Chicago Meatpackers Riverside. Frankfurt/Main. Noviembre. Miércoles, 13:16.

-Puedes sentarte tranquilamente dentro, calentito, a gusto….pues no, tú siempre a lo complicado….fuera y bajo cero..

-Estamos a un grado…

-No cambies de tema….si me abrazo a la estufa de pie me quemo, claro….joder qué frío…ya pedí un café tipo bañera…

-Siéntate, toma mi manta si quieres…

-Pues sí, mira, no te digo que no….a ver, qué me quieres?

-Estás seguro de que no quieres comer nada? Te arrepentirás….

-Mi estómago ahora mismo es un canto de hielo….primero el café, después on verá que dicen los franceses…

-Tengo un encargo…

-Tú dirás…

-Quieren los Fiodorowsky- El otro se desembaraza de la manta, se incorpora y hace amago de marcharse.

-Alquilo un coche anodino, me vengo hasta aquí, aparco tan lejos que casi me vi tentado a llamar un Uber, me estoy acatarrando….para que tú me digas semejante barbaridad…a usted le vaya bien Don Pombo…o como dicen en mi pueblo…que te den- Y se alejó hacia la puerta de la terraza, su interlocutor, sin inmutarse, cortó un trozo de su chuletón y, tras obrservarlo brevemente, se lo llevó despacio a la boca. El otro se quedó parado ante la puerta de la terraza, con la manilla en la mano.- Quién y por cuánto?.

-Siéntate y te explico….de verdad no quieres nada?

-Una como la tuya…no pinta mal…y otra manta…

-No te arrepentirás…

-Algún día me tatuaré esa frase….por dónde empezamos…

-Por el equipo

Julio Calleja Linares

Cada día el pasillo le parecía fuese más largo que el día anterior. Y que el otro. Desde la salida de los ascensores, hasta la habitación tenía ocho habitaciones de tiempo para dar forma a su personaje. Se peinaba el cabello con las manos, enderezaba los hombros, articulaba un par de muecas que querían ser una imitación de sonrisa radiante, se frotaba los ojos con las palmas de las manos, respiraba hondo. Aspirar por la boca, relajar por la nariz. Cuando alcanzaba la puerta, antes de deslizarla, daba un par de saltitos en el sitio. Como los futbolistas antes de entrar en el terreno de juego. Aspirar por la boca, relajar por la nariz. Y deslizaba la puerta. Irradiando su papel.

-Buenos Días! Cómo está hoy mi reina de la belleza?!- Lines giró los ojos grises hacia él, mientras su cabeza permanecía inmovil contra el colchón, su rostro formó algo parecido a una sonrisa. Yacía sobre una cama ergonómica de hospital en una posición totalmente horizontal, alguien le había colocado las manos, presas en sendas férulas, sobre el vientre. Le siguió con la mirada hasta que él llegó a su lado, e intentó decirle algo, pero no lo consiguió. Cerró los ojos fuertemente y los clavó,con lo que quería ser una expresión furiosa, en el techo,un instante, para girarlos de nuevo hacia él, moviendo los labios. Julio sonrió y le acarició la cabeza, ya le había crecido algo el pelo, que ahora le nacía castaño oscuro.- Sí, te he traido el video….hemos conseguido que salgan los tres y que hablen ordenadamente….qué?….me ayudó tu padre poniendo orden….sí tu padre…qué?….Javi? Javi ganó una medalla de oro en natación el otro día…video?…lo tiene tu madre, creo, yo estaba en Los Ángeles…Pedro ya come, sí, mucho mejor, no te preocupes….qué?…Valentín?…bien, todo perfecto- Se pasó la mano por el rostro y miró fugazmente hacia la ventana, carraspeó y volvió a sonreir, ella giró los ojos hacia el techo y parpadeó dos veces, él le volvió a acariciar la cabeza. En eso se abrió la puerta de la habitación, y entró el Dr. Moreno, acompañado de dos enfermeras, que arrastraban un carrito con medicamentos.

-Hombre, Julio!Buenos Días! Te han dejado en tierra?- Saludó el médico ofreciéndole la mano, que Julio estrechó al tiempo que asentía a la broma, sin perder su flamante sonrisa.- Pues qué bien que te encuentro, vamos a dejar a estas tres señoritas un momento a solas, y te explico…- Continuó el Dr.Moreno, y se dirigió a la puerta, Julio le siguió, no sin antes echar una última mirada a Lines, quien a su vez, trataba de mirarle a él entre el trajín de las enfermeras a su alrededor.

-Antes de nada, no te preocupes, todo bien…que ya te veo cara de preocupación…- Comenzó el Dr. Moreno, Julio se mesó el cabello y quiso sonreir, esta vez de verdad, pero no lo consiguió- Sólo es decirte que, en tres meses, aproximadamente te la puedes llevar ya a casa….

-A casa….- Julio le miró sin entender lo que quería decir.

-Sí, mira, ya respira por si misma, ni rastro de infecciones…que, bueno, pueden volver, pero las que tenía ya no están, los fisios son optimistas y en unos días ya empieza con la logopedia….- Julio carraspeó, y buscó apoyarse en la pared con una mano, el Dr. Moreno irradiaba optimismo a su lado.

-Pero entonces…..la fisioterapia y la logopedia….cuando se vaya para casa…mandáis a alguien o cómo funciona?

-Hasta un punto….no sabría decirte cuál, en el caso de Lines, desafortunadamente, no hay mucho más que hacer, suena duro, y lo es, no quiero ni puedo mentirte, después tendrás que hacerte cargo tú de todo…

-De todo…

-Además de la fisioterapia y la logopedia, Lines está recibiendo la visita de un psiquiatra para superar el trance que le toca vivir, puedes hablar con él para continuar después…supongo que no habrá problema, y, va a necesitar atención especializada veinticuatro horas….y cuando digo especializada es de un profesional de la enfermería…con experiencia en estos casos, claro….

-Y eso también lo pago yo, quiero decir….no enviáis a nadie….porque ya hablé con el seguro y me dijeron que ellos se hacen cargo de un tanto por ciento…y no de todos los cuidados…

-Lo dicho, nosotros vamos un tiempo….ya te dirán cuánto, después te toca a tí….- Julio se pasó la mano por el rostro, como para despejar las ideas, sin conseguirlo, el Dr. Moreno le dio una palmada en el hombro.

-Ahora empieza todo…

-Ya…una cosa….va ser posible que se siente en una silla?- El Dr.Moreno levantó las cejas y metió las manos en los bolsillos de la bata.

-Por el momento no….., pero cuando sea posible tendrá que ser una a la medida de sus necesidades y eléctrica, por supuesto, si quieres te podemos pasar un par de catálogos para que vayas echando un vistazo….

-Catálogos?

-Hay muchos tipos….el fisio te puede dar buen consejo….

-Ya…y cuándo dices que podrá ir a casa?

-Tres meses….o a lo mejor antes, si sigue evolucionado tan bien….otra cosa…los críos bien?

-Sí, gracias, todo perfecto- El Dr. Moreno volvió a darle una palmada en el hombro, y le invitó con un gesto a regresar a la habitación, Julio asintió, aunque su cabeza parecía estar ocupada con otras cosas.

Hizo compañía a Lines hasta cerca del mediodía, mostrándole videos de los niños y contándole anécdotas de sus últimos vuelos. Lines parpadeaba o hacía girar los ojos para expresar su parecer, a veces parecía querer sonreir, y le buscaba con su inmensa mirada gris, él interpretaba lo que ella quería decirle y mantenía consigo mismo una suerte de conversación. Aprovechó la llegada del fisioterapeuta para marcharse, y se despidió de ella con un suave beso en los labios. Lo único que no había cambiado desde el accidente.

Hacía seis meses, Lines se había visto envuelta en un choque en cadena en la autopista, que había sobrevivido con heridas de extrema gravedad y que le había causado cuadriplejia. Sólo era capaz de mover por si misma los músculos de la cara y girar los ojos, hasta hacía poco había necesitado respirador, ahora respiraba por si misma y gracias a un logopeda podría volver a hablar. Julio trabajaba como piloto para Lufthansa, había recalado ahí tras la quiebra de la compañía en la que había trabajado antes, hacía un año. Las cosas les habían empezado a ir bien a partir de entonces, y cuando creían que la vida no les podía sonreir más, un camión había perdido el remolque mientras circulaba, y éste se había llevado por delante a Lines y a otros diez coches más.

Cuando llegó a casa, su suegra salió a recibirle al jardín secándose las manos con un paño de cocina, desde hacía seis meses ella y su suegro casi se habían instalado en su casa, para hacerse cargo de los niños cuando él no estaba, alternándose con su hermana, su cuñado y el hermano de Lines con su mujer en turnos rotados, que incluían las visitas a Lines y toda la logística que la situación requería, habida cuenta que él volaba a tiempo completo y eso incluía vuelos transoceánicos.

-Cómo la encontraste?- Le preguntó tras darle dos besos, su mirada,entre tierna y triste, se le representó a Julio como la de aquel que espera que el otro le anuncie que se ha obrado un milagro, él escogió la sonrisa más convincente de las de su repertorio y le guiñó un ojo.

-Guapísima, Mayte, como siempre, tiene a quién salir- Piropeó, Mayte meneó la cabeza e hizo como que le daba con el paño.

-Valentín sigue sin comerme….sólo cereales con leche, a piñón fijo…

-Bueno…algo es algo…mejor que nada como antes…

-Es que dice que él quiere esperar a mamá…- Y ambos perdieron al mismo tiempo el suelo bajo los pies, pero no les dio tiempo a buscar siquiera consuelo el uno en el otro, ya que Valentín salió de la casa corriendo hacia ellos.

-Papáaa Papáaaa!!- Atronó con toda la potencia que sus pulmones de tres años le permitían, y se lanzó cuan kamikaze a los brazos de Julio, quien giró dos veces sobre si mismo al recibirle, soltando una carcajada.

-Yo vuelvo a las patatas…que aún se me van a quemar….- Anunció Mayte entonces, tras pasarse el paño por los ojos, y volvió a desaparecer dentro de la casa, de la que provenían los ecos de un programa de televisión infantil.

-Yo no quieyo patatas…

-Qué quieres entonces?

-Sereales

-Bueno, pues come cereales….- El niño escondió la cabeza en el cuello de su padre y se lo rodeó con sus bracitos, Julio observó entonces su casa. Un chalet adosado de tres plantas, del que aún no habían pagado toda la hipoteca, cuando Lines volviese a casa tendrían que deshacer el salón y habilitar allí la cama de ella y todo lo que sus cuidados conllevaban, eso significaba que el salón pasaría entonces a ser el comedor, éste desaparecería y se comería en la cocina, cosa que por otra parte, ya hacían, de todas formas, y habría que reformar los baños. Los baños. Ya los habían renovado hacía un año, sólo sería cuestión de sacar las mamparas, anchear marcos y poner puertas correderas, en el bajo, porque no tenían sitio para un ascensor.Tenía que buscar una enfermera y una fisio, o mejor una persona que fuese las dos cosas.Y rampas. Había que poner rampas. El vecino de al lado no iba a poner impedimento a tanta obra, ya que desde el principio le había ofrecido su más sincera ayuda en todo lo que necesitara, y había cumplido su palabra.Tres meses. Todo eso en tres meses. Javi y Pedro salieron entonces en tromba, imitando los gritos que antes había dado su hermano y casi le hacen perder el equilibrio al abrazarse a sus piernas, mientras se quitaban la palabra el uno a otro para contarle algo, a su parecer, muy importante, a su padre, quien observaba la casa sin apenas parpadear.

Fue entonces cuando le sonó el móvil.

La persona se identificó como Radar.

Santiago Concheiro Neira

Lo único que diferenciaba a Xan de Bento era una ceja más larga que otra. Xan la tenía. Cosa que, Bento, no. El pelo castaño con el mismo corte, los ojos negros, nariz respingona y mofletes sonrosados, siempre ocupados masticando algo. Tenían los mismos gestos y se movían casi al mismo tiempo, lo que a veces podía hacer pensar que era un sólo niño de cuatro años moviéndose muy rápido. No les vestían iguales, y mucha de su ropa tenía sus nombres bordados, para hacer la identificación más fácil a personas ajenas. El problema venía a la hora de suministrar medicamentos, cuando sólo Bento lo tenía que tomar, habían optado por mezclar el medicamento con miel. Xan odiaba la miel. Bento, cuando nadie le veía, era capaz de comerse un tarro a cucharadas. Pero los dos se morían por el jarabe con sabor a fresa.

-Pero vamos a ver….tu tienes tos?- Preguntó Santiago con la cucharada ya preparada para dársela a Xan, Bento hizo que tosía, Santiago chasqueó la lengua- No cuela…- Y le dio la cucharada a Xan, quien se volvió a acostar en su cama, ya que aún tenía un poco de fiebre, Bento le imitó, vestido, sobre la suya- Quieres también el pijama, entonces?- A Bento se le iluminó la carita, y Xan dio varias palmadas.

-Ahí los dejé enfrascados en una profunda conversación…- Explicó Santiago a Sola, su mujer, que, sentada a la mesa de la cocina, sonrió mientras le daba una papilla de verduras a otros dos gemelos, de dos años, sentados en sendas tronas, procurando darles las cucharadas casi a la vez, ya que el mínimo retraso acababa en llanto, Santiago le cogió una cuchara y, sentándose junto a ella,la ayudó en la labor. Yago y Breixo no eran idénticos, uno tenía el pelo castaño oscuro y los ojos marrones , el otro era pelirrojo con ojos verdes. Habían llegado a la conclusión de que había salido al bisabuelo de Sola, que había sido también pelirrojo. Con ojos negros. Pero ahora, lo que les preocupaba no eran los parecidos- Entonces…qué te dijo,sí o no…

-Estar estoy, hasta ahí llegamos todos, si es uno o dos la semana que viene…

-Entonces nos dicen que son tres….-Sola soltó una carcajada, Breixo la imitó acompañándolo de unas palmas, Santiago fingió otra- Ya, una gracia loca….

-Pero seguro que son dos…

-No, ya, por descontado….

-Yo cuando me levanto por la mañana y ya estoy baldada…..son dos…

-No adelantemos acontecimientos, una semana de reflexión aún tenemos…- Sola rio y le dio una colleja suave, Yago entonces hizo lo mismo con Breixo, quien no se lo tomó tan bien- Apañamos….

Santiago trabajaba como piloto de helicópteros, en las épocas de incendios forestales pilotaba los de extinción, el resto del año se ocupaba del transporte de heridos, y de personalidades. Cuando a la mañana siguiente llegó a la base de helicópteros, Ramudo, su jefe, le mandó llamar a su despacho, donde ya le estaba esperando con una carpeta en la mano.

-Si me vas a despedir, que sea rápido y sin dolor, no estoy para mucho rollo- Le dijo Santiago al ver la cara de consecuencias de Ramudo, quien sonrió y negó con la cabeza.

-Si te despiden, me voy contigo….si tu me dices ven, lo dejo todo macho..- Bromeó haciendo un gesto con las manos que quería abarcar todo el despacho, Santiago rio y se sentó en una de las sillas.

-Tú dirás…

-Te quieren los de “La Unidad”…

-Como candidato….o cómo…pues los veo mal…

-No hombre…para que les lleves de aquí para allá en campaña….

-En exclusiva?

-De momento sólo las semanas de campaña, después se vería…

-Pero no pagan extra…

-Ti soñas (Tu sueñas)….lo estipulado y muchas gracias…

-Ya…pues por mi sí…..en el último operativo, cuando salgo de la nube de humo y me encuentro con la puta antena de alta tensión, dije, alá vamos…menos mal que pude remontar….que no significa que no quiera volver eh?…cuidadito…pero una temporada llevando gente de Pinto a Chinto no me viene mal…..más ahora…

-No

-Si

-Y eso?

-Nunca subestimes el poder de un antibiótico.

A final de la semana, Sola y él fueron a la revisión ginecológica acordada. Él tuvo que pedir el día, pero siempre la acompañaba,si bien nunca distinguía lo que Sola y el médico veían en la imágenes de la pantalla de la máquina de ecografías, le parecía fascinante poder ver lo que se fraguaba a través de aquella ventanita.

-Pues vamos allá….

-Qué nervios..

-Pero si ya eres veterana, mujer…verdad Santi?

-Decana, diría yo…- Sola rio, y le cogió una mano, sin perder de vista la pantalla, la Dra. Rial posó el mango ecográfico en el bajo vientre y presionó levemente a lo largo, varias veces.

-Ve-la-aí- tes (Ahí tienes)…uno …y dos….juntitos…y aquí tenemos…los latidos…- Sola apretó la mano de Santiago y con la otra se enjugó las lágrimas- No llores, mujer, están bien….el corazón también….espera que apago el eco…

-Qué eco?- Preguntó Santiago, ocupado en dar a Sola un pañuelo de papel, la Dra. Rial parpadeó varias veces y recorrió el vientre otra vez, presionando un poco más en el lateral.

-Eso…digo yo…por qué tengo eco?….- Y por un momento se quedó muy quieta, con la mirada fija en la pantalla.

-Qué pasa?

-No es eco, es el tercero….llevas tres- Sola soltó una especie de grito ahogado y se tapó la cara con las manos, a Santi, las piernas, de una vez, se le volvieron de goma, y buscó sentarse en un taburete, el corazón le iba a mil.

-Cómo tres?….a mí me da algo…- Acertó a decir, pasándose las manos por el cabello, negro y crespo, la Dra. Rial accionó un zoom y unas flechitas de colores.

-Dos gemelos univitelinos, aquí….y uno…solo, mellizo….aquí…con latido y saltando, veis?….- Y no pudo evitar la risa, Sola quiso imitarla, pero sólo pudo continuar llorando.

-No tendrás…un vaso de agua?- Preguntó Santiago con apenas un hilo de voz.

Cuando salieron de la consulta, a Santiago le dio la impresión de ir caminando sobre nubes de algodón de azucar y veía el mundo como a través de una malla, por un momento entendió a los sordos. Sola se movía como lo haría un astronauta por el espacio, aferrada con un brazo al de Santiago, mientras mantenía la otra mano sobre el vientre, temiendo, absurdamente, que éste se desplomase.

-Tengo la solución, ven- Sola le recibió ya con el bolso en bandolera y la chaqueta puesta, ya llevaba un enorme mono pre-mamá que no ocultaba un más que prominente vientre, si bien todavía estaba de cuatro meses.

-A dónde?

-Tú ven….- La madre de Sola le saludó desde el pasillo, con Breixo en brazos.- ya se queda mamá hasta que volvamos….-

El trayecto en coche, no duró más de diez minutos, ya que el lugar al que quería llegar Sola estaba a las afueras del pueblo, donde ya empezaban las tierras de labranza y los campos. Le mandó torcer en un camino que no estaba asfaltado, y a unos cien metros le ordenó parar. Delante de un cierre de hierro oxidado, que en otro tiempo había sido blanco.

-Taráaaa!- Sola le señaló la casa tras el cierre con gesto teatral, Santiago se quedó parado, sin saber qué decir.- Ven, que tengo las llaves…

-Las llaves?

-Es de los de Tucho….me las dio Dalia…

-Ya- Y Sola abrió la cancela, adentrándose despacio en la propiedad, Santiago la siguió. Era una casona de piedra de dos pisos, con tejado a cuatro aguas y balcón al frente, que alguna vez había estado pintada de azul, del que sólo quedaban algunos restos desconchados. Sola abrió la puerta y ambos entraron.

-Una casa de turismo-rural. Una parte la habilitamos para nosotros, y la otra para los huéspedes. Con comida o no, eso aún lo tengo que pensar…pero turistas no nos van a faltar. Así matamos dos pájaros de un tiro… porque ganamos sitio y yo trabajo, al principio no ganaremos mucho, pero rentúa fijo…- Hacía tanto tiempo que no veía a Sola tan entusiamada por una idea, así que Santiago sonrió y asintió dándole la razón, si bien su cabeza se estaba atorando a preguntas a las que ella, seguramente, no tenía respuesta. Sola había estudiado hostelería, y había trabajado en varios hoteles, hasta que se quedó embarazada de los segundos gemelos, y se había quedado en casa. No iba a ser él quien le robase el brillo que ahora descubría en sus ojos, mientras le explicaba todo tipo de planes al tiempo que recorrían el caserón, que, por otra parte, estaba muy bien conservado.- Y los de Tucho la quieren vender…y pronto, entonces yo pensé…es la mía…

-Vender?

-Si, todavía no entré en precios….nos hacen precio fijo, porque hay que meter mucha mano y ellos tienen prisa….- Santiago asintió y salió a la galería que se abría a la huerta. Él no iba ser quien le dijese que no era posible. La abrazó fuerte y miró por un momento al techo.-Dentro de poco…no me alcanzas…como sigan así…- Rio ella contra él, Santiago también buscó reirse y casi lo consiguió.

Cuando iban a salir de la casa, le sonó el móvil.

La persona se identificó como Radar.

María del Carmen Soto Valencia

-Joaquín, ponte las zapatillas, anda…

-Ya las tengo puestas…

-No, mi amor, esos son los calcetines…

-Ay…ves?….qué bonitos, verdad….de qué color son?

-Son azules, mi amor, venga, ponte las zapatillas….

-Qué zapatillas?

-Estas, Joaquín, las que están junto a tus pies…

-Ay…ves?…qué bonitas?…y por qué?

-Porque si no te acatarras, mi amor….

-Y tú como te llamas?

-Soy Mamen, mi amor, Mamen…

-Pues muy bien, mira…qué bonitos…

-Espera, que ya te las pongo yo….- Mamen se agachó entonces y le calzó las zapatillas, él la miró y sonrió, al tiempo que levantaba las pobladas cejas blancas, se llevó por un momento una mano a la cabeza, de pelo blanco ahora húmedo y medio revuelto.

-Qué pasa?

-Nada, mi amor, no pasa nada, sólo te las pongo para que no te acatarres…- En eso, una chica joven, en vaqueros y camiseta azul, entró en el cuarto, llevaba el pelo caoba en una cola de caballo y una bolsa de aseo en las manos.

-Y usted quién es?

-Soy Nerea, papá, y vengo a dejarte muy guapo….

-Esta señora tan amable me ha puesto las zapatillas….- Nerea casi rio, pero optó por sonreir.

-Mamá, te tienes que ir….

-Sin mi no salen…así que…

-Como quieras, vuelves hoy o mañana?

-Hoy tarde….pero como somos tan puntuales siempre…será “muy tarde”- Nerea ahora sí que rio.

-Qué va!- Mamen hizo un gesto desvaido con la mano siguiéndole la broma.

-Viene hoy Juanjo?

-Para la comida y el paseo, y ya se queda hasta que vuelvas….

-Habría que pensar en hacerle un estatua ecuestre al muchacho…- Nerea le dio un beso y negó con la cabeza para no llamarla exagerada con palabras.

-Viva Perón!- Gritó entonces Joaquín, ambas mujeres le miraron sorprendidas.

-Bueno…al menos ha cambiado de mandatario…- Comentó Nerea, Mamen se permitió el eco de lo que había sido su risa.

-Me voy, mi amor, esta noche vuelvo, si?- Y le dio un beso a Joaquín en la cabeza, Joaquín alzó la mirada hacia ella y parapadeó.

-Pues me parece de perlas…- Dijo alzando las cejas y guiñando levemente los ojos- Mira…a que son bonitas?…de qué color son?

Mamen se puso los zapatos salón y el abrigo del uniforme, y tras asegurarse de que lo tenía todo en su bolsa de mano, se fue sin hacer ruido al cerrar la puerta. Definitivamente, iba con retraso, así que paró un taxi para que la llevase al aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas. Cuando llegó a la puerta desde la que debería salir el vuelo del que era sobrecargo, los pasajeros ya estaban en desordenado orden para embarcar, pero no había ni rastro de personal de tierra que se hiciera cargo del embarque. Fiel a su costumbre, decidió que aquel no era su problema, y haciendo uso de su tarjeta magnética abrió la puerta de acceso a la rampa que llevaba al avión. Todavía lo estaban limpiando, y el comandante, sentado en la cabina, se estaba tomando un sandwich que alguien le había traido de Rodilla.

-Hombre, Mamen!…qué maravilla!…mis ruegos han sido escuchados!- Exclamó al verla, medio tapándose la boca para no escupir migas, Mamen sonrió y se apoyó en la puerta de entrada.

-Qué exagerado eres Ginés….- Ginés hizo girar los ojos y negó con la cabeza.

-El mérito a quien lo tiene, los vuelos contigo no son vuelos, son spas volantes….- Ahora sí que Mamen rio, ni muy alto, ni muy bajo, lo justo para demostrar que le había hecho gracia el comentario.

Una hora después, comenzó el embarque, que se prolongó media hora más que de costumbre, ya que el resto de la tripulación venía, a su vez, con retraso de un vuelo desde Sevilla. Ellos volaban a París. Un vuelo de dos horas, permanecerían en París el tiempo de embarque de vuelta y regresarían cayendo la noche. Un plan sencillo, de fácil factura. Si no hubiese sido por la huelga de los trabajadores del servicio de limpieza de los aeropuertos franceses. A Mamen, se le ocurrió pensar que los franceses, fuese lo que fuese, lo hacían, o todos a la vez, o ninguno. Y en este caso, habían estado de acuerdo todos en levantarse en huelga. Esto provocó que el vuelo de regreso a Madrid acabase por cancelarse, y ella, junto con el resto de la tripulación se viesen obligados a hacer noche en uno de los hoteles del aeropuerto, que si bien eran Cinco Estrellas, visto uno, vistos todos, y ella lo que quería era volver lo más pronto posible a casa. No. Lo que ella quería era quedarse en tierra. Desde que a Joaquín le habían diagnosticado con Alzheimer hacía tres años, lo había solicitado varias veces, pero no había tenido éxito. En su compañía el personal de tierra y el de cabina, no tenían nada que ver burocráticamente, y no era posible un cambio de bando. Una vez “cabina” siempre “cabina”, le había dicho el jefe de personal. Lo ideal para ella sería, de seguir en cabina, pasar a volar sólo el cincuenta por ciento, y en vuelos nacionales, así podría hacerse cargo de Joaquín más tiempo y no sentirse culpable por dejarlo a cargo de su hija y su novio, un chico maravilloso, con el que Nerea llevaba toda la vida y que quería a Joaquín como si fuese su padre, pero Mamen no podía dejar de sentirse culpable por no poder cuidarlo ella. Porque ella también le quería. Mucho. Además estaba el problema del sueldo, ya que si volaba menos, eso repercutiría en sus ganancias, y no se lo podía permitir. Miró su planning en su móvil. Al día siguiente, sin pasar por casa, enlazaría con un vuelo a Nueva York, donde esperaba no hubiese ni nieve ni huelgas, no harían pernocta, y volverían tras el cambio del pasaje. Después tendría tres días libres. Decidió llamar a Nerea, para comunicarle que no podría volver esa noche.

-Hola, mi vida….estoy en París…

-Ay pobre!…por aquí todo bien…bueno, todo bien no…a ver…- Mamen se incorporó de la butaca donde estaba sentada.

-Qué pasó!…no me asustes…

-Es que papá se cayó en el parque…- Mamen se llevó la mano a la cabeza, pero no logró articular palabra- iba entre Juanjo y yo, cogido de Juanjo…y de repente quiso perseguir una paloma…así, sin más…y claro….trastabilló…y allá se fue…

-Se rompió algo? Cómo está? Le llevásteis a la clínica?…..

-Tranquila….sólo se torció un tobillo….y sí, le llevamos a la clínica, y él feliz…bueno ya sabes…él dice que le mordió un perro…

-Ya….le hicieron radiografías…

-Sí…sólo una torcedura, no hay esguince….

-Y yo sigo a Nueva York…no estoy ahí hasta Dios sabe cuándo….

-Tranquila, él está bien….Juanjo va a traer una silla para que no pise….

-Una silla?

-Sí, de ruedas…sabías que se pueden alquilar?…sólo hasta que pueda pisar…..

-Muy bien, mi vida….queréis algo de Nueva York?- Y moduló la voz como solía hacer cuando hablaba por el interfono de los aviones, para que Nerea no notase que estaba llorando.

-Pues… si eso “Cronuts”…que al parecer están buenísimos…- Rio Nerea, la voz de Juanjo al fondo dijo algo que la hizo reir aún más- y limonada, dice Juanjo- Mamen, sonrió entre lágrimas, que se secó con el embés de la mano y asintió.

-Hecho…

-Te vamos a dejar que empieza “Paquita Salas” y queremos reirnos un rato…

-Hasta la vuelta

-Feliz Vuelo!- Exclamaron los otros dos al teléfono, y la comunicación se cortó.

Mamen se dejó caer al suelo, resbalando por la pared. Y pudo por fin romper el dique, y llorar a gusto.

El timbre de su móvil la despertó, y cogió la llamada sin siquiera mirar qué hora era.

La persona que la llamaba, se identificó como Radar.

Cristina Linden Carrasco

-Las prendas rebajadas no pueden ser devueltas, lo siento..

-Pero es que ni me la he puesto, me confundí de talla…

-De verdad que lo siento, pero incluso está ahí escrito en ese cartel “LAS PRENDAS REBAJADAS NO SE PODRÁN DEVOLVER”, no me lo estoy inventando…

-Ya…

-Aún hay tallas y sigue rebajada….

-Tú crees…?

-La otra la regalas…

-Bueno…también es verdad…gracias…

-A tí….-Y la chica se va.

-Linden, el que te haya puesto en la caja, no pudo tener mejor idea…

-Somos la filial más segura del país, nadie birla nada….quizás porque según me ven al entrar, con la misma, se dan la vuelta….

-Lo dicho, muy buena idea, sí señor…

-Me alegra verte, Radar….no pienso preguntarte “qué puedo hacer por ti?” porque, como ves, lo he dejado…- Él la miró hasta que ella levantó la mirada de lo que estaba haciendo, y se la sostuvo, ella se mordió un labio e hizo un mohín con la boca, luego se asegura de que están solos.- Bueno, vale…pero sólo como entrenamiento…en plan Robin Hood, sabes?….y únicamente el metálico y a los que le sobra, y se lo paso al que no tiene tanto….según voy…en fin…

-Eres clavada a tu padre….

-Pero las manos son de mi madre….- Y le guiñó uno de sus ojos azules, ocultos tras unas gafas de pasta.

-Desde cuándo llevas gafas?

-Con algo me tengo que disfrazar….

-Tengo algo…- Ella dudó un instante, luego miró hacia un lado y echó un soplido, por último llamó a una compañera.

-Mery, por favor, vuelvo ahora…te quedas un rato?- La otra chica asintió, y ella rodeó el mostrador de caja, dirigiéndose hacia el fondo de la tienda. Radar la siguió despacio.

-Tú dirás…- Le había guiado hasta los expositores de ropa interior masculina, Radar cogió unos calzonzillos que tenían los cuernos de un arce en rojo en la bragueta, y la miró con un claro gesto de escepticismo, ella se los sacó de la mano y volvió a ponerlos en su sitio.

-Quieren los Fiodorowsky….- Linden parpadeó varias veces y luego cruzó los brazos contra el pecho.

-Si en algo me parezco a mi padre, es en mi carencia absoluta del sentido del humor, Radar….

-Y si te hago una propuesta, que no puedes rechazar?…

-Lo dices porque te das un aire a Pacino o no se te ocurre otra frase mejor?- Radar le entregó lo que parecía una tarjeta de visita muy fina, ella la leyó, y acto seguido se sacó las gafas para leer mejor, luego le miró con los ojos muy abiertos- ….No puede ser…

-“La Tabernera del Puerto”…Plácido Domingo en el Real…memorable…

-Radar….

-Linden….

-Cuándo…

-Todo a su tiempo…

-Quién?

-Tres eran tres….- Linden hizo de nuevo un mohín con la boca y enderezó un poco la postura, al tiempo que enarcaba un ceja.

-Qué han dicho?

-Vos sois la primera mylady…- Linden miró un instante a su alrededor, para asegurarse de que estaban solos.

-Por qué siempre me convences?

-Porque eres clavada a tu padre, el mejor carterista que haya habido nunca…y no digo “ habrá”, porque ahora tu llevas su cetro, lo quieras o no….además, como él, sabes alemán…

-Me encanta tu manera de salir por la tangente….eso qué tiene que ver…

-Todo a su tiempo, Linden….- Ella observó un instante la fina tarjeta que él le había entregado, y quiso devolvérsela, él sonrió y negó con la cabeza.

-Y qué hago con ella?

-Comértela.

Dora Rincón López

-Bruno, no puedes abrir la cajita de Núria si ella no quiere que la abras….

-Pero es que los lápices son míos….

-No!, son míos que los encontré yo….

-Vamos a ver….dónde estaban los lápices?

-Por ahí tiraus..

-Entonces eran los de Bruno, que tiene que aprender a recoger sus cosas….

-Pero ahora son míos Seño….

-No, tú los metiste en tú caja, que no es lo mismo….y ahora, Bruno, con tu permiso, como ha de hacerse, la va abrir y coger sus lápices, de acuerdo?….

-Quién habló que la casa honró!- Dora se volvió de golpe al escuchar la frase, y al descubrir a Radar tras ella dejó caer, sin querer, un puñado de plastidecores que tenía en la mano.

-Ala Seño!….ahora los recoges tú!- Y los dos niños, entre risas, se alejaron corriendo hacia el fondo del pasillo.

-No sabía que te gustaban los niños….

-Yo tampoco hasta que los traté…fíjate…- Y se agachó a recoger los plastidecores- Sea lo que sea, la respuesta es NO.

-Tú siempre tan positiva….

-Estoy retirada, jubilada, apartada del servicio activo, olvidada de la mano de Dios…llámalo como quieras, Radar. NO.- E incorporándose, se alejó por el pasillo, Radar la siguió despacio.- Porque vamos a ver….cómo has dado conmigo?- Y se volvió señalándole con un plastidecor verde.

-Cómo me llaman, Dora?

-Radar

-Pues ahí tienes tu respuesta…- Ella dudó un instante y meneó la cabeza, llevaba el cabello, negro,en un moño muy tirante, sujeto por multitud de orquillas de colores. Sus ojos color miel midieron por un instante los de Radar, quien sonrió a medias, fiel a su costumbre. Ella relajó su actitud entonces y ladeó la cabeza.

-Ven, ahora tengo pausa…- Y con un gesto le indicó una de las puertas del pasillo.

-Ya no tengo ni material….sólo decirte que, cuando me olvido las llaves dentro de casa…llamo a un cerrajero…ni un mísero Dietrich conservo…

-Dora….

-Bueno, uno…pequeño, pero es que tiene valor sentimental….y ya sabes que yo con los sentimientos soy muy mía…- Radar alzó las cejas, pero se abstuvo de dar su opinión.- Qué quieres de mi, Radar….

-Fiodorowsky- Dora se quedó muy quieta, con la taza del té que se había servido, a medio camino entre la mesa y su boca.

-Quién?

-Se dice el pecado, pero no el pecador…

-Cómo?

-Volando

-Cuándo?

-Aún estamos con la Carta de Ajuste…..

-Alguien más?

-Física y Química…- Dora levantó las cejas y sopló el té, para beber después un pequeño trago, pero se mantuvo en silencio.

-No preguntas “Cuánto”?

-Estoy retirada, Radar, crees que podría estarlo si tuviese que preguntártelo?- Radar hubo de darle la razón con un gesto, luego tamborileó los dedos sobre la encimera.

-De verdad que ya no tienes tu material?- Dora dejó la taza sobre la encimera y se llevó las manos al moño, del que extrajo lo que parecían tres instrumentos quirúgicos metálicos en colores azul, verde y rosa. Radar sonrió a medias.- Nunca dejarás de sorpenderme…

-Ni yo de intentarlo.

Regina Calabuch Pérez

-Entonces mezcláis el líquido azul con el líquido rojo….Sabrina deja a Raquel en paz…..y comprobáis que no se mezclan…Jesús no pinches a Kevin….

-Pues a mí se me han mezclado…

-Eso es, Samuel, porque has mezclado el azul y el verde….qué colores he dicho?…

-Azul y rojo

-Pues coge otra pipeta y mézclalos….Pilar dejar de girar con la silla….los que lo hayáis mezclado bien, añadís el líquido amarillo…Kevin deja a Raquel en paz….y veréis que se forman burbujas….Mariana no salpiques a Gerardo…- En eso sonó el timbre, y todo el grupo, a una, se incorporó de los taburetes en los que habían estado sentados y abandonó el aula en tromba, sin despedirse.

-Un día saltáis por los aires- La profesora, con bata blanca, volcó el contenido de su pipeta en un contenedor plástico, y levantó la vista hacia Radar, que se apoyaba en una de las mesas del laboratorio. Sonrió al reconocerle y se quitó las gafas protectoras.

-Como mucho un rebufo sin consecuencias…..no me dedico a las voladuras…

-Tú también me vas a decir que estás retirada?- Ella se le acercó con las manos en los bolsillos de la bata, con un gesto que quería denotar leve esceticismo en su pecoso rostro.

-Depende de para qué….

-Quieren los Fiodorowsky…

-Ir a la luna en metro, ganar LeMans con un seiscientos, querer los Fiodorowsky….entra dentro de lo posible, sí-Ironizó con tranquilidad, sentándose en un taburete frente a él.- Cómo?

-Volando

-De todos los medios de transporte, ha de ser volar??…tendré que volver a terapia….- Y crispó el gesto, un tanto enervada, luego se metió dos mechones de su media melena castaña tras las orejas y entrelazó los dedos de las manos sobre la mesa.- Cuándo?

-Seguiremos informando…

-Como siempre?

-Las Tres Gracias….

-Por qué volando?

-Porque es la manera más rápida y segura de llegar a un destino, Calabuch.- Ella suspiró y miró un instante hacia la ventana.

-Pero si sale mal, es una ratonera…

-Ha salido alguna vez algo mal?

-Espero que esta no sea la primera…- Radar le pasó una tarjeta muy fina, como de visita, ella alzó las cejas y la cogió delicadamente entre sus dedos. Sonrió cómplice.- Tú siempre tan detallista.

-La ocasión lo merece.

Roswitha Riethmüller

Roswitha Riethmüller odiaba los vuelos con escalas. Frankfurt/Main-Estambul-Bangkok, el mismo vuelo continuaba Sidney-Los Angeles- MéxicoDF. En cada escala, nueva tripulación. Nunca la misma combinación. Cálculo de probabilidades. El programa de ordenador lo hacía por ella, pero de todas formas, el quién, cuándo y dónde último lo debía dar ella. Y siempre había “peros”, que ella pegaba en post-its en los bordes de las pantallas de los dos ordenadores con los que operaba, para no olvidarse. Ella era “Planning”. Bueno, ella y Hubertus Meng. Pero eso ahora no tenía importancia. Ella tenía una misión. Crear un avión fantasma. Un avión pantalla, tras el cual nada existiera. Ni el número de vuelo, ni la tripulación. Sólo el pasaje y el destino.El piloto pertenecía a la compañía. Hasta ahí era fácil. Después tendría que crear identidades falsas para el resto de la tripulación. Se había decidido por Otto Schroeder para el colpiloto, Ana Müller para la sobrecargo, Schmidt, Sanders y Schneider para las tres azafatas. Una vez en destino, Madrid, el piloto enlazaría con un vuelo a Toronto, y la sobrecargo, que pertenecía a otra compañía, seguiría viaje, ya bajo su verdadera identidad, a Estocolmo. Después, enviaría el avión a Hangares, para una limpieza a fondo. Para no dejar ni huella.

Una vez todo empezase a rodar, sería cuestión de evitar que Meng se diese cuenta,y, de ser así, retrasar tener que darle alguna explicación hasta que todo hubiera pasado. Cuanto más tarde, mejor.

Lo que no haría ella por su Maus (ratón).

Cuando lo tuvo todo listo, le llamó por teléfono.

-Hola Schatzi (Tesorito)

– Hola Maus

– Todo listo?

-Sólo tengo que darle al “Enter”…

-Pues que empieze el Show…

-Maus?

-Dime Schatzi..

-Me quieres?

-De aquí a la eternidad..

-Ach, Maus!

-Besito, Schatzi…

-Besis, Mausi…

Y Roswitha Riethmüller pulsó la tecla de “Enter”.

Estimad@s Tod@s,

No me gusta andarme por las ramas. Por lo tanto, allá vamos.

Modus Operandi:

  • Linden, Rincón y Calabuch viajarán a Alemania en coche, tren y autobús, respectivamente, para evitar registros de movimiento. Partirán cada una con un día de diferencia. Todos los pagos se harán en metálico y destruirán los recibos. Una vez en territorio alemán, harán uso de trenes de cercanías hasta el Aeropuerto de Frankfurt. El Dia F (Lo he llamado así, por lo que nos ocupa), se les suministrarán uniformes de la compañía Lufthansa, que encontrarán en el armario de mantenimiento de los lavabos de señora de la Terminal 1(zona A, llave adjunta).

  • Calleja llegará a Frankfurt proveniente de Varsovia.

  • Concheiro viajará a Frankfurt desde Estrasburgo, a donde llegará con un vuelo de bajo coste. De Estrasburgo a Frankfurt se trasladará en trenes de cercanías. Pagos en metalico. Destrucción de recibos.

  • Mamen Soto llegará a Frankfurt proveniente de Roma…”

Julio y Santiago caminaban por debajo del avión. Julio iluminaba con una pequeña linterna, de vez en cuando, algún punto de la gigantesca panza y Santiago le imitaba, sin saber muy bien qué tenía que mirar.

-A mí me va a dar algo…- Musitó Santiago, tratando de respirar hondo, estaba ataviado con el uniforme de piloto de Lufthansa y ya se llamaba Otto Schröder, según una plaquita en su pechera. Llevaba puesta la gorra y una gafas oscuras de considerable tamaño, que ayudaban a ocultar casi totalmente su rostro, Julio le miró y levantó las cejas.

-Tú respira hondo por la boca y suelta por la nariz, hondo por la boca, lento por la nariz….yo lo combino con saltos…y ayuda…

-Saltos….yo soy más de cantar…

-Y qué cantas?..

-Depende….Cantos Gregorianos o el “A Pleno Pulmón”…

-“A Pleno Pulmón”?

-No la conoces?….La usaban antes en la mili para correr durante la instrucción… va?

-Va

-1,2,3…RESPIRAR/tuchúntuchún/A PLENO PULMÓN/tuchúntuchún/LA BRISA MARINA QUE SUBE Y QUE BAJA DEL FONDO DEL MAR/tuchúntuchún….va?-Y saltaba al ritmo aspirando y exhalando, Julio le imitaba con los ojos cerrados

-Tuchúntuchún…va…- Y ambos soltaron una carcajada, sin dejar de brincar y cantar.

Gunther Reiff, mecanico de aviones que se encontraba subido a una escalera en el otro lado del aparato, los observó un buen rato en silencio,casi sin parpadear, había oído de las nuevas técnicas antistress que la empresa quería introducir en el día a día de sus trabajadores, pensó que, en la pausa, él también lo haría. Sólo tendría que mirar qué mantra era “Tuchúntuchún”.

David Breitenfeld viaja acompañado de sus dos hijos, Judah y Gideon. Ocuparán los asientos 20 ABC. David Breitenfeld ocupará el del medio. Acostumbra a llevar los diamantes en el bolsillo interior izquierdo de la pechera de su chaqueta. Los tres Fiodorowsky están guardados en un estuche negro de piel, forrado en raso azul cielo. En los carros de comida y bebida estarán almacenados los doscientos botellines de agua con el calmante somnífero. Cincuenta más de los necesarios. Se ofrecerá el agua ya servida, en vasos de plástico. Está demostrado que si se ofrece agua ya servida, ésta es bebida sin mayores preguntas. Tras servir el agua y la comida, el calmante somnífero adormilará al pasaje, pero no lo dormirá por completo. Su efecto tiene una duración de cuarenta minutos. Calabuch será la encargada de llevar cuenta del tiempo. Mamen bajará la temperatura de la cabina, para propiciar la entrega de mantas. Será entonces cuando Linden tendrá que hacerse con el estuche y sustituirlo por el falso, mientras finge arropar a David Breitenfeld….”

-Qué pena que no podamos hacernos un selfie juntas con este uniforme….estamos cañón- Comentó Dora recorriendo su talle con las manos e imitando una pose de modelo, Linden sonrió y negó con la cabeza mientras contaba para si los botellines almacenados dentro de uno de los carros, Callabuch se apoyó con los brazos extendidos contra uno de los paneles y emitió una especie de sonido agónico.

-Dos horas y veinte minutos dos horas y veinte minutos dos horas y veinte minutos….

-Después te bebes tú sola uno entero y ya está….- Susurró Linden acariciándole un brazo, Calabuch volvió a emitir otro sonido agónico como respuesta sin alzar la cabeza. En eso se les unió Mamen en el reducido habitáculo de cola del avión, traía un carro con periódicos.

-Gratis. Todo gratis. Esto es una maravilla- Musitó introduciéndolo en el hueco del panel del que lo había extraido antes. Luego las miró alternativamente, y las otras mujeres a ella.- Preparadas,chicas?

-Listas…- Dijeron Linden y Dora a coro, Calabuch, entre ellas, respiró hondo y asintió con la cabeza. Mamen se ajustó la chaqueta del uniforme, carraspeó, les guiñó un ojo y volvió a alejarse por el pasillo del avión hacia el otro lado ,donde se encontraba ya el otro carro, seguida de Calabuch.

El reparto de la comida y el agua transcurrió sin mayor problema, todos los pasajeros aceptaron gustosos los vasos de agua, también los tres Breitenfeld, quienes incluso solicitaron los botellines, decorados para la ocasión con una pegatina de un sol sonriente. Atendidos ya todos los pasajeros, y cuando retrocedían con los carros, Judah Breitenfeld decidió levantarse de su asiento. Linden se acercó a él, y, en alemán, le preguntó qué deseaba. Judah Breitenfeld era un hombre corpulento, de pelo castaño rizo y que lucía una barba muy cuidada, a su lado, Linden, parecía un habitante de Liliput, él le contestó que querría ir al baño a refrescarse ya que les estaba entrando modorra y quería leer el periódico, Linden le explicó que no iba a ser posible, ya que los carros aún estaban en el pasillo, pero él se mantuvo en su posición, su hermano intervino para decirle que se sentase de una vez, pero el agua debía haber vuelto más terco a Judah Breitenfeld de lo que ya era, e insistió en aguardar que acabasen con el transporte de los carros, Linden sentía como el sudor le corría por la espalda, y su boca se secaba en busca de argumentos. Entonces Mamen recorrió el pasillo, solemne y elegante hasta donde ellos se encontraban. Se decidió por el inglés.

-Qué problema hay?

-El Señor desea ir al baño, pero ya le he explicado que los carros aún están por medio y…

-Señor, por favor, tal como ya le ha explicado mi compañera, como ve, por ahora no es posible, vuelva a sentarse y en cuanto lo sea podrá acceder al baño…

-Yo sólo quiero refrescarme un poco, no me explico…he dormido bien, pero de todas formas un poco de agua fresca…a lo mejor me ayuda….

-En breve será posible, pero….

-Espero aquí, y ya está….

-Judah…siéntate de una vez….

-Espero aquí, qué problema hay….nadie puede impedírmelo…-Mamen enderezó su postura entonces y se ajustó mejor la chaqueta del uniforme, Linden, que ya sentía la camisa pegada a su espalda, tragó saliba al observar su gesto tenaz.

-Señor, quién lleva aquí el uniforme, usted o yo?- Y le señaló con el dedo índice de su mano derecha, perfectamente manicurado en rojo, Judah Breitenfeld parpadeó lento y asintió. Linden pudo volver a respirar y pensó que, en cuanto tuviera ocasión, haría esa frase suya

-Usted, claramente…

-Pues vuelva a ocupar su asiento, por favor- Y el gesto de Mamen no varió, ni para bien ni para mal, Judah Breitenfeld se volvió a sentar, discupándose con un gesto de las manos, mientras su padre y su hermano le recriminaban su actitud. Mamen miró a Linden un instante y volvió sobre sus pasos hacia su carro.

Una vez guardados los carros, Mamen bajó la temperatura de la cabina. Sin esperar a que los pasajeros comenzasen a quejarse Linden y Dora comenzaron a repartir mantas. Al llegar a la fila 19, Dora se entretuvo con un niño, para dejar actuar a Linden en la 20. Linden ayudó a los Breitenfeld a extender las mantas, haciendo especial atención a extender bien la manta del padre, además, mientras lo hacía, llamó la atención a Gideon Breitenfeld sobre el maletín metálico que llevaba bajo el asiento, recordándole las normas de seguridad, según las cuales ese tipo de maletines debían ir en el portaequipajes, Gideon se disculpó e iba a cogerlo para entregárselo, pero Linden se le adelantó, inclinándose hacia él, al tiempo que se apoyaba en el reposabrazos de David Breitenfeld. Una vez tuvo el maletín en sus manos, lo introdujo en el portaequipajes del asiento contiguo, bajo la excusa de que el del 20 ya estaba demasiado lleno. Judah Breitenfeld dormía profundamente, su padre trataba aún de leer un libro, Gideon apoyó la cabeza en el asiento y cerró los ojos. Al pasar junto a Dora, Linden le guiñó un ojo casi imperceptiblemente, mientras recorría el pasillo hacia la cola del avión.

Un diamante no vale nada sin sus certificados de procedencia. Los Breitenfeld transportan estos papeles en un maletín metálico con cerradura cifrada del que no se separan. Tras haber subido el maletín al portaequipajes, Dora se ocupará de abrirlo, sustraer los papeles , sustituirlos por los falsos y volver a cerrarlo. El problema reside en el “Click” que esto producirá, y que podría captar la atención de los Breitenfeld. Esto conlleva una acción coordinada entre Dora, Julio y Mamen….”

Dora, todavía con un brazado de mantas entre los brazos, abrió el portaequipajes de la fila 19, y miró hacia Mamen, quien se disponía a cerrar las cortinas que separaban primera clase de la de turista, y a su vez la miró a ella, antes de desaparecer tras ellas. La voz de Julio Calleja, a un volumen un poco más alto del habitual, se hizo paso a traves de los altavoces.

-Estimados Pasajeros, les habla el Comandante Julio Calleja Linares, a su izquierda pueden ustedes admirar la ciudad de Marsella..- Y en ese momento, comenzó a sonar la Marsellesa interpretada por el coro y orquesta de la London Simphony Orquestra, al tiempo que Julio contaba la historia y anécdotas de la ciudad, además de dar una lista pormenorizada de sus lugares de interés turístico y de las personalidades francesas que habían tenido la suerte de nacer allí. La voz de Linden, de nuevo con la Marsellesa de fondo, y esta vez en alemán, volvió a repetir la misma retaíla. Aquellos pasajeros que no dormían, dormitaban o miraban distraidos por las ventanillas tratando de adivinar Marsella entre las nubes, y que, casualmente miraron a su alrededor, sólo pudieron apreciar como Dora se arreglaba imperceptiblemente el moño, antes de acomodar las mantas dobladas en el portaequipajes de la fila 19 y lo volvía a cerrar, para alejarse después hacia la zona de cola.

Entre los pasajeros viajan diez monjas de la Orden Benedictina y cuatro curas. Una vez se haya aterrizado,y aprovechando el desorden habitual, Linden, Dora y Calabuch se vestirán sobre el uniforme un hábito benedictino, que encontrarán en el portaequipajes de la fila 40, y abandonarán la aeronave después que las monjas benedictinas verdaderas lo hayan hecho. Santiago, tras despedir junto a Julio y Mamen al pasaje en la puerta delantera, se vestirá de cura y abandonará igualmente la aeronave, reuniéndose con las otras tres ya en la terminal. El sábado se celebra en Madrid el Encuentro Internacional de Congregraciones Cristianas, al que se espera asistan numeroso personal eclesiástico, la presencia de monjas, monjes y curas no sorprenderá, pues, por su número, y pasaréis inadvertidos. Una vez reunidos, os dirigiréis al primer Duty-Free que se encuentra enfrente de la puerta de la que habréis desembarcado. En un expositor exterior, habrá estuches de piel para gafas en multitud de formas, tamaños y colores. Linden colocará el estuche con los Fiodorowsky, mientras hace que mira estuches, en el tercer estante, junto a un estuche rojo de charol. Después continuaréis camino hacia Salidas, sin mirar atrás. En el exterior, un taxi os hará luces, Linden, Dora, que porta los papeles, y Calabuch se montarán en él, tras dejar los papeles en su maletero. Santiago cogerá el inmediatamente posterior….”

Tras dejar el estuche en el lugar adecuado, Linden, Dora, Calabuch y Santiago, recorrieron, ni a paso rápido ni demasiado despacio, el pasillo que les llevaría a Salidas. Santiago, con sotana y gafas oscuras, ellas arrebujadas en su hábito benedictino. En silencio y sin mirarse. Cuando ya veían el letrero que anunciaba la situación de la puerta de Salidas, se percataron de la presencia de un nutrido grupo de gente, entre los que había guardias civiles, policías nacionales y personal del aeropuerto, que parecían tratar de ayudar a una persona que se encontraba tirada en el suelo, rodeada de familiares vociferantes. Ellos siguieron de largo, sin darse por enterados, cuando unos gritos les alcanzaron de lleno.

-Padree!! Padree!!- Gritó alguien que parecía verdaderamente desesperado, desde algún lugar del grupo. Santiago se quedó clavado en el sitio, y miró a Linden que caminaba junto a él, preso del pánico tras las gafas oscuras.

-A mí me va a dar algo….qué hago…- Musitó, Linden parpadeó dos veces mientras sentía cómo toda su sangre se concentraba en sus pies, Dora entrelazó los dedos y bajó la cabeza, Calabuch, que se había tomado un botellín de agua, observaba la escena como si no fuera con ella, tratando de ponerse bien la cofia.

-Ave María llena eres de Gracia el Señor es Contigo Bendita….- Farfulló Linden, y antes de que pudiera continuar dos personas del grupo corrieron hacia Santiago, y casi le arrastraron hacia la persona que estaba tirada en el suelo, Santiago se arrodilló junto al hombre,y, temblando él mismo, recogió su temblorosa mano entre las suyas.

-Se muere Padre!!Ay que se me muere!!- Gritaba una mujer junto a él, Santiago comenzó a rezar el Padrenuestro con lo que más era un hilo de voz que otra cosa, dos de los guardias civiles presentes se fijaron entonces en la presencia de las tres Benedictinas y las saludaron con una educada inclinación de cabeza, Linden optó por taparse el rostro con las manos y recitar el Credo, Dora la imitó con la Bienaventuranzas, Calabuch, que no encontraba la forma de que le quedase bien la toca, la dio por imposible y cerrando los ojos comenzó a recitar la única canción de misa que le vino a su nublada cabeza “Sube hasta el cielo y lo verás”. Un equipo médico de la Cruz Roja se abrió paso entonces entre la multitud, y Santiago pudo por fin apartarse del hombre, repartiendo palabras de consuelo a todos los presentes, antes de volver junto a las tres Benedictinas.

– Me voy a caer…- Susurró cuando llegó junto a ellas.

-Tú camina….y vamos…normal, eso, normal…- Susurró Linden sin apartarse las manos del rostro.

A paso lento, pero seguro, alcanzaron la puerta de salidas. Una vez en el exterior, un taxi les hizo luces y las tres monjas se dirigieron a él, Dora abrió el maletero y depositó un atillo en él, para después desaparecer en el interior del vehículo tras las otras dos. Santiago hizo lo mismo en el inmediatamente posterior. Y ambos coches se perdieron en el tráfico.

Llegados a este punto, el plan llega a su fin. De él no ha de quedar prueba alguna, ni siquiera esta carta. Como habéis podido observar está impresa en pan de hostia, así que os invito a comerla y no dejar ni rastro.

Un placer. Radar”

Torre Teltschilk. Wilhelmsfeld/Rhein-Neckar-Kreis.

-Bueno! Pues ya está! Todos remunerados, los Fiodorowsky entregados, Breitenfeld ni lo ha notado todavía, no hay nadie como Radar para estas cosas….mira, hasta he traido champán…cuarenta metros hacia arriba…tú buscas los sitios a posta, admítelo, para hacerme a vida imposible…..pero no importa, brindemos…me gusta cuando los planes salen bien….

-No sé de qué me estás hablando…..y esa frase no es tuya…

-Cómo que no sabes de qué estoy hablando….te afecta la altura o qué?

-A mi no me afecta nada, amigo mío, deberías saberlo….mira qué maravilla…allí al fondo los Bosques del Palatinado…

-Bosques del Palatinado…dice…

-Tengo algo en mente…

-Sorpréndeme.