-Entonces me acompañas…

-Sí, pero depende de cuánto dure, quedé con Lolo para ayudarle con la cocina…

-Osea que te vienes…

-Sí, ya te dije que sí…pero…

-A las doce en la puerta, te envío la dirección por aquí…

-Pero cuánto dura…?

-Gracias Alvar!…eres un sol!…- Y colgó.

Alvar también colgó y miró la hora. Las diez. Aún podía ir a correr su hora, volver, ducharse y llegar a tiempo a dónde fuese que Analía quería que le acompañase. Y así hizo. Cuando volvía de su habitual recorrido, le llegó el mensaje con la dirección, y al ver dónde era, hubo de aumentar el ritmo para no llegar con retraso.

En realidad no era una puerta, era el portalón de acceso a una nave situada entre otras naves idénticas y numeradas en un polígono industrial a las afueras de la ciudad. El autobús le había dejado a veinte minutos, y el último trecho casi lo había tenido que hacer corriendo, sin saber muy bien porqué, pero si había algo que no soportaba era llegar tarde, aunque la cita no fuese suya.

-Estoy bien?- Analía dio una vuelta sobre si misma, llevaba una falda larga negra y una camisola gris, la melena castaña se la había recogido en un moño, los pies en unas bailarinas negras, no llevaba ni los labios pintados, lo que le hacía tener un aspecto un tanto gris.

-Pareces una seglar…no sé…tú sabrás…

-Es que es de lo que se trata, es un drama…

-De monjas…

-No lo sé, pero mandan venir así…

-Y ahora qué hacemos?

-Entrar…supongo que ya habrá más gente…- Alvar accionó la manilla del portalón, y haciendo un amago de reverencia, le dejó pasar primero, Analía le respondió con una circunspecta genuflexión, pareja a su aspecto.

El interior de la nave había sido reconvertido en un enorme espacio de modernas dimensiones,dividido en dos alturas,en hierro fundido, madera y paneles acristalados. Tal como había predicho Analía, una pequeña multitud de mujeres ataviadas con ropas similares a las de ella y con el mismo peinado, estaban ya reunidas ante una puerta con el número 5 en rojo.

-Y yo mientras…qué hago?- Preguntó Alvar mirando a su alrededor, Analía se encogió de hombros mientras releía unos papeles en voz baja.

-Si cruzas esa puerta de ahí encontrarás una sala con sillones y cojines gigantes….

-Cojines gigantes?…café tienen?- Analía le miró, de pronto sumamente triste.

-“ Y si no te vuelvo a ver, recuerda que te quise….”- Alvar rio y asintió convencido.

-Ya…pues te espero ahí dentro entonces….y si tanto me quieres, cuando acabes me buscas- Analía parpadeó varias veces con ojos vidriosos y asintió, para después alejarse hacia la puerta 5.

La puerta que le había dicho Analía estaba cerrada, así que decidió buscar otra sala que estuviese abierta. Recorrió un ancho y muy largo pasillo de paredes de cristal azul hasta que hubo de torcer a su izquierda y tomar otro más corto, éste recubierto de metal imitando óxido donde por fin encontró una puerta, esta vez deslizante, de madera negra,y que pudo abrir. Accedió entonces a una sala iluminada por una gigantesca claraboya, el suelo era de cemento industrial y estaba ocupada de dos sofás verdes y cuatro butacones rojos, de cómodo aspecto, que rodeaban varias mesas bajas de madera que imitaban palés. Sobre éstas había botellines de agua, vasos, y unas carpetas azules. Alvar se sentó en uno de los sofás, y se sirvió un vaso de agua, reparó entonces en las carpetas azules y, cogiendo una, la abrió. Contenía dos hojas, con lo que parecía un diálogo, en inglés, entre un tal Grish y un tal Silas. Se dio cuenta de que hacía mucho tiempo que no leía en inglés, tanto como el que hacía que había acabado Filología, sonrió, aquel era un buen comienzo. Iba a leerlo ya por tercera vez, cuando una puerta lateral, que no había visto, se abrió.

-Se te habrá hecho eterno….- La voz de la chica buscaba la disculpa en el tono, al tiempo que dejaba caer los brazos casi teatralmente, en vaqueros y camiseta con el pelo azul medio recogido con dos hebillas de purpurina y unas gafas de pasta rojas, a Alvar le recordó a una muñeca Manga, iba a explicarle el motivo de su presencia en aquella sala, pero no le dio tiempo- Te habrá dado tiempo a leerlo….seguro…dime que sí…- Rogó la chica mientras le miraba suplicante, Alvar se incorporó y asintió, incapaz de hacer otra cosa. Ella sonrió y se colocó bien las gafas- Perfecto, ven, ya te están esperando…antes…tú eres…

-Alvar…

-Alvar?

-Alvar Quintero López

-Alvar Quintero….y por qué no estás en mi lista?- Se lo preguntó sin mirarle mientras le guiaba por un pasillo de paredes de piedra verde amatista, Alvar iba a aclarárselo, pero ella se volvió de pronto con el dedo índice de su mano derecha extendido hacia el techo.

-Por la Q…nunca la coge el puto sistema…tú ven…- Caminaron todavía un par de metros, hasta alcanzar una puerta corredera de acero rojo, que la chica deslizó sin dificultad, dándole paso a una enorme estancia iluminada por infinidad de focos que pendían del techo y tomada por un ejército de gente que pululaba entre cámaras, máquinas y cables. Alvar estuvo tentado a dar la vuelta, y salir corriendo, pero llevado por la curiosidad de hasta dónde le llevaría la situación que se había creado, decidió seguirla sorteando cables y aparatos, hasta un grupo de gente que contemplaba un monitor.

-Aquí os traigo al último….no me miréis a mí, revisad el sistema y poned una camarita en la puta sala….así no hay quién trabaje…en fin, Alvar Quintero…- Y le señaló con la mano, como quien presenta el premio final en un concurso, Alvar levantó una mano a su vez sin atreverse siquiera a saludar.

-Jorge Cadenabe- Repitió uno de los hombres, adelantándose al resto para ofrecerle la suya, que Alvar estrechó agradecido, el resto se presentó de viva voz, y Alvar no se quedó con ningún nombre.- Ven, te explico.

Cadenabe le guió hasta una especie de escenario sobre el que había un cajón de madera.

-Verás…Alvar..era..tú nombre?, sí?..verás Alvar…tú situación es la siguiente…Grish es uno de tus hombres de confianza, pero te ha traicionado colaborando con el FBI, tú lo has descubierto y le traen ante ti para que se explique…

-Y yo estoy furioso…o cómo?

-Eso ya lo decides tú….si has leido el dialogo ya te habrás puesto en situación…- Alvar carraspeó y asintió, sin decidirse a contestar, Cadenabe sonrió y suspiró- Listo?

-Sí…supongo…- Logró articular Alvar, Cadenabe llamó a un chico, que se presentó como Javi, y le daría la réplica de Grish- Sólo una cosa….Sr. Cadenabe…yo, entonces, para entendernos, soy el malo…-Cadenabe rio y asintió.

-Exacto, Alvar, tú eres el malo de la película…- Alvar también le sonrió, y mientras uno de los técnicos colocaba bien unos focos, y Javi se convertía en Grish, volvió a leer su parte del dialogo, repitiéndolo en voz baja, como creía que lo hubiera hecho la única persona realmente mala que había conocido en su vida.

Una vez estuvo todo listo, Cadenabe ordenó silencio, y la luz de los focos se adecuó a las dos figuras sobre el improvisado escenario. Alvar Quintero, entonces, dejó de ser quien era, para convertirse en Silas y su propia interpretación de la maldad.

Después, el silencio se hizo tangible. Cuando levantó la vista, Cadenabe y su equipo, la chica del pelo azul, y un número importante de técnicos le miraban en silencio, incapaces de moverse, y con el miedo lacrado en la expresión de sus rostros. Nada se movía. Ni siquiera el silencio.

-Que alguien…me traiga un vaso de algo..- La voz de Javi, casi una exhalación, aún sentado sobre el cajón, rompió el sortilegio. Alvar hizo con su mano visera, para ver mejor, y sonrió.

-Ya está?…O lo hacemos otra vez?…o cómo?…

Veinticuatro horas después, ya tenía agente y un billete de avión a Los Ángeles. Si bien el director y el productor de la película habían visto su prueba de casting en video, querían comprobar que era real, y, de serlo, vivirlo en primera persona. Alvar se lo tomó con calma, como todo lo que hacía. Le había aclarado a Cadenabe quién era y la verdadera razón de su presencia en aquel lugar, pero aquel no le había dado importancia, reduciéndolo a una anécdota que, según dijo, daría mucho juego, él se preguntó para qué, pero no le dio más vueltas. Analía le hizo prometer que le mandaría videos por Whatsapp desde que aterrizara en LAX, y le ayudó a hacerse una cuenta en Instagram, cosa que el que ahora era su agente, un tal Juan Luís, recibió con alegría, ya que, según él, eso haría las cosas más fáciles. Alvar no le preguntó por qué, hasta entonces no había tenído una cuenta y había tenido una existencia feliz. Como foto de portada puso una en la que se tapaba medio rostro con una mano, y la otra mitad, según Juan Luís, te obligaba a tragar saliba dos veces. Analía y él le habían mirado escépticos. Se la había hecho él mismo, después de la ducha y antes de afeitarse. Nada fuera de lo común.

El lugar donde iba a tener que hacer la prueba, era seis veces más grande que el primero, y la cantidad de gente que pululaba alrededor le pareció más una manifestación de técnicos que otra cosa. Conocía al director por la prensa, e incluso le parecía haber visto una película suya, pero no se atrevió a decirselo, por miedo a que no fuese él, y quedar mal nada más empezar. El productor ni le sonaba. Esta vez la réplica de Grish se la iba a dar el actor que interpretaría el papel,un tal Scott, un hombre más o menos de su edad, que llegó acompañado de un pequeño batallón de gente, su mujer y un bebé, y que, en correcto español, se alegró mucho de conocerle.

Un hombre con cascos y guantes ordenó silencio. Alguien atenuó la luz. Silas recibe a Grish. Esta vez, el silencio que reinó al final, resultó tan aplastante, que el productor hubo de incorporarse de su asiento para, tras alcanzar una papelera, vomitar. Scott escondió el rostro entre sus manos, y se abandonó a un sentido, sincero y reparador llanto. El director, con la mirada fija en Alvar, parpadeaba lento, como el que piensa en algo, sin llegar a saber el qué. Alvar, buscó a Juan Luís en la multitud y le guiño un ojo, éste se enjugó los suyos con el embés de una mano, y trató de, al menos, devolverle un gesto amable, sin conseguirlo.

-Como te lo den, no va a haber quien me pare…

-Sales corriendo…o cómo?

-Del grito que doy…

-Y si no me lo dan, no pasa nada….ya estar aquí, yo, tú ya viste quién me felicitó en la entrada….a mí, ÉL…eso ya es mi Oscar…

-Yo no fui capaz ni de decirle Hola…seré boba…

-Me colocas bien la corbata?….

-Te llaman la “personificación de la maldad”…..y con este traje eres la “personificación de la elegancia”…

-No exageres….

-Una cosa…

-Dime…

-Quiero siempre preguntártela y nunca encuentro el momento…

-Tú dirás…

-Tú….en quién pensaste para dar vida a Silas?

-En alguien lleno de maldad…

-Ya…pero quién?

-En Arús, el bedel de mi colegio.