso omiso a los bocinazos, voces y pedradas que dejaba detrás. Sin reducir un momento la velocidad, ni apagar la sirena, solventaron varios atascos más, también provocados por camiones o furgonetas atravesados en la vía, y llegaron al aeropuerto Adolfo Suarez. Costa utilizó varias tarjetas que le dieron paso a zonas de acceso restringido, y acabó aparcando el coche ante uno de los accesos a „Salidas“ de la T4.
  • Ahora a correr..- Dictaminó Costa mientras depositaba en el suelo todo el contenido del maletero, donde además de las dos maletas de Mac y Nati, también había una bolsa grande de deporte, que él se colgó al hombro. Nati, que se había despertado a pocos kilómetros de destino, se desperezó y miró a su alrededor un poco confundida.
  • Tampoco hay tanta prisa, no?…llegamos bien…por qué pusiste esa sirena?- Quiso saber, Costa sonrió levemente y se encogió de hombros, sin contestar. Después entraron en la terminal, que bullía ya casi sin control aparente. Mac buscó estrecharle la mano, y Costa aprovechó para darle un abrazo.
  • Cuídamela- Le susurró al oído.
  • Lo haré..- Respondió Mac.
  • A dónde vas?- Quiso saber Mac antes de que se separasen sus caminos, teniendo que alzar la voz para hacerse entender entre el gentío, Costa le guiñó un ojo.
  • Sabrás encontrarme, Inglaterra no deja de ser un isla grande- Dijo, luego buscó abrazar a Nati por última vez, y se alejó por entre la multitud sin mirar atrás.

Mac y Nati se abrieron paso entre el desorden de gente, carros de maletas y bultos en que se estaba convirtiendo la terminal,y lograron llegar a uno de los mostradores de American Airlines, ante el que la cola no era demasiado larga. Mac sólo tuvo que proporcionar un código guardado en su móvil y los pasaportes, Nati, entretenida en mirar el jaleo a su alrededor, no deparó en qué nacionalidad tenía el de él. Después , casi a la carrera, se dirigieron al control de seguridad del paso hacia las puertas de embarque, donde los empleados del aeropuerto intentaban mantener el control de la situación ante la ausencia total de policia o Guardia Civil. No hizo falta que guardasen ninguna de las interminables colas, Mac mostró los billetes a uno de los hombres que custodiaba la puerta de acceso para viajeros con prioridad y les dejó pasar. Tras ellos, gran parte de los integrantes de las colas, intentaron hacer lo mismo, entre gritos y protestas. Pero para entonces, Mac y Nati ya avanzaban hacia su puerta de embarque por uno de los pasillos mecánicos, para llegar más rápido. Alcanzaron la puerta en el momento en que se abría para el embarque del vuelo.

  • Más justos no pudimos…si no llega a ser por Costa no llegamos- Dijo Nati aliviada, Mac la cogió de la mano entrelazando sus dedos con los de ella y asintió, poco a poco dejaba de sentir su corazón latir en su garganta. Algo llamó su atención a lo lejos, una persona. Era un hombre alto, vestido con un pantalón tipo hippy de lino marrón y una camisa larga azul, llevaba el pelo, rubio, recogido en un moño medio deshecho en lo alto de su cabeza y protegía sus ojos con unas amplias Ray-Ban modelo Wings de cristal tintado en verde, caminaba rápido por uno de los pasillos mecánicos. Cuando estuvo más cerca, miró en su dirección y le saludó llevándose el dedo índice y corazón de la mano derecha a la frente en un gesto casi desvaido,para luego perderse en el fondo. Koa Miniver. Mac sonrió como respuesta y justo después Nati y él pudieron acceder al pasillo que llevaba al avión.

El suyo fue uno de los últimos vuelos que salieron. Poco después se cerraron todos los aeropuertos del país, así como las estaciones de tren y autobús, los puertos y las fronteras. Por último se desconectó la señal de los satélites. Y con el caer de la ola, se hizo la oscuridad.

Ya en el aire, en el momento en que pasó el servicio de comida a bordo, además de dos menús completos, Mac pidió dos botellines de jugo de naranja. Cuando ya se encontraban sobrevolando algún punto sobre el océano Atlántico, le ofreció uno a Nati para que bebiera. Sin darse cuenta, Nati se hundió entonces en un profundo sueño. Tan profundo, que no se despertó cuando llegaron al aeropuerto de destino, ni en el viaje hasta una casa buscada para la ocasión, donde continuó durmiendo ajena a todo lo que pasaba a su alrededor.

  • Pronto despertará…
  • Tienes que contarle todo
  • Ya lo sé..
  • En el caso de que..
  • Ya lo sé..
  • Informa en cuanto ocurra..
  • Lo haré..
  • Ok

Nati despertó a media mañana del primer martes de septiembre. En el centro de una enorme cama tipo Box-Spring, casi totalmente tapada por un edredón muy abrigoso y ataviada con un pijama que no era suyo. Cuando abrió los ojos, le dio la impresión de que su cabeza pesaba una tonelada, y tardó en poder incorporarse para saber dónde estaba. A través de las cortinas echadas, se filtraba la luz necesaria para regalar a la habitación una agradable penumbra, además de la cama sólo había un armario empotrado de pared a pared, y una butaca orejera junto a la cama. Nati miró a su alrededor achinando los ojos, tratando de recordar cómo había llegado allí, sin conseguirlo. Quiso llamar a Mac, pero no le salió la voz, sólo pudo toser, tenía la boca seca y mucha sed. Como si hubiera leído sus pensamientos, Mac entró en la habitación en aquel momento, portando una botella de agua y un vaso.

  • Buenos Días, Bella Durmiente..- Saludó sentándose en la cama junto a ella, al tiempo que le ofrecía una vaso de agua, ella sintió un alivio inmenso al verle y aceptó el vaso, que bebió hasta dejarlo vacío.
  • Cómo he llegado aquí?…Qué pasa..? Es raro..- Preguntó después mirando a su alrededor sin saber qué pensar. Mac colocó la botella y el vaso en la mesilla de noche, y le cogió las manos, para luego buscar su mirada.
  • Nati, tengo que contarte algo..

Le contó todo lo que tenía derecho a saber. De principio a fin, sin dejar un detalle. Con calma, sin soltarle las manos ni desviar un ápice su mirada de la de ella, quien le escuchó atentamente, abriendo mucho los ojos en ocasiones, preguntando algo en otras, siguiendo el hilo de su narración, que trajo lágrimas a sus ojos que dejó rolar por sus mejillas sin pararse a secarlas. Cuando hubo terminado la explicación, permanecieron cogidos de las manos, mirándose en silencio. Nati separó sus manos de las de él, y también su mirada, después volvió a acostarse sobre la cama dándole la espalda y tapándose completamente con el edredón. Mac se incorporó y abandonó el cuarto, entendiendo por su reacción que deseaba estar sola.

La puerta de la habitación permaneció cerrada hasta las cinco de la tarde, momento en el que Nati la abrió para salir de ella. Mac, que había intentado ocupar la espera haciendo muchas cosas, había claudicado y había acabado por sentarse en uno de los sillones mirando hacia la puerta, cuando la vio aparecer se incorporó sin saber muy bien qué esperar. Nati se acercó a él despacio, y buscó abrazarle apoyando la cabeza en su pecho, al tiempo que exhalaba una especie de suspiro de alivio.

  • Ay Macky, yo también te quiero mucho…-Mac la abrazó también, sintiendo como toda la tensión que se había acumulado en su cuerpo desaparecía de pronto y casi temió perder el equilibrio.
  • No te imaginas cuánto me alegro…- Alcanzó a decir, Nati alzó la mirada hacia él y sonrió.
  • Te hace tortilla?
  • A mí siempre me hace tortilla..

*“Nuestro hombre en Wiskonsin“ forma parte de un proyecto mayor en el que estoy trabajando.

*Mujer-V: V-Frau/Mann> Infiltrad@

*En Alemania sólo se puede considerar Abogado aquella persona que haya superado con éxito los dos Exámenes Estado posteriores al término de la carrera universitaria en si. Si el candidato suspende el Primer Exámen de Estado pierde la opción de presentarse al segundo y con ello la oportunidad de algún día poder ejercer como abogado. Existe la posibilidad de repetir el exámen, pero sólo en casos excepcionales. Aquellos que suspenden el segundo, en su mayoría,han de contentarse con sólo poder ser Notarios.

*Todo parecido con la realidad es pura coincidencia

*https://open.spotify.com/playlist/6u5w7X01ccqM0JuQOXDqPP